Cayó una camioneta por un barranco

El rodado se precipitó 80 metros y dos de sus ocupantes fallecieron al instante, mientras que los siete restantes sufrieron heridas. Las víctimas regresaban de una reunión de las comunidades indígenas. Intenso trabajo para rescatar los cuerpos.

CAIDA. La camioneta quedó semidestruída, a unos 80 metros debajo de la ruta, junto a la motocicleta de una de las personas que iba en el rodado. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
CAIDA. La camioneta quedó semidestruída, a unos 80 metros debajo de la ruta, junto a la motocicleta de una de las personas que iba en el rodado. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
08 Marzo 2010
La incertidumbre reinaba en el lugar. Nadie podía explicar por qué la camioneta desbarrancó. La única certeza es que había descendido 80 metros por un precipicio, y que dos de sus ocupantes habían fallecido.

El accidente ocurrió en el kilómetro 37 de la ruta 311, que lleva a la localidad de Hualinchay. Carlos Alberto Giovellina, de 52 años, y Francisco Yanicelli, de 62, habían viajado la noche anterior desde San Miguel de Tucumán hasta Lara. Allí se desarrolló una reunión de comunidades indígenas, y ellos fueron a auxiliar a una persona que estaba descompuesta.

Ya en el lugar, otras personas les habrían pedido que los acercara, porque se les había descompuesto la moto. Con siete pasajeros nuevos, emprendieron el camino de regreso. Habían pasado cinco kilómetros de Hualinchay, cuando la camioneta, una Toyota Hilux, siguió de largo hacia un barranco y se precipitó. Yanicelli y Raúl Rasguido, quién pertenecería a la comunidad indígena de Chasquivil, habrían fallecido en el acto.

Uno de los pasajeros consiguió subir hasta la ruta, y se encontró con algunos baquianos que pasaban. Ellos ayudaron a despejar una salida y dieron aviso a la Policía.

Giovellina, que manejaba el rodado, Cira Angelina Cruz, Roxana Mamaní, David Hernando Sánchez y Norma Paola Mamaní fueron trasladadas al hospital Centro de Salud. En tanto, Fanny y Elsa Gutiérrez, de 14 y 11 años respectivamente, fueron derivadas al hospital de Niños. Todos presentaban politraumatismos de diversos grados, pero estarían fuera de peligro. Los bomberos voluntarios de Tafí Viejo se trasladaron hasta el lugar del accidente para sacar los cuerpos de las víctimas. Tuvieron que trabajar intensamente, ya que la camioneta había quedado a unos 100 metros de un sendero que permite bajar hasta el fondo del barranco. En el lugar por donde cayó la camioneta, no se observaban huellas de frenadas o de alguna marca que pudiera indicar una maniobra brusca. Además, el vehículo, aparentemente, no voló por el aire ni dio tumbos, sino que derrapó, sin despegar las ruedas del suelo. Por eso, los investigadores descartarían que haya circulado a una alta velocidad. Según precisaron fuentes policiales, en las próximas horas tratarían de determinar si el accidente se produjo por un error humano o por una falla mecánica.

Cuando los bomberos voluntarios sacaban los cuerpos, llegaron al lugar los hijos de Yanicelli. El hombre era ingeniero agrimensor y docente en la Universidad de Santiago del Estero. Según contó a LA GACETA Flavia, una de las hijas, Yanicelli estaba por cenar con uno de sus hijos cuando recibió una llamada, donde le habrían pedido que auxilie a uno de los miembros de la comunidad indígena. El operativo estuvo a cargo del comisario Sergio Vilanova, de San Pedro de Colalao, supervisado por el comisario Luis Ibáñez.

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