El deceso de Albino Mario Alberto Zimmermann provocó un fuerte cruce verbal entre actores del proceso judicial que investiga el funcionamiento de un centro clandestino de detención en la ex Jefatura de Policía.
Un día después del fallecimiento del militar -ocurrido la noche del jueves, debido a complicaciones del cáncer de colon que padecía-, los hermanos Luis José y Ricardo Bussi profirieron duras declaraciones, en especial contra los abogados querellantes, contra el fiscal federal Alfredo Terraf y contra los jueces que integran el tribunal: Carlos Jiménez Montilla (presidente), Gabriel Casas y Josefina Curi.
Luis José Bussi había dicho que la familia del coronel (r) y su abogado defensor habían pedido una adecuada intervención profesional, en numerosas ocasiones. "Sin embargo, los magistrados hicieron caso omiso a ese requerimiento. Quien corresponda cargará en su conciencia con el atropello que terminó con la vida de este militar", había advertido. Además, acusó a los jueces de actuar "con ligereza y liviandad".
Ricardo Bussi, en tanto, había sugerido que la muerte de Zimmermann alegró a Terraf y a los abogados querellantes. "Deben estar de festejo, porque este final es lo que vienen buscando desde hace tiempo y es lo que ocurrirá con mi padre (Antonio Bussi, uno de los imputados) si siguen sometiéndolo a semejante maltrato", había dicho.
"Es temerario"
Terraf salió a responderles sin eufemismos. "Es al menos temerario afirmar que debo estar festejando la muerte de Zimmermann y que cargaremos en nuestras conciencias lo que le pueda pasar a su padre. A estos portadores de apellido les digo que soy cristiano y que no me alegra la muerte ni el sufrimiento de nadie; ni siquiera de aquellos que, según testimonios de varios testigos, gozaban secuestrando, torturando, violando y asesinando inocentes; sin distinguir mujeres, algunas de ellas, embarazadas", aseveró. Y aclaró que siempre respetaron las normas: "lo único que hacemos es cumplir con la ley y con lo que dictaminan los médicos".
El fiscal argumentó su respuesta con la sentencia que se le dictó a Bussi, tras el anterior proceso al que fue sometido, por la desaparición del senador justicialista Guillermo Vargas Aignasse. "Lamentablemente, aquí se cumple aquello de que el ladrón cree que todos son de su condición; y los hijos portadores de apellido reflejan en nosotros la imagen de su progenitor, condenado por secuestro, tortura y muerte con alevosía", dijo.
A criterio del funcionario del Ministerio Público Fiscal, los legisladores utilizan con fines políticos la situación. "Su heredada cobardía innata les impide que, como abogados, encaren la defensa de Bussi. En cambio, adoptan la pusilánime posición de hacer política de baja calaña con el cuero de su condenado padre", expresó.
"Sí festejo"
El tono crítico de la respuesta de Terraf se mantuvo. En la instancia final, incluyó, en forma velada, un claro posicionamiento. "Lo único que sí festejo cada día es ver sentados en el banquillo de los acusados a quienes asolaron la República. Fueron impunes durante mucho tiempo, pero la lucha de muchos y la democracia permitieron que se conozcan las increíbles atrocidades que cometieron; entre ellos, su padre", indicó.
Aprovechó para dar su opinión sobre el argumento de la mayoría de los acusados, respecto de que lo ocurrido entre mediados de los 70 y el advenimiento de la democracia fue una guerra. "La única guerra que hay es contra la impunidad", dijo.
Un día después del fallecimiento del militar -ocurrido la noche del jueves, debido a complicaciones del cáncer de colon que padecía-, los hermanos Luis José y Ricardo Bussi profirieron duras declaraciones, en especial contra los abogados querellantes, contra el fiscal federal Alfredo Terraf y contra los jueces que integran el tribunal: Carlos Jiménez Montilla (presidente), Gabriel Casas y Josefina Curi.
Luis José Bussi había dicho que la familia del coronel (r) y su abogado defensor habían pedido una adecuada intervención profesional, en numerosas ocasiones. "Sin embargo, los magistrados hicieron caso omiso a ese requerimiento. Quien corresponda cargará en su conciencia con el atropello que terminó con la vida de este militar", había advertido. Además, acusó a los jueces de actuar "con ligereza y liviandad".
Ricardo Bussi, en tanto, había sugerido que la muerte de Zimmermann alegró a Terraf y a los abogados querellantes. "Deben estar de festejo, porque este final es lo que vienen buscando desde hace tiempo y es lo que ocurrirá con mi padre (Antonio Bussi, uno de los imputados) si siguen sometiéndolo a semejante maltrato", había dicho.
"Es temerario"
Terraf salió a responderles sin eufemismos. "Es al menos temerario afirmar que debo estar festejando la muerte de Zimmermann y que cargaremos en nuestras conciencias lo que le pueda pasar a su padre. A estos portadores de apellido les digo que soy cristiano y que no me alegra la muerte ni el sufrimiento de nadie; ni siquiera de aquellos que, según testimonios de varios testigos, gozaban secuestrando, torturando, violando y asesinando inocentes; sin distinguir mujeres, algunas de ellas, embarazadas", aseveró. Y aclaró que siempre respetaron las normas: "lo único que hacemos es cumplir con la ley y con lo que dictaminan los médicos".
El fiscal argumentó su respuesta con la sentencia que se le dictó a Bussi, tras el anterior proceso al que fue sometido, por la desaparición del senador justicialista Guillermo Vargas Aignasse. "Lamentablemente, aquí se cumple aquello de que el ladrón cree que todos son de su condición; y los hijos portadores de apellido reflejan en nosotros la imagen de su progenitor, condenado por secuestro, tortura y muerte con alevosía", dijo.
A criterio del funcionario del Ministerio Público Fiscal, los legisladores utilizan con fines políticos la situación. "Su heredada cobardía innata les impide que, como abogados, encaren la defensa de Bussi. En cambio, adoptan la pusilánime posición de hacer política de baja calaña con el cuero de su condenado padre", expresó.
"Sí festejo"
El tono crítico de la respuesta de Terraf se mantuvo. En la instancia final, incluyó, en forma velada, un claro posicionamiento. "Lo único que sí festejo cada día es ver sentados en el banquillo de los acusados a quienes asolaron la República. Fueron impunes durante mucho tiempo, pero la lucha de muchos y la democracia permitieron que se conozcan las increíbles atrocidades que cometieron; entre ellos, su padre", indicó.
Aprovechó para dar su opinión sobre el argumento de la mayoría de los acusados, respecto de que lo ocurrido entre mediados de los 70 y el advenimiento de la democracia fue una guerra. "La única guerra que hay es contra la impunidad", dijo.







