En el Obarrio no hay camas para los presos adictos

Un juez ordenará el traslado de ocho reos al psiquiátrico; aún así, la directora del hospital dijo que no están en condiciones de recibirlos. Nélida Romano, titular del centro médico, indicó que si la Justicia libera algunos de los cupos que están ocupados podrá alojar uno o dos internos. El oficio sería firmado hoy.

05 Marzo 2010
Los oficios están listos. En pocas horas, la Justicia ordenará el traslado de ocho reos del penal de Villa Urquiza al Hospital Psiquiátrico Obarrio. Allí, deberán ser sometidos a un tratamiento de desintoxicación por su adicción a las drogas, según la resolución elaborada por el juez Carlos Francisco Ruiz Vargas, vocal de la sala VI de la Cámara Penal.

El dictamen del magistrado, sin embargo, puede acabar estrellándose contra una dura realidad: en el centro médico no tienen lugar para albergar a los reos, pues la sala de enfermos agudos, donde deben ser alojados, está llena, según le confió a LA GACETA la directora de la institución, Nélida Romano. "Esa área tiene capacidad para 16 pacientes, y siete de ellos están internados por orden de la Justicia. Al menos tres de ellos ya están en condiciones de recibir el alta; por ello, propondría que se liberen esos cupos. De otra forma, tenemos un impedimento absoluto", afirmó la especialista.

Hallazgo

En noviembre, guardiacárceles encontraron droga en la celda de un reo que está a disposición de la sala VI (compuesta por Ruiz Vargas, Alicia Freidenberg y Marta Cavallotti). Ante esto, el magistrado ordenó que se les realizara un examen de orina a los 78 presos a su cargo. En diciembre, recibió los resultados parciales del informe: ocho de los 15 internos habían consumido marihuana, cocaína u otras drogas recientemente.

Ruiz Vargas aún no tiene en su poder el estudio íntegro. Sin embargo, decidió que los reos que ingirieron drogas sean sometidos a un tratamiento de desintoxicación.

En las próximas horas, el vocal le enviará la resolución a la directora del Obarrio; al titular de Institutos Penales, Roberto Guyot, y a autoridades del área de Seguridad. "Lamentablemente, hay que trabajar de esta manera. La situación está perjudicando la salud de los internos. Nosotros seguiremos avanzando para protegerlos, porque es nuestra obligación como jueces de ejecución de sentencia", remarcó Ruiz Vargas el miércoles, durante una entrevista con LA GACETA.

Entre la espada y la pared

Romano se mostró preocupada por la situación que atraviesan los detenidos, pero aclaró que el Obarrio no está en condiciones de recibirlos. "Quizás podamos recibir a uno o dos, pero no más, siempre y cuando otros pacientes vayan recibiendo el alta", resaltó. Además, agregó que el hospital se especializa en otro tipo de asistencia, que no está vinculada específicamente con las adicciones. Incluso, añadió Romano, será necesario que cada interno que sea alojado allí vaya acompañado por un oficial, ya que el destacamento del Obarrio cuenta sólo con un policía. "Puede resultar negativo mezclar en el mismo ámbito pacientes que padezcan determinados trastornos de personalidad, como por ejemplo aquellos que sufren delirios, con personas que sufran problemas con el abuso de sustancias tóxicas. Esto genera una situación de tensión incluso entre los médicos y los custodios, ya que cada uno maneja sus propios reglamentos: mientras unos ven al paciente como un enfermo, los otros lo perciben como un detenido", advirtió Romano.

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