La carrera de "Garrón" acabó en su barrio
Sebastián Romero, presunto autor del crimen de Silvia Castillo de Roselló, fue arrestado ayer, a 79 días del brutal homicidio. Más de 150 policías participaron del procedimiento. Tras una persecución, lo encontraron en el armario de la casa de un vecino, afirmaron los investigadores.
05 Marzo 2010 Seguir en 
"Garrón" corrió y corrió. Saltó tapias, atravesó callejones, entró a casas ajenas. Sus largas zancadas revolucionaron "La Bombilla". Decenas de policías iban tras él, el prófugo más buscado. Parecía que, otra vez, el presunto homicida de Silvia Castillo de Roselló iba a lograr su cometido: desvanecerse como un fantasma. Pero sus piernas, esas que le permitieron huir durante 79 días, le fallaron en el momento clave.
Lo encontraron dentro de un armario, en la vivienda de un vecino, afirmaron los investigadores. No dijo nada. Pero sabía que su carrera había terminado.
El joven fue trasladado en medio de un megaoperativo a la sede de la División Homicidios y Delitos Complejos, ubicada en barrio Jardín. Hoy, a primera hora, será llevado ante el fiscal de Instrucción Carlos Albaca, quien le tomará declaración.
A Silvia la mataron la madrugada del 13 de diciembre. Ella y su esposo, Claudio Roselló, habían estado junto a sus tres hijos en la fiesta de un sobrino. Cerca de las 5 llegaron a su casa, ubicada en pasaje Bascary al 4.100, en barrio Ciudad Parque.
Claudio estacionó su Citröen ZR gris frente el garaje y se bajó a abrir el portón junto con su hija mayor, de 15 años. En el vehículo quedaron Silvia y sus otros dos chicos, de 13 y seis años. "¡Mirá!", le gritó la mujer a su marido, cuando vio que entre las sombras aparecía un joven esgrimiendo una pistola.
El delincuente reaccionó: alzo su arma y disparó. Mientras la adolescente entraba a su casa, Claudio se metió despavorido a su auto, arrancó y comenzó a maniobrar. El asaltante llegó a la esquina, donde lo esperaba un cómplice en una moto. Según los investigadores, ambos efectuaron varios tiros más.
Cinco proyectiles impactaron contra el vehículo. Uno dio en la cabeza de Silvia, que murió casi en el acto, ante la desesperación de su familia. Los homicidas huyeron en una Honda Twister que vieron varios testigos.
Con el tiempo, aparecieron pistas que les permitieron a los investigadores orientar la pesquisa. A los pocos días del crimen, una vecina de "La Bombilla" se comunicó con la Policía y les dijo que los autores del crimen vivían allí. Eso le costó la ira de uno de los presuntos autores del ataque, que disparó contra su casa. Una pericia permitió saber que se trataba de la misma arma que habían usado para matar a Castillo. Por eso, Albaca pidió una orden de captura en contra de un sospechoso, identificado como Miguel Sebastián Romero, de 23 años. La jueza de Instrucción Emma de Nucci le dio lugar a la solicitud. Ayer, con esa autorización en la mano, la Policía se apostó desde el mediodía en "La Bombilla" para arrestar al sospechoso. En tres ocasiones recorrieron la barriada para dar con él, pues manejaban un dato confiable: Romero estaba siendo "aguantado" en la casa de un conocido delincuente. Durante los primeros allanamientos, "Garrón" habría conseguido fugarse. Pero cerca de las 17.10, los uniformados pudieron dar con él. Más de 150 policías a cargo de los directores de Investigaciones, Raúl René Aguirre y Raúl Ferreyra -supervisadas por los jefes de la fuerza, Hugo Sánchez y Nicolás Barrera- coparon la barriada. Contaron con el apoyo del área investigativa de la seccional 6a, del grupo CERO y de otras secciones. "Esta era una deuda pendiente que teníamos con la sociedad", manifestaron los jefes de Homicidios, Miguel Gómez y Hugo Cabeza, quienes guiaron la pesquisa.
A mediados de enero ya había sido arrestado al presunto coautor del hecho, Matías Jesús "El Negro" González. La Policía de Salta lo detuvo durante un intento de asalto en esa ciudad. Cuando declaró, el sospechoso negó conocer a "Garrón". Habrá que ver qué dice hoy Romero.
Lo encontraron dentro de un armario, en la vivienda de un vecino, afirmaron los investigadores. No dijo nada. Pero sabía que su carrera había terminado.
El joven fue trasladado en medio de un megaoperativo a la sede de la División Homicidios y Delitos Complejos, ubicada en barrio Jardín. Hoy, a primera hora, será llevado ante el fiscal de Instrucción Carlos Albaca, quien le tomará declaración.
A Silvia la mataron la madrugada del 13 de diciembre. Ella y su esposo, Claudio Roselló, habían estado junto a sus tres hijos en la fiesta de un sobrino. Cerca de las 5 llegaron a su casa, ubicada en pasaje Bascary al 4.100, en barrio Ciudad Parque.
Claudio estacionó su Citröen ZR gris frente el garaje y se bajó a abrir el portón junto con su hija mayor, de 15 años. En el vehículo quedaron Silvia y sus otros dos chicos, de 13 y seis años. "¡Mirá!", le gritó la mujer a su marido, cuando vio que entre las sombras aparecía un joven esgrimiendo una pistola.
El delincuente reaccionó: alzo su arma y disparó. Mientras la adolescente entraba a su casa, Claudio se metió despavorido a su auto, arrancó y comenzó a maniobrar. El asaltante llegó a la esquina, donde lo esperaba un cómplice en una moto. Según los investigadores, ambos efectuaron varios tiros más.
Cinco proyectiles impactaron contra el vehículo. Uno dio en la cabeza de Silvia, que murió casi en el acto, ante la desesperación de su familia. Los homicidas huyeron en una Honda Twister que vieron varios testigos.
Con el tiempo, aparecieron pistas que les permitieron a los investigadores orientar la pesquisa. A los pocos días del crimen, una vecina de "La Bombilla" se comunicó con la Policía y les dijo que los autores del crimen vivían allí. Eso le costó la ira de uno de los presuntos autores del ataque, que disparó contra su casa. Una pericia permitió saber que se trataba de la misma arma que habían usado para matar a Castillo. Por eso, Albaca pidió una orden de captura en contra de un sospechoso, identificado como Miguel Sebastián Romero, de 23 años. La jueza de Instrucción Emma de Nucci le dio lugar a la solicitud. Ayer, con esa autorización en la mano, la Policía se apostó desde el mediodía en "La Bombilla" para arrestar al sospechoso. En tres ocasiones recorrieron la barriada para dar con él, pues manejaban un dato confiable: Romero estaba siendo "aguantado" en la casa de un conocido delincuente. Durante los primeros allanamientos, "Garrón" habría conseguido fugarse. Pero cerca de las 17.10, los uniformados pudieron dar con él. Más de 150 policías a cargo de los directores de Investigaciones, Raúl René Aguirre y Raúl Ferreyra -supervisadas por los jefes de la fuerza, Hugo Sánchez y Nicolás Barrera- coparon la barriada. Contaron con el apoyo del área investigativa de la seccional 6a, del grupo CERO y de otras secciones. "Esta era una deuda pendiente que teníamos con la sociedad", manifestaron los jefes de Homicidios, Miguel Gómez y Hugo Cabeza, quienes guiaron la pesquisa.
A mediados de enero ya había sido arrestado al presunto coautor del hecho, Matías Jesús "El Negro" González. La Policía de Salta lo detuvo durante un intento de asalto en esa ciudad. Cuando declaró, el sospechoso negó conocer a "Garrón". Habrá que ver qué dice hoy Romero.







