La concurrida movilización que el miércoles protagonizaron distintos grupos docentes a la Plaza Independencia es un alerta para el Gobierno, que hasta hoy tiene plazo para arrimar una oferta salarial que permita comenzar las clases el lunes, tal como está previsto en el cronograma oficial. Una particularidad de la marcha - inicialmente convocada por la Unión de Docentes Tucumanos (UDT) fue la diversidad. Tanto los nucleados en Sadop (los profesores de los colegios privados) como los autoconvocados - los que no se sienten identificados con ninguna de las agrupaciones gremiales locales - aportaron a esa postal rebelde, integrada por sectores que reclaman el derecho a sentarse en la mesa de negociación salarial que, por ahora, monopoliza el Frente Gremial Docente (FGD). A propósito, esta confluencia entre Sadop, UDT y los autoconvocados no sólo es un tábano para el Gobierno. Es de sospechar que también habrá aguijoneado en ATEP, cuyo flamante secretario general, David Toledo, pone a prueba justo ahora, en plena lucha salarial, su habilidad para remontar el fantasma - y el liderazgo - del desaparecido César Américo "Cacho" Zelarayán. Hoy retomarán las negociaciones el Gobierno y los gremios, y será un día D. El martes, en la última ronda de diálogo con el FGD, el Gobierno estiró la propuesta hasta una suma no bonificable de $50, lejos del reclamo gremial de un básico no menor a los $1.000.
Fuentes del sector estiman que los educadores que responden a ATEP no aceptarán menos de $950 como básico. En el marco de la negociación de hoy entre los docentes y el Gobierno, ATEP tendrá hoy su propio congreso: y las mismas fuentes olfatean que, si no les llega el aumento solicitado, el lunes no comenzarán las clases.
Si del lado gremial hay un flanco abierto, para el Gobierno también es un desafío este 2010, que en la agenda nacional educativa es el arranque hacia el secundario universal y obligatorio, que significa remontar el discutido sistema de la EGB y el Polimodal. Esta semana, la ministra de Educación, Silvia Rojkés de Temkin, se reunió con directoras y supervisoras del nivel medio, para intercambiar perspectivas y opiniones sobre la etapa que se inicia. Fue una reunión de evaluación interna, preparatoria para el año que arranca. Pero ya se sabe cuáles son las cuestiones que despiertan la preocupación de la ministra: basta con leer el informe de los lineamientos estratégicos para el desarrollo de Tucumán 2016-2020 para conocerlos. En ese informe, que fue difundido el 1 de marzo en el inicio de las sesiones legislativas, cada cartera presenta un estado de la cuestión - en el caso de Educación, el balance llega a 2008 - y un espacio dedicado a los objetivos para el sector para 2016. En el plano estadístico, se indica que la tasa neta de escolarización para el nivel secundario fue del 76,79 %, con un crecimiento de 3,32 puntos en los últimos tres años. En cuanto a los repitentes (un tema que, junto con el de la sobreedad es uno de los fenómenos malditos del sistema educativo argentino), la dirección de Estadísticas del Ministerio de Educación Provincial consigna que la tasa de repitencia en el secundario para 2007/2008 alcanzaba el 8,7%. Otro dato que perturba es el que refleja que, en el último período informado (esto es, 2007/ 2008), 12 de cada cien alumnos del secundario abandonan la escuela. Claro está que, comparados con los datos de 2002, ese 12 % es suave, porque hace ocho años la deserción había alcanzado el 27%. En el nivel primario, en cambio, la tasa de permanencia es mucho más fuerte. En general, si se miran desde la perspectiva de una década, el escenario muestra mejoras; pero no se puede obviar que en 2001 la Argentina atravesaba por una de sus crisis más profundas.
Al margen de lo que digan las estadísticas, a la mejor fotografía de la realidad la captura la experiencia. En una entrevista que se publicó en LA GACETA, un integrante de la ONG "Crecer Juntos", Edmundo Dantes, contaba que en los barrios vulnerables de la Capital en los que ellos trabajan hay jóvenes que han repetido cinco veces un mismo curso. Detrás de esas biografías, dice Dantes, hay jóvenes que padecen una profunda falta de autoestima; y que no han encarnado el concepto de lo que significa trabajar, porque ni sus padres, ni sus abuelos ni sus bisabuelos tuvieron trabajo. Esa foto muestra que los "problemas educativos" saltan las paredes de la escuela; y que, por lo tanto, requieren respuestas económicas, políticas y sociales. En el caso de los chicos y jóvenes de zonas más vulnerables, se entiende la necesidad de una fuerte presencia del Estado, con todas sus herramientas pedagógicas y de contención social. Pero también está la foto de los miles de jóvenes de clase media que abandonan la escuela por desinterés, o por falta de estímulos.
Esa galería de fotos tan diversa muestra que no hay una sola escuela: y que el desafío de los responsables políticos del área educativa consiste en ofrecer herramientas para todas esas fotos, tratando de encontrar el perfecto equilibrio entre la inclusión social y la obligada calidad educativa, sin la cual la escuela deja de ser escuela.
Fuentes del sector estiman que los educadores que responden a ATEP no aceptarán menos de $950 como básico. En el marco de la negociación de hoy entre los docentes y el Gobierno, ATEP tendrá hoy su propio congreso: y las mismas fuentes olfatean que, si no les llega el aumento solicitado, el lunes no comenzarán las clases.
Si del lado gremial hay un flanco abierto, para el Gobierno también es un desafío este 2010, que en la agenda nacional educativa es el arranque hacia el secundario universal y obligatorio, que significa remontar el discutido sistema de la EGB y el Polimodal. Esta semana, la ministra de Educación, Silvia Rojkés de Temkin, se reunió con directoras y supervisoras del nivel medio, para intercambiar perspectivas y opiniones sobre la etapa que se inicia. Fue una reunión de evaluación interna, preparatoria para el año que arranca. Pero ya se sabe cuáles son las cuestiones que despiertan la preocupación de la ministra: basta con leer el informe de los lineamientos estratégicos para el desarrollo de Tucumán 2016-2020 para conocerlos. En ese informe, que fue difundido el 1 de marzo en el inicio de las sesiones legislativas, cada cartera presenta un estado de la cuestión - en el caso de Educación, el balance llega a 2008 - y un espacio dedicado a los objetivos para el sector para 2016. En el plano estadístico, se indica que la tasa neta de escolarización para el nivel secundario fue del 76,79 %, con un crecimiento de 3,32 puntos en los últimos tres años. En cuanto a los repitentes (un tema que, junto con el de la sobreedad es uno de los fenómenos malditos del sistema educativo argentino), la dirección de Estadísticas del Ministerio de Educación Provincial consigna que la tasa de repitencia en el secundario para 2007/2008 alcanzaba el 8,7%. Otro dato que perturba es el que refleja que, en el último período informado (esto es, 2007/ 2008), 12 de cada cien alumnos del secundario abandonan la escuela. Claro está que, comparados con los datos de 2002, ese 12 % es suave, porque hace ocho años la deserción había alcanzado el 27%. En el nivel primario, en cambio, la tasa de permanencia es mucho más fuerte. En general, si se miran desde la perspectiva de una década, el escenario muestra mejoras; pero no se puede obviar que en 2001 la Argentina atravesaba por una de sus crisis más profundas.
Al margen de lo que digan las estadísticas, a la mejor fotografía de la realidad la captura la experiencia. En una entrevista que se publicó en LA GACETA, un integrante de la ONG "Crecer Juntos", Edmundo Dantes, contaba que en los barrios vulnerables de la Capital en los que ellos trabajan hay jóvenes que han repetido cinco veces un mismo curso. Detrás de esas biografías, dice Dantes, hay jóvenes que padecen una profunda falta de autoestima; y que no han encarnado el concepto de lo que significa trabajar, porque ni sus padres, ni sus abuelos ni sus bisabuelos tuvieron trabajo. Esa foto muestra que los "problemas educativos" saltan las paredes de la escuela; y que, por lo tanto, requieren respuestas económicas, políticas y sociales. En el caso de los chicos y jóvenes de zonas más vulnerables, se entiende la necesidad de una fuerte presencia del Estado, con todas sus herramientas pedagógicas y de contención social. Pero también está la foto de los miles de jóvenes de clase media que abandonan la escuela por desinterés, o por falta de estímulos.
Esa galería de fotos tan diversa muestra que no hay una sola escuela: y que el desafío de los responsables políticos del área educativa consiste en ofrecer herramientas para todas esas fotos, tratando de encontrar el perfecto equilibrio entre la inclusión social y la obligada calidad educativa, sin la cual la escuela deja de ser escuela.






