Un asaltante le disparó a un hombre en el rostro

El delincuente había ingresado en una despensa ubicada en Villa Muñecas. Luego de herir al repartidor, se fue corriendo sin llevarse nada. Falta de seguridad.

24 Abril 2002
Un joven de 26 años fue baleado en la cara por un delincuente que quiso asaltarlo, cuando la víctima estaba haciendo una cobranza en una pequeña despensa ubicada a cuatro cuadras de su casa, en Villa Muñecas.
"Entró derechito y lo agarró del cuello. Empezó a pedir dinero y amenazaba con que lo iba a matar. Finalmente, le disparó a la cabeza", relató Pedro Martín Acosta, dueño de la despensa ubicada en el pasaje Ingeniero Suárez al 2.700, frente a las vías del tren de Villa Muñecas.
Daniel Luna Lazarte recibió el impacto en el pómulo izquierdo y el proyectil quedó alojado en el derecho. La bala le quebró el maxilar, pero según se informó su vida no corre peligro.
El intento de asalto se produjo el lunes a las 20.30, cuando Luna Lazarte llegó en la camioneta que hace el reparto de pan para cobrarle a Acosta los $20 de lo que le había entregado esa mañana.
Acosta cree que el delincuente, que tendría unos 20 años, "estaba drogado, porque no sabía lo que hacía". "Creo que se espantó porque disparó y se fue sin sacarle nada de dinero", agregó el dueño del almacén, que, en ese momento, estaba adentro del local, atendiendo a través de una ventana enrejada que lo protege de los asaltos.
La escena fue presenciada por la esposa de Acosta, Francisca Orellana, quien atiende el negocio, y por sus hijos que suelen jugar allí. Acosta abrió el negocio el año pasado, cuando se quedó sin trabajo como chapista. Desde entonces -dijo- tuvo suerte porque no lo asaltaron. Sin embargo, varios de sus vecinos sufrieron violentos ataques en sus casas o caminando por la zona.
"Por acá nunca viene la Policía a menos que pase algo", se quejó Acosta. Tras haber sido herido, Luna Lazarte se subió corriendo a su camioneta utilitaria y se dirigió al Caps de Villa Muñecas. Acosta, que no pudo salir a tiempo, lo siguió en su bicicleta y, tras comprobar que en el centro asistencial no pudieron atender a la víctima, tomó el control del vehículo y llevó al repartidor de pan hasta el hospital Padilla, donde permanece internado.

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