21 Febrero 2010 Seguir en 
BRASILIA.- La jefa de Gabinete de Brasil, Dilma Rousseff, proclamada ayer como candidata presidencial por el gobernante Partido de los Trabajadores (PT), prometió continuar con la actual política económica del presidente Luiz Inácio Lula da Silva si gana las elecciones del 3 de octubre. Delegados en la convención nacional del partido en Brasilia nombraron candidata Rousseff, quien podría convertirse en la primera presidenta mujer.
Rousseff es superada actualmente en los sondeos de opinión por el gobernador del estado de Sao Paulo, José Serra, opositor del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), por entre 5 y 11 puntos porcentuales, según dos encuestas publicadas este mes.
Lula, el presidente más popular en la historia reciente de Brasil, dijo que había elegido a Rousseff como su sucesora por su rigor, su ética y su determinación y que la candidatura no apuntaba a conservarle un lugar para su posible retorno en 2014. "Quiero que ella gane un segundo mandato", aseguró Lula, a quien la ley no le permite competir por un tercer período.
Los pilares no caerán
Rousseff prometió mantener los pilares de la política económica de Lula: disciplina fiscal, libre flotación del tipo de cambio y metas inflacionarias. "Aseguraremos estabilidad macroeconómica", señaló la política de 62 años, quien también es economista. "Quiero continuar nuestro camino con ellos. Quiero formar un Gobierno de coalición", expresó la candidata, quien fue militante izquierdista durante la dictadura militar de 1964 a 1985. El respecto de la coalición, el propio Lula admitió ayer que hay problemas en la elaboración de los acuerdos estaduales entre el PT y otros partidos, lo que impide concretar una alianza nacional en respaldo a Rousseff.
Durante los últimos años, Brasil ha consolidado su posición como una de las economías líderes. El país se recuperó rápidamente tras una breve recesión el año pasado y se espera que crezca más del 5 por ciento este año. Lula, que logró superar las barreras sociales para convertirse en el primer líder sindical en llegar a la presidencia de Brasil, instó a las mujeres a apoyar a Rousseff para sobreponerse a la arraigada desigualdad entre los géneros. "Las mujeres aún son tratadas como ciudadanos de segunda clase", afirmó Lula.
Perfil estatista
La economista dijo a sus fervientes seguidores que, de ser presidenta, seguiría expandiendo el servicio público, pese a las advertencias de la oposición sobre los riesgos de aumentar el gasto con un aparato estatal desbordado e ineficiente. El partido aprobó el viernes una plataforma de campaña que propone prolongar las políticas de Lula. Pero también incluye propuestas para expandir el rol de las empresas estatales, impuestos para los grandes patrimonios y ampliar los programas de bienestar social. A diferencia de Lula, Rousseff no es carismática y tiene un discurso de corte más técnico, lo que le podría jugar en contra. "El mayor problema de Dilma es que carece de la capacidad para comunicarse con la gente", dijo Romulo Carneiro, un alcalde del nordeste brasileño. (Reuters)
Rousseff es superada actualmente en los sondeos de opinión por el gobernador del estado de Sao Paulo, José Serra, opositor del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), por entre 5 y 11 puntos porcentuales, según dos encuestas publicadas este mes.
Lula, el presidente más popular en la historia reciente de Brasil, dijo que había elegido a Rousseff como su sucesora por su rigor, su ética y su determinación y que la candidatura no apuntaba a conservarle un lugar para su posible retorno en 2014. "Quiero que ella gane un segundo mandato", aseguró Lula, a quien la ley no le permite competir por un tercer período.
Los pilares no caerán
Rousseff prometió mantener los pilares de la política económica de Lula: disciplina fiscal, libre flotación del tipo de cambio y metas inflacionarias. "Aseguraremos estabilidad macroeconómica", señaló la política de 62 años, quien también es economista. "Quiero continuar nuestro camino con ellos. Quiero formar un Gobierno de coalición", expresó la candidata, quien fue militante izquierdista durante la dictadura militar de 1964 a 1985. El respecto de la coalición, el propio Lula admitió ayer que hay problemas en la elaboración de los acuerdos estaduales entre el PT y otros partidos, lo que impide concretar una alianza nacional en respaldo a Rousseff.
Durante los últimos años, Brasil ha consolidado su posición como una de las economías líderes. El país se recuperó rápidamente tras una breve recesión el año pasado y se espera que crezca más del 5 por ciento este año. Lula, que logró superar las barreras sociales para convertirse en el primer líder sindical en llegar a la presidencia de Brasil, instó a las mujeres a apoyar a Rousseff para sobreponerse a la arraigada desigualdad entre los géneros. "Las mujeres aún son tratadas como ciudadanos de segunda clase", afirmó Lula.
Perfil estatista
La economista dijo a sus fervientes seguidores que, de ser presidenta, seguiría expandiendo el servicio público, pese a las advertencias de la oposición sobre los riesgos de aumentar el gasto con un aparato estatal desbordado e ineficiente. El partido aprobó el viernes una plataforma de campaña que propone prolongar las políticas de Lula. Pero también incluye propuestas para expandir el rol de las empresas estatales, impuestos para los grandes patrimonios y ampliar los programas de bienestar social. A diferencia de Lula, Rousseff no es carismática y tiene un discurso de corte más técnico, lo que le podría jugar en contra. "El mayor problema de Dilma es que carece de la capacidad para comunicarse con la gente", dijo Romulo Carneiro, un alcalde del nordeste brasileño. (Reuters)







