06 Febrero 2010 Seguir en 
LA PAZ.- "La compraventa de gas natural entre Bolivia y Brasil es un negocio sujeto a un contrato y no un acto solidaridad", dijo ayer el vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera, visiblemente ofuscado. "El contrato es de cumplimiento obligatorio, independientemente de la buena voluntad de los gobernantes, que la valoramos. El contrato aquí se cumple", enfatizó saliendo al cruce de recientes declaraciones del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
La reacción indignada de García Linera le siguió a expresiones de Lula, ampliamente divulgada el jueves por los medios de La Paz, en el sentido de que una eventual autosuficiencia energética de Brasil no impedirá que ese país siga importando gas de la empobrecida Bolivia, como un acto de solidaridad. "Tenemos que ayudar a Bolivia, que es un país pobre. No porque vamos a tener más gas vamos a dejar de comprar. El papel de un país grande es comprar y ayudar a los pobres. Así es la política de solidaridad", dijo Lula, uno de los principales aliados externos del presidente indígena boliviano Evo Morales.
Sin embargo, García replicó ayer que hay un contrato de cumplimiento obligatorio, y agregó que el acuerdo, por un máximo de 30 millones de metros cúbicos diarios (mmcd) hasta 2019, establece sanciones para cualquiera de las partes que no cumpla el mínimo requerido. Según el número dos del Ejecutivo del país andino, para Brasil esta no es una cuestión de buena voluntad sino de seguridad estratégica, "porque un país siempre debe tener una reserva estratégica de combustible; aunque tenga los recursos energéticos, igual compra de otros países".
Compra mínima
Brasil requirió apenas el mínimo de 22 mmcd de gas boliviano en 2009, lo cual provocó una drástica caída de las exportaciones altiplánicas, golpeadas además por una baja del precio del producto. La Paz reportó que el valor de las ventas de gas a Brasil disminuyó en 2009 a unos U$S 1.600 millones, desde U$S2.831 millones del año anterior. Esta caída no es compensada con el crecimiento del bombeo a la Argentina, cuyo valor subió a U$S 400 millones, desde U$S 281 millones en 2008.
Admitiendo las dificultades que el recorte de este negocio causa a Bolivia, que no tiene otros mercados externos para el gas, el embajador brasileño en La Paz, Frederico Souza de Araujo, dijo la semana pasada que Brasilia estudia algún tipo de compensación para el país altiplánico.
Respecto de los dichos de Lula, el ministro de la Presidencia y hasta hace poco titular de la cartera de Hidrocarburos de Bolivia, Oscar Coca, respondió ayer por su parte que cuando uno tiene que cumplir un contrato, no es sentimiento de bondad, de afecto o desafecto. "Los contratos se cumplen y eso no tiene nada que ver con el grado de sentimiento o la posibilidad de darnos o no una ayuda", remarcó. Asimismo, dijo que la Cancillería analiza una respuesta formal a las expresiones de Lula que irritaron al Gobierno.
El negocio del gas está controlado desde 2006 por la petrolera estatal YPFB, como consecuencia de una nacionalización decretada por Morales, que afectó principalmente las operaciones de la brasileña Petrobras en el país. (Reuters)
La reacción indignada de García Linera le siguió a expresiones de Lula, ampliamente divulgada el jueves por los medios de La Paz, en el sentido de que una eventual autosuficiencia energética de Brasil no impedirá que ese país siga importando gas de la empobrecida Bolivia, como un acto de solidaridad. "Tenemos que ayudar a Bolivia, que es un país pobre. No porque vamos a tener más gas vamos a dejar de comprar. El papel de un país grande es comprar y ayudar a los pobres. Así es la política de solidaridad", dijo Lula, uno de los principales aliados externos del presidente indígena boliviano Evo Morales.
Sin embargo, García replicó ayer que hay un contrato de cumplimiento obligatorio, y agregó que el acuerdo, por un máximo de 30 millones de metros cúbicos diarios (mmcd) hasta 2019, establece sanciones para cualquiera de las partes que no cumpla el mínimo requerido. Según el número dos del Ejecutivo del país andino, para Brasil esta no es una cuestión de buena voluntad sino de seguridad estratégica, "porque un país siempre debe tener una reserva estratégica de combustible; aunque tenga los recursos energéticos, igual compra de otros países".
Compra mínima
Brasil requirió apenas el mínimo de 22 mmcd de gas boliviano en 2009, lo cual provocó una drástica caída de las exportaciones altiplánicas, golpeadas además por una baja del precio del producto. La Paz reportó que el valor de las ventas de gas a Brasil disminuyó en 2009 a unos U$S 1.600 millones, desde U$S2.831 millones del año anterior. Esta caída no es compensada con el crecimiento del bombeo a la Argentina, cuyo valor subió a U$S 400 millones, desde U$S 281 millones en 2008.
Admitiendo las dificultades que el recorte de este negocio causa a Bolivia, que no tiene otros mercados externos para el gas, el embajador brasileño en La Paz, Frederico Souza de Araujo, dijo la semana pasada que Brasilia estudia algún tipo de compensación para el país altiplánico.
Respecto de los dichos de Lula, el ministro de la Presidencia y hasta hace poco titular de la cartera de Hidrocarburos de Bolivia, Oscar Coca, respondió ayer por su parte que cuando uno tiene que cumplir un contrato, no es sentimiento de bondad, de afecto o desafecto. "Los contratos se cumplen y eso no tiene nada que ver con el grado de sentimiento o la posibilidad de darnos o no una ayuda", remarcó. Asimismo, dijo que la Cancillería analiza una respuesta formal a las expresiones de Lula que irritaron al Gobierno.
El negocio del gas está controlado desde 2006 por la petrolera estatal YPFB, como consecuencia de una nacionalización decretada por Morales, que afectó principalmente las operaciones de la brasileña Petrobras en el país. (Reuters)







