05 Febrero 2010 Seguir en 
ROMA.- Políticos de la oposición italiana criticaron la nueva ley aprobada el miércoles por la Cámara de Diputados, que autoriza al jefe de gobierno, Silvio Berlusconi, y a sus ministros, a no presentarse en procesos iniciados en su contra, aun sin autorización del magistrado respectivo.
"Berlusconi bloquea al país en una absurda guerra entre política y justicia sólo porque no quiere comparecer en sus procesos", dijo Pierluigi Bersani, líder del principal partido de la oposición, PD. Por su parte, Antonio di Pietro, del partido anticorrupción IDV, habló de la "república bananera de Italia" y del hundimiento de la democracia.
La ley, aprobada por la mayoría conservadora de Berlusconi en Diputados, todavía debe recibir el visto bueno del Senado. El líder de los democristianos, Pier Ferdinando Casini, considera que la ley es un mal necesario para permitir gobernar a Berlusconi hasta que el Parlamento consiga sacar adelante una nueva ley de inmunidad.
A fines de 2009, el Tribunal Constitucional desestimó una ley de inmunidad hecha a la medida de Berlusconi, que tiene varias causas pendientes, como la de un abogado inglés al que el premier habría pagado U$S600.000 para que testificara a su favor en un juicio en su contra que data de la década de 1990. (DPA)
"Berlusconi bloquea al país en una absurda guerra entre política y justicia sólo porque no quiere comparecer en sus procesos", dijo Pierluigi Bersani, líder del principal partido de la oposición, PD. Por su parte, Antonio di Pietro, del partido anticorrupción IDV, habló de la "república bananera de Italia" y del hundimiento de la democracia.
La ley, aprobada por la mayoría conservadora de Berlusconi en Diputados, todavía debe recibir el visto bueno del Senado. El líder de los democristianos, Pier Ferdinando Casini, considera que la ley es un mal necesario para permitir gobernar a Berlusconi hasta que el Parlamento consiga sacar adelante una nueva ley de inmunidad.
A fines de 2009, el Tribunal Constitucional desestimó una ley de inmunidad hecha a la medida de Berlusconi, que tiene varias causas pendientes, como la de un abogado inglés al que el premier habría pagado U$S600.000 para que testificara a su favor en un juicio en su contra que data de la década de 1990. (DPA)







