02 Febrero 2010 Seguir en 
"Mamá, dejaste la luz de la pieza prendida", dijo Emanuel. "No hijo, no", respondió nerviosa la madre. La impotencia se apoderó de Viviana Suárez. Cuando volvía a su casa junto a su familia de una fiesta familiar, descubrieron que unos ladrones habían ingresado a la vivienda. Pero la indignación creció cuando la Policía le tomó la denuncia recién 12 horas después del escruche.
Oscar Piasco, de 38 años, y Suárez, de 40, viven junto a sus dos hijos en el barrio El Mirador, en Villa Carmela. El domingo partieron a las 13 a la casa de un tío de la mujer, que cumplía años. Al regresar vieron las luces de los cuartos encendidas: les habían robado. "Buscaba las llaves y temblaba. Emanuel, de 18, se fue corriendo a la puerta de atrás. Le gritaba que vuelva, porque no sabíamos si todavía estaban adentro", contó Suárez. En el interior todo estaba revuelto. Cajones en el suelo, papeles y ropa desparramados, platos y vasos rotos. "Rompieron las puertas de los armarios. No puedo entender por qué actuaron con tanta violencia", expresó Viviana.
"No nos robaron un vuelto. Nos quitaron años de sacrificio", señaló Suárez. La mujer comentó que están realizando unas obras en la casa, por lo que tenían dinero de un préstamo que habían sacado en diciembre. "Voy pagando una cuota. Ahora es plata perdida. ¿Cómo recuperamos eso?", exclamó. Suárez es docente, en tanto que su marido trabaja como taxista.
Antes de la lluvia
Piasco detalló que además del dinero, se llevaron documentos, un reproductor de DVD, una cámara digital de fotos, un minicomponente y ropa, entre otros elementos. "Ingresaron por la puerta de atrás. Rompieron la cerradura con una barreta. Unos amigos de mi hijo comentaron que vieron las luces prendidas como a las 20.30, pero pensaban que a lo mejor estábamos nosotros", comentó Piasco. El taxista agregó que en la vivienda no había huellas con barro, por lo que calcula que ingresaron antes de la lluvia del domingo.
Quince minutos después de arribar a la casa, Piasco llamó a la comisaría de Cebil Redondo. Dos horas más tarde, llegó el primer policía. "Vino en una moto. Miró la casa y me dijo que no toquemos nada, que ya venían los peritos que estaban en Trancas, trabajando en un caso de homicidio", contó el hombre.
Los hijos durmieron en la casa de unos vecinos. "Nosotros nos quedamos esperando que lleguen los peritos. A las 5 nos tiramos a dormir en el piso", contó la docente. Según afirmó Piasco, llamó por teléfono a una hermana del delegado comunal de Cebil Redondo, que vive en el barrio. "Me contestó que su hermano estaba durmiendo. Por eso no podía darme el teléfono. Me indigné cuando me contestó que a ella le habían robado hace una semana, que no me haga problemas", manifestó.
A las 8 de ayer, Piasco se comunicó nuevamente con la Policía. "Me respondieron que tenía que esperar al perito", contó. Cerca del mediodía, el personal policial llegó al domicilio.
La pareja comentó que no es la primera vez que roban en el barrio. "Cuando no teníamos gas natural, en tres años me robaron unas 14 garrafas", expresó el taxista. "Me siento indefensa. ¿Qué se hace ante estos casos? Estos ladrones manejan nuestra vida, nuestros horarios", dijo Suárez. "Lo que nosotros tenemos no nos sobra; es lo que compramos para vivir. Tengo todos mis impuestos al día. ¿Es mucho pedir seguridad?, concluyó la mujer.
Oscar Piasco, de 38 años, y Suárez, de 40, viven junto a sus dos hijos en el barrio El Mirador, en Villa Carmela. El domingo partieron a las 13 a la casa de un tío de la mujer, que cumplía años. Al regresar vieron las luces de los cuartos encendidas: les habían robado. "Buscaba las llaves y temblaba. Emanuel, de 18, se fue corriendo a la puerta de atrás. Le gritaba que vuelva, porque no sabíamos si todavía estaban adentro", contó Suárez. En el interior todo estaba revuelto. Cajones en el suelo, papeles y ropa desparramados, platos y vasos rotos. "Rompieron las puertas de los armarios. No puedo entender por qué actuaron con tanta violencia", expresó Viviana.
"No nos robaron un vuelto. Nos quitaron años de sacrificio", señaló Suárez. La mujer comentó que están realizando unas obras en la casa, por lo que tenían dinero de un préstamo que habían sacado en diciembre. "Voy pagando una cuota. Ahora es plata perdida. ¿Cómo recuperamos eso?", exclamó. Suárez es docente, en tanto que su marido trabaja como taxista.
Antes de la lluvia
Piasco detalló que además del dinero, se llevaron documentos, un reproductor de DVD, una cámara digital de fotos, un minicomponente y ropa, entre otros elementos. "Ingresaron por la puerta de atrás. Rompieron la cerradura con una barreta. Unos amigos de mi hijo comentaron que vieron las luces prendidas como a las 20.30, pero pensaban que a lo mejor estábamos nosotros", comentó Piasco. El taxista agregó que en la vivienda no había huellas con barro, por lo que calcula que ingresaron antes de la lluvia del domingo.
Quince minutos después de arribar a la casa, Piasco llamó a la comisaría de Cebil Redondo. Dos horas más tarde, llegó el primer policía. "Vino en una moto. Miró la casa y me dijo que no toquemos nada, que ya venían los peritos que estaban en Trancas, trabajando en un caso de homicidio", contó el hombre.
Los hijos durmieron en la casa de unos vecinos. "Nosotros nos quedamos esperando que lleguen los peritos. A las 5 nos tiramos a dormir en el piso", contó la docente. Según afirmó Piasco, llamó por teléfono a una hermana del delegado comunal de Cebil Redondo, que vive en el barrio. "Me contestó que su hermano estaba durmiendo. Por eso no podía darme el teléfono. Me indigné cuando me contestó que a ella le habían robado hace una semana, que no me haga problemas", manifestó.
A las 8 de ayer, Piasco se comunicó nuevamente con la Policía. "Me respondieron que tenía que esperar al perito", contó. Cerca del mediodía, el personal policial llegó al domicilio.
La pareja comentó que no es la primera vez que roban en el barrio. "Cuando no teníamos gas natural, en tres años me robaron unas 14 garrafas", expresó el taxista. "Me siento indefensa. ¿Qué se hace ante estos casos? Estos ladrones manejan nuestra vida, nuestros horarios", dijo Suárez. "Lo que nosotros tenemos no nos sobra; es lo que compramos para vivir. Tengo todos mis impuestos al día. ¿Es mucho pedir seguridad?, concluyó la mujer.








