NUEVA YORK.- Puede tratarse del beso más caro de la historia de la aviación. El inofensivo beso de bienvenida entre una mujer y un estudiante chino dejó en evidencia varias fallas de seguridad y provocó un caos en el aeropuerto neoyorquino de Newark, donde miles de personas se quedaron varadas durante horas.
El primer domingo del año, cuando los aeropuertos estaban repletos, la información sobre un supuesto ataque terrorista alarmó a un país todavía conmocionado por el fallido atentado de Navidad del nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab.
Un desconocido pasó a la carrera al lado de los guardias en Newark e irrumpió sin control en la zona de seguridad del aeropuerto. Las autoridades ordenaron de inmediato un lock down y sellaron inmediatamente la terminal. Miles de personas tuvieron que volver a pasar los controles de seguridad y terminaron sus vacaciones navideñas con una noche varados en el aeropuerto.
Las instalaciones fueron puestas prácticamente de cabeza, pero no se consiguió encontrar al desconocido.
Las informaciones se volvieron cada vez más inocuas, así como vergonzosas para los responsables de la seguridad. El desconocido no corría, según los nuevos detalles, sino sólo caminaba a paso normal. Algo que pudo hacer porque el vigilante a cargo no estaba en su puesto.
Sin embargo eso no pudo ser captado por las cámaras de vigilancia de la oficina de seguridad aérea porque, aunque estaban encendidas, el dispositivo de grabación no funcionaba desde hacía varios días.
El sospechoso era Haisong Jiang, un estudiante de medicina chino de 28 años, al que sus vecinos y compañeros calificaron de buena gente. Jiang fue interrogado durante cuatro horas. El caso parecía estar esclarecido: esperaba a una conocida en la sala de espera del aeropuerto. Impaciente, aprovechó un momento en el que el vigilante se fue por unos minutos para pasar la barrera y saludar a su amiga. Haisong puede recibir un castigo de 30 días de arresto o quizá sólo una multa. Para el guardia el incidente es más caro: fue suspendido del servicio y deberá someterse a una investigación. Sin embargo, el mayor escarnio se lo lleva la oficina de seguridad a causa de la mala imagen, justo en días en los que el presidente Barack Obama anunció que no tolerará más errores de seguridad. (DPA)







