LONDRES.- La versión de que Umar Farouk Abdulmutallab, el nigeriano que intentó hacer explotar un avión estadounidense cerca de Detroit, se unió a Al Qaeda cuando era estudiante en Londres, elevó las preocupaciones por la presencia de radicales islámicos en los campus universitarios británicos.
Abdulmutallab estudió entre 2005 y 2008 en el University College London (UCL) y presidió la Sociedad Islámica estudiantil, informó desde Saná, capital de Yemen, Rshad al Alimi, viceprimer ministro yemení de Defensa y Seguridad. El M15, el servicio de Inteligencia del Reino Unido, estaba al tanto de las actividades del joven de 24 años cuando cursaba sus estudios en Londres, aunque no fue visto como alguien vinculado al terrorismo. Peter Neumann, un experto en radicalización que enseña en el King’s College de Londres, dijo que había militantes a favor de Al Qaeda en las universidades, pero que desligar sus actividades del legítimo debate estudiantil era muy difícil.

Grietas importantes
El reporte de la Inteligencia británica evidencia una falla en materia de seguridad antiterrorista tan importante como la que permitió que el nigeriano viajase sin problemas a Estados Unidos desde Amsterdan el pasado 25 de diciembre. Abdulmutallab, que sufrió heridas en su cuerpo durante el fallido atentado, fue entrenado para el ataque por una célula de Al Qaeda en Yemen. La Casa Blanca admitió ayer que tenía suficiente información como haber desmantelado el plan terrorista antes del día de Navidad. El presidente Barack Obama asumió ayer la plena responsabilidad por las fallas de seguridad de su país. Al mismo tiempo, anunció un refuerzo sustancial en materia de seguridad, si bien subrayó que no será a costa de sacrificar los valores del país. "Vamos a reforzar nuestras defensas, pero no sucumbiremos a una mentalidad de sitio que sacrifique la sociedad abierta y las libertades y valores que apreciamos", dijo en un discurso a la nación.

Ajustes inmediatos
Entre las medidas de cumplimiento inmediato, Obama dispuso "reforzar" los criterios que se aplican para incluir individuos a las listas de alertas terroristas, especialmente a la denominada "no-fly list", que impide a los que figuran en ella abordar un avión con rumbo a Estados Unidos.
En una respuesta indirecta a las críticas de la oposición por su manera de abordar la amenaza terrorista, Obama reiteró que el país está en guerra contra la red Al Qaeda.
A los musulmanes
A la vez, envió un mensaje apaciguador al mundo musulmán frente a las acciones que su gobierno adoptará para combatir a terroristas. "Sabemos que la gran mayoría de los musulmanes rechazan el terrorismo, pero está claro que Al Qaeda busca cada vez más reclutar a individuos sin afiliaciones extremistas conocidas, no sólo en Cercano Oriente sino también en Africa y en otros países", indicó. "Y por eso quiero decirles claramente a los musulmanes de todo el mundo que Al Qaeda no ofrece nada salvo miseria y muerte, incluida la de otros musulmanes, mientras que Estados Unidos está junto a aquellos que buscan justicia y progreso", concluyó.
Situación en Yemen
Entre tanto, un vocero del gobierno yemení dijo ayer que se ha exagerado sobre el supuesto crecimiento de la influencia de Al Qaeda en su país. En consecuencia, anunció que no se permitirá el ingreso de fuerzas extranjeras para ayudar a combatir el terrorismo. "Estamos en posición para enfrentar cualquier amenaza, sea de Al Qaeda o de cualquier otra fuerza", afirmó el canciller de Yemen, Abu Bakr al Qirbi. No obstante, consideró necesario reforzar el intercambio de información secreta "con países amigos". Muchos terroristas activos en Yemen huyeron hacia otras áreas de la península arábiga, en particular Arabia Saudí, inmediatamente después de los ataques de las fuerzas yemeníes contra sus escondites", dijo.
Según analistas occidentales, combatir el terrorismo en Yemen es una verdadera pesadilla. El poder del Estado, que en el norte lucha contra los insurgentes chiítas y en el sur abre fuego contra las protestas de los separatistas, es demasiado débil para controlar todo el país. Por ello los terroristas pueden operar más o menos sin interferencias en algunas zonas tribales, que al igual que en Pakistán están consideradas "territorio sin ley". Pese a todo, el presidente Ali Abdullah Salih no quiere que los países de Occidente envíen sus propios agentes y soldados a cazar milicianos. Se arriesgaría a que muchos yemeníes lo vieran como una "marioneta de los extranjeros". Y eso sí podría significar el fin de su mandato, que ya lleva 32 años. (Reuters-AFP-NA-DPA)







