Cuando la revisó, el médico notó puntos púrpuras en el cuello, por eso decidió no confirmar la causa de la muerte hasta estar seguro y aconsejó que el cuerpito fuera sometido a una autopsia. Fueron los médicos forenses los que no dudaron: a la criatura, de apenas siete años, la habían estrangulado. Ante esto, el padre y la madrastra de la nena, de 26 y 16 años respectivamente, fueron detenidos y hoy serán llevados a declarar.
El caso conmueve a los vecinos de Acheral. La niña, Luciana de los Angeles Lugones, vivía con su papá, Rubén, y con la pareja de este, Mónica Solange Pereyra, en la casa de los abuelos, ubicada en calle Catamarca S/N. Se trata de una construcción de material, con varias habitaciones, una de las cuales era ocupada por los Lugones.
Desayuno y despedida
El martes a la mañana, según relató luego ante la Policía, Rubén Lugones se levantó de la cama, se cambió, desayunó y antes de partir rumbo a su trabajo, le dio un beso a su hija, que ya estaba despierta. "Yo la dejé bien; no entiendo nada de esto", advirtió el hombre cuando fueron a detenerlo. Lugones afirmó que se enteró que a su hija le había pasado algo cuando fueron a buscarlo con un mensaje de Mónica Pereyra: "la nena no se despierta".
Ante esto el hombre, que estaba trabajando como jornalero en la finca, volvió apresuradamente a su casa. Allí se encontró con su pareja y con la tía de su hija (hermana de su ex esposa), quienes estaban por llevar a la criatura hasta el hospital de Monteros. "La quise despertar para darle el desayuno, pero no respondía; no sé qué le pasa", gritó Pereyra. Los tres subieron a Luciana al auto de la tía de la nena y partieron raudamente hacia el Hospital. Pero cuando los médicos la revisaron se dieron cuenta de que ya nada podían hacer: había fallecido.
A los minutos se hizo presente el médico de Policía, Camilo López Vinet quien constató los hematomas que la menor tenía en el cuello y para certificar las razones del deceso ordenó que se concretara la autopsia. Cuando se confirmó que había sido asesinada (en horas de la madrugada de ayer), la fiscala Cecilia Tasquer, del Centro Judicial de Concepción, ordenó la aprehensión de la pareja.
Personal de la Regional Oeste, al mando del oficial Sergio Risso Patrón, y de los comisarios Héctor Figueroa, Juan Carlos Flores, Juan Carlos Estrella y Víctor Pacheco fueron hasta la casa de la familia, donde estaban velando a la pequeña. Al lugar ya había llegado la madre de la menor, que vive en Alto Verde, quien estaba consternada por lo sucedido. Los oficiales arrestaron a los sospechosos y secuestraron sábanas, cabellos y la ropa de la niña, para que fueran sometidas a pericias. Los médicos incluso opinaron que la pequeña había intentado defenderse ya que presentaba algunas marcas en los brazos, que habrían sido producidas cuando intentaba sacarse de encima a la persona que finalmente la estranguló. "Yo no puedo creer que ellos la hayan matado. La criatura era un amor, no molestaba a nadie", dijo, llorando, Ramona Galarza, una vecina. Si los lugareños ya estaban conmovidos por el deceso de Luciana, más perplejos quedaron con la detención de Lugones y de su pareja.
Sin embargo los abuelos de la víctima afirmaron que nunca fueron testigos de escenas de violencia. Tal vez en su declaración, ambos puedan aportar algo de luz al dramático caso.








