Entre líneas es otro discurso

Análisis. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.

Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 17 Diciembre 2009
La gestión kirchnerista ha hecho de la promesa electoral una forma de captar la atención de propios y extraños. Antes Néstor y ahora Cristina Kirchner renuevan los votos hacia una región muy castigada históricamente por el centralismo de un país que concentra toda su riqueza, muy cerca del puerto o de ese cordón dorado de la pampa húmeda.
En marzo de 2007, siendo presidente, Néstor Kirchner firmó con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) un convenio por el que el organismo habilitaba una línea de créditos por U$S 3.850 millones para obras de infraestructura hídrica y vial en el norte del país. De aquel crédito, ayer en Frías, Cristina Fernández recordó la reciente aprobación de un préstamo por U$S  300 millones para construir una línea de alta tensión de 500 megavatios NOA-NEA.
El Gobierno promueve la ejecución de obras de infraestructura en el Norte Grande, pero ese discurso oficial se desdibuja por las políticas que se aplican hacia las provincias: no se distribuye la coparticipación con mayor equidad y, por ende, todo dinero que ingrese a las arcas provinciales será insuficiente para recrear las condiciones socieconómicas para captar inversores. Así como el sector privado debe agregarle valor a la producción para ser más competitivo, del mismo modo el Estado tiene que generar condiciones a las provincias para que el declamado crecimiento económico se derrame con el mismo efecto en cada punto del país. De esa manera, como lo advirtió ayer la Presidenta en su discurso, también se evitará la ola migratoria hacia los grandes centros urbanos y habrá una Argentina más federal.

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