23 Abril 2002 Seguir en 
Un maxiquiosco de Buenos Aires y Las Piedras fue desvalijado ayer a la madrugada por delincuentes que se llevaron dinero y mercadería por más de $800.
El negocio fue abierto en enero, cuando Prudencio Páez, su dueño, decidió dar de baja la farmacia que tuvo allí durante varios años, debido a la crisis económica y por las dificultades que había ya en diciembre para seguir abasteciéndose de medicamentos.
Los delincuentes entraron al local haciendo palanca en las rejas y luego destrozaron un vidrio blindado. Adentro "trabajaron" con suma tranquilidad, seleccionando los productos que se llevarían.
Sin vigilancia
"No se llevaron todo porque no pudieron sacar la puerta reja. Sacaron lo que pasaban por el hueco que quedó ahí", explicó el comerciante.
Páez afirmó que, a pesar de que a sólo dos cuadras de allí está la seccional 2ª, los robos y asaltos son frecuentes. "Le roban a la gente en la calle, el telecentro que está al lado. No hay seguridad para nada, no hay vigilancia de día ni de noche; y eso que estamos en el centro", dijo.
Todo en contra
"Cerré la farmacia porque la cosa ya no daba para más, pero ahora me doy cuenta de que no da para ningún comercio, porque si no son la crisis y el desabastecimiento, es la delincuencia la que nos juega en contra", agregó. Los delincuentes rompieron varios cajones, que alguna vez estuvieron llenos de remedios, para llevarse de ahí los cartones de cigarrillos. También se llevaron productos de perfumería (sólo los más caros), las tarjetas telefónicas y algunas otras cosas valiosas.
"Lo que más lamento, en realidad, es que me hayan roto el vidrio, que cuesta como $1.200", se lamentó Páez mientras barría los restos del costoso vidrio desparramados. Al no ser una zona residencial, nadie en el barrio notó nada extraño ni oyó ruidos.
El negocio fue abierto en enero, cuando Prudencio Páez, su dueño, decidió dar de baja la farmacia que tuvo allí durante varios años, debido a la crisis económica y por las dificultades que había ya en diciembre para seguir abasteciéndose de medicamentos.
Los delincuentes entraron al local haciendo palanca en las rejas y luego destrozaron un vidrio blindado. Adentro "trabajaron" con suma tranquilidad, seleccionando los productos que se llevarían.
Sin vigilancia
"No se llevaron todo porque no pudieron sacar la puerta reja. Sacaron lo que pasaban por el hueco que quedó ahí", explicó el comerciante.
Páez afirmó que, a pesar de que a sólo dos cuadras de allí está la seccional 2ª, los robos y asaltos son frecuentes. "Le roban a la gente en la calle, el telecentro que está al lado. No hay seguridad para nada, no hay vigilancia de día ni de noche; y eso que estamos en el centro", dijo.
Todo en contra
"Cerré la farmacia porque la cosa ya no daba para más, pero ahora me doy cuenta de que no da para ningún comercio, porque si no son la crisis y el desabastecimiento, es la delincuencia la que nos juega en contra", agregó. Los delincuentes rompieron varios cajones, que alguna vez estuvieron llenos de remedios, para llevarse de ahí los cartones de cigarrillos. También se llevaron productos de perfumería (sólo los más caros), las tarjetas telefónicas y algunas otras cosas valiosas.
"Lo que más lamento, en realidad, es que me hayan roto el vidrio, que cuesta como $1.200", se lamentó Páez mientras barría los restos del costoso vidrio desparramados. Al no ser una zona residencial, nadie en el barrio notó nada extraño ni oyó ruidos.







