09 Diciembre 2009 Seguir en 
Si habrá o no habrá este verano una epidemia de dengue es una incógnita que depende de muchos factores, pero hay que estar preparados. El Ministerio de Salud de la Nación acaba de presentar su Plan Nacional de Prevención y Control del Dengue y la Fiebre Amarilla, en el cual dio las directivas sobre los pasos que deben seguir los equipos de salud ante la eventual aparición de casos sospechosos de dengue.
En principio, se considerará caso sospechoso a toda persona que tenga fiebre de menos de siete días de evolución, sin afección de las vías respiratorias, y que se encuentre en un área dentro o fuera del país donde se haya identificado la circulación del virus, o bien que haya estado en alguna de estas zonas en los últimos 10 días.
El diagnóstico presuntivo se hará si la persona presenta, además, dos o más de los siguientes síntomas: anorexia, náuseas, erupción cutánea, dolor de cabeza, especialmente retroocular (como si fuera detrás de los ojos), diarrea, vómitos, decaimiento, dolor muscular, déficit de leucocitos o de trombocitos según análisis de laboratorio, o resultado positivo a la prueba del torniquete, que podrá realizar el médico.
Todo el que experimente dolor de cabeza, dolor en las articulaciones, manchas rojas en la piel y/o sangrado de encías debe concurrir inmediatamente a un médico o a un centro asistencial.
Ante la llegada de cualquier persona que coincida con esta sintomatología, el servicio de salud deberá notificar al sistema de vigilancia epidemiológica, solicitar el análisis de laboratorio que permitirá llegar de la presunción al resultado definitivo y, entonces, estar atentos a la aparición de posibles señales de alarma que permitan determinar si se está frente a un caso de riesgo o no.
En principio, las personas con dengue, una vez recibido el diagnóstico presuntivo, podrán permanecer en su casa con el tratamiento que indique el médico. Pero antes deberá tenerse en cuenta que no haya comorbilidades ni factores de riesgo especial.
Las embarazadas, los bebés menores de tres meses, los mayores de 70 años, los diabéticos y quienes sufren cardiopatías, deberán ser evaluados especialmente para saber si conviene que sean internados o no.
El médico podrá solicitar la internación de personas que presenten síntomas de dengue, aunque su estado no sea grave, si viven en situación de extrema pobreza o lejos de los centros de salud, o si padecen otras enfermedades que podrían complicar el cuadro.
Las personas que se quedaran en su casa deberán, de todas formas, asistir diariamente a control médico mientras dure la infección, y no tomar aspirinas ni antibióticos ni corticoides durante este período.
En principio, se considerará caso sospechoso a toda persona que tenga fiebre de menos de siete días de evolución, sin afección de las vías respiratorias, y que se encuentre en un área dentro o fuera del país donde se haya identificado la circulación del virus, o bien que haya estado en alguna de estas zonas en los últimos 10 días.
El diagnóstico presuntivo se hará si la persona presenta, además, dos o más de los siguientes síntomas: anorexia, náuseas, erupción cutánea, dolor de cabeza, especialmente retroocular (como si fuera detrás de los ojos), diarrea, vómitos, decaimiento, dolor muscular, déficit de leucocitos o de trombocitos según análisis de laboratorio, o resultado positivo a la prueba del torniquete, que podrá realizar el médico.
Todo el que experimente dolor de cabeza, dolor en las articulaciones, manchas rojas en la piel y/o sangrado de encías debe concurrir inmediatamente a un médico o a un centro asistencial.
Ante la llegada de cualquier persona que coincida con esta sintomatología, el servicio de salud deberá notificar al sistema de vigilancia epidemiológica, solicitar el análisis de laboratorio que permitirá llegar de la presunción al resultado definitivo y, entonces, estar atentos a la aparición de posibles señales de alarma que permitan determinar si se está frente a un caso de riesgo o no.
En principio, las personas con dengue, una vez recibido el diagnóstico presuntivo, podrán permanecer en su casa con el tratamiento que indique el médico. Pero antes deberá tenerse en cuenta que no haya comorbilidades ni factores de riesgo especial.
Las embarazadas, los bebés menores de tres meses, los mayores de 70 años, los diabéticos y quienes sufren cardiopatías, deberán ser evaluados especialmente para saber si conviene que sean internados o no.
El médico podrá solicitar la internación de personas que presenten síntomas de dengue, aunque su estado no sea grave, si viven en situación de extrema pobreza o lejos de los centros de salud, o si padecen otras enfermedades que podrían complicar el cuadro.
Las personas que se quedaran en su casa deberán, de todas formas, asistir diariamente a control médico mientras dure la infección, y no tomar aspirinas ni antibióticos ni corticoides durante este período.
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