30 Noviembre 2009 Seguir en 
TEGUCIGALPA.- El hacendado del opositor partido de derecha, Porfirio Lobo, se habría impuesto ayer en las elecciones presidenciales de Honduras sobre Elvin Santos, candidato "zelayista" según sondeos a boca de urna, cinco meses después de que un golpe de Estado hundió al país en una crisis política.
Los comicios fueron considerados ilegítimos por la mayor parte de América Latina pero fueron respaldados por Estados Unidos, el mayor socio comercial del empobrecido país.
De acuerdo con la radio HRN y los canales televisivos 5 y 11, Lobo, un diputado del opositor Partido Nacional de 61 años, habría triunfado en las elecciones con más del 50% de los votos.
El Gobierno de facto apuesta a las elecciones para dejar atrás la crisis desatada por el golpe que derrocó a Manuel Zelaya y pide el reconocimiento de los resultados, pero gran parte de Latinoamérica respondió que desconocerá al ganador.
Aunque EEUU avaló los comicios y pareció dispuesto a reconocer al ganador, países como como Brasil, la Argentina y Venezuela, aseguraron que no avalarán al ganador porque sería respaldar a los líderes del golpe.
Honduras quedó dividida luego de que Zelaya fuera sacado del poder a fines de junio por sus supuestos intentos de abrir el camino a la reelección, la gota que para opositores y sus mismos correligionarios rebasó el vaso tras haberse aliado con el presidente venezolano, el izquierdista Hugo Chávez.
El golpe despertó manifestaciones, atentados menores y la condena de casi toda la comunidad internacional, que durante meses intentó sin éxito convencer al Gobierno de facto de restituir a Zelaya para darle legitimidad a los comicios, que habían sido convocados antes de su derrocamiento.
"No se cuál fue el resultado de Honduras aún, pero el hecho concreto de que los golpistas no permitieron volver al presidente (Zelaya) para continuar el proceso electoral es una señal muy peligrosa y muy delicada", dijo el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, desde Portugal, poco antes de que se conocieran los sondeos a boca de urna.
Estados Unidos condenó el golpe, pero después suavizó su postura, lo que despertó críticas regionales contra el presidente Barack Obama, que busca mejorar lazos con América Latina pero se arriesga a quedar aislado con su postura.
"En Honduras se pretende llevar adelante un acto eleccionario que es absolutamente ilegal, que el Gobierno uruguayo no va a reconocer porque surge de una decisión ilegal tomada de un Gobierno de facto", dijo ayer el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, luego de votar en su país para elegir a su sucesor.
Ambiente tenso
Anoche, simpatizantes de Zelaya, que llamó a desconocer las elecciones, chocaron con policías en la norteña ciudad de San Pedro Sula y fueron reprimidos con gases lacrimógenos en la jornada electoral, que fue vigilada por militares con armas automáticas.
El depuesto presidente acusa al Gobierno de Obama de haberlo abandonado. Zelaya, cuyo panorama es incierto, está refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa desde el 21 de septiembre y, si sale, el Gobierno de facto amenaza con arrestarlo bajo cargos de haber violado la Constitución por tratar de realizar una consulta popular que abriría paso a la reelección.
Tanto el candidato favorito Lobo, del Partido Nacional, como su contendiente Santos, del Partido Liberal de Zelaya y ex vicepresidente, dijeron que la restitución del depuesto mandatario la debe decidir el Congreso y que las elecciones son válidas. (Reuters)
Los comicios fueron considerados ilegítimos por la mayor parte de América Latina pero fueron respaldados por Estados Unidos, el mayor socio comercial del empobrecido país.
De acuerdo con la radio HRN y los canales televisivos 5 y 11, Lobo, un diputado del opositor Partido Nacional de 61 años, habría triunfado en las elecciones con más del 50% de los votos.
El Gobierno de facto apuesta a las elecciones para dejar atrás la crisis desatada por el golpe que derrocó a Manuel Zelaya y pide el reconocimiento de los resultados, pero gran parte de Latinoamérica respondió que desconocerá al ganador.
Aunque EEUU avaló los comicios y pareció dispuesto a reconocer al ganador, países como como Brasil, la Argentina y Venezuela, aseguraron que no avalarán al ganador porque sería respaldar a los líderes del golpe.
Honduras quedó dividida luego de que Zelaya fuera sacado del poder a fines de junio por sus supuestos intentos de abrir el camino a la reelección, la gota que para opositores y sus mismos correligionarios rebasó el vaso tras haberse aliado con el presidente venezolano, el izquierdista Hugo Chávez.
El golpe despertó manifestaciones, atentados menores y la condena de casi toda la comunidad internacional, que durante meses intentó sin éxito convencer al Gobierno de facto de restituir a Zelaya para darle legitimidad a los comicios, que habían sido convocados antes de su derrocamiento.
"No se cuál fue el resultado de Honduras aún, pero el hecho concreto de que los golpistas no permitieron volver al presidente (Zelaya) para continuar el proceso electoral es una señal muy peligrosa y muy delicada", dijo el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, desde Portugal, poco antes de que se conocieran los sondeos a boca de urna.
Estados Unidos condenó el golpe, pero después suavizó su postura, lo que despertó críticas regionales contra el presidente Barack Obama, que busca mejorar lazos con América Latina pero se arriesga a quedar aislado con su postura.
"En Honduras se pretende llevar adelante un acto eleccionario que es absolutamente ilegal, que el Gobierno uruguayo no va a reconocer porque surge de una decisión ilegal tomada de un Gobierno de facto", dijo ayer el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, luego de votar en su país para elegir a su sucesor.
Ambiente tenso
Anoche, simpatizantes de Zelaya, que llamó a desconocer las elecciones, chocaron con policías en la norteña ciudad de San Pedro Sula y fueron reprimidos con gases lacrimógenos en la jornada electoral, que fue vigilada por militares con armas automáticas.
El depuesto presidente acusa al Gobierno de Obama de haberlo abandonado. Zelaya, cuyo panorama es incierto, está refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa desde el 21 de septiembre y, si sale, el Gobierno de facto amenaza con arrestarlo bajo cargos de haber violado la Constitución por tratar de realizar una consulta popular que abriría paso a la reelección.
Tanto el candidato favorito Lobo, del Partido Nacional, como su contendiente Santos, del Partido Liberal de Zelaya y ex vicepresidente, dijeron que la restitución del depuesto mandatario la debe decidir el Congreso y que las elecciones son válidas. (Reuters)
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