29 Noviembre 2009 Seguir en 
"Todos tenemos múltiples facetas, pero por una cuestión cultural nos vemos obligados a acallar las que parecen menos importantes. Son decisiones que uno toma influido por cuestiones espirituales o económicas. Depende mucho de la familia donde se cría. En mi caso primó lo espiritual, y lo económico se fue dando gracias a que en mi interior estoy en paz", explicó Adrián Llovera, músico, artista plástico y arquitecto, que compuso y grabó un disco inspirado en obras de pintores tucumanos.
"Desde que tengo memoria canto y dibujo, ya que mi vieja cantaba todo el día y con una prima que vivía al lado, dibujaba y escribía en un pizarrón", dijo, y agregó que así pasó su adolescencia hasta que ingresó a Arquitectura.
"Formé Armas, mi primera banda, y entonces mi lado musical fue creciendo con lo profesional (también artístico) de la Arquitectura. Con el tiempo empecé también a hacer docencia y hoy es la actividad a la que más tiempo destino, en la Facultad de Artes, la Unsta, y desde hace un par de años con adultos mayores, a los que también ahora les dirijo un coro. La música y la arquitectura conviven como dos voces de una misma canción", aseguró.
"Creo que un artista, en su crecimiento, ya no puede limitarse a un solo ámbito, sino que se va complementando con las otras actividades, se va enriqueciendo, y de este modo enriquece la actividad que nació como la principal. Esto le permite hacerse más sensible. Es algo de nunca acabar, porque la mente del hombre y su espiritualidad tiene sólo el límite que le queramos poner", puntualizó.
"Desde que tengo memoria canto y dibujo, ya que mi vieja cantaba todo el día y con una prima que vivía al lado, dibujaba y escribía en un pizarrón", dijo, y agregó que así pasó su adolescencia hasta que ingresó a Arquitectura.
"Formé Armas, mi primera banda, y entonces mi lado musical fue creciendo con lo profesional (también artístico) de la Arquitectura. Con el tiempo empecé también a hacer docencia y hoy es la actividad a la que más tiempo destino, en la Facultad de Artes, la Unsta, y desde hace un par de años con adultos mayores, a los que también ahora les dirijo un coro. La música y la arquitectura conviven como dos voces de una misma canción", aseguró.
"Creo que un artista, en su crecimiento, ya no puede limitarse a un solo ámbito, sino que se va complementando con las otras actividades, se va enriqueciendo, y de este modo enriquece la actividad que nació como la principal. Esto le permite hacerse más sensible. Es algo de nunca acabar, porque la mente del hombre y su espiritualidad tiene sólo el límite que le queramos poner", puntualizó.
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