29 Noviembre 2009 Seguir en 
"Me parece bárbaro que los artistas se dediquen a una sola disciplina. Lamentablemente yo no puedo", ironiza Daniel Elías, teatrista, cineasta y fotógrafo (entre otras cosas).
Desde 2001, el teatro es su principal actividad, y él tiene explicaciones para ello. "Me permitió pensar en varias cosas al mismo tiempo, en lo humano, en lo propio de la persona puesto en la actuación, en cómo diferentes lenguajes tienen su propia comunicación", explica.
"La música, por ejemplo, tiene su canal y una relación directa y física con el espectador; la puesta en escena, mientras tanto, me permite generar un propio ecosistema o microclima visual y espacial", agrega Elías, que integra el grupo Gente No Convencida (GNC), que recientemente puso en escena "La verdadera historia de Antonio".
"A medida que el tiempo fue pasando me puse más obsesivo en los detalles y eso me llevó a detenerme a pensar y probar cómo comunicar por diferentes medios, a trabajar en capas (como le llamo): ir trabajando en la actuación, en la puesta y los vestuarios, en lo sonoro, en lo que quiero que pase... en cada ensayo o escena voy viendo cuál es la posibilidad que mejor funciona y cuál es el recurso conveniente", enumera.
Pero en su vida hay más que eso. "Me dedico al cine, al video, a la fotografía y al teatro, y ellos se dedican a mí en cierta forma. Creo en el ideal vanguardista de arte y vida y arte total, en la retroalimentación interdisciplinaria, en los amigos, en la historia del arte, en la vida en comunidad, en la ciencia (método científico) como modo de producción pero no como campo laboral, porque esta sí es comercial, y no así el arte que elijo. No creo ni en el campo, ni en el Gobierno, ni en la iglesia, ni en la industria", define, tajante.
Claro que su producción tiene particularidades. "En el área de fotografía trabajo principalmente sobre la idea, no en la imagen. Tengo en cuenta todas las cosas que debo hacer para llegar a la foto. Trabajo la serie y no la idea de obra única, esto me permite establecerme en procesos, tener un trabajo continuo, ir generando diferentes estrategias en donde mi tránsito físico y estadía es parte de la obra", explica.
Ultimamente viene haciendo un falso documental. "Me encanta la idea de que un mundo que yo elijo se lo pueda percibir como real; es un poco lo que hago con mi vida, que en gran parte es ficción. La ficción tiene que ver con la decisión, con el gusto, con lo que quiero que se modifique y nunca pasa? si el mundo no cambia, cambio yo. No hay que pescar dos veces con la misma red, dice Charly", recuerda.
Ahora, además, está haciendo producciones de eventos, artistas o espectáculos. "Por ahora produzco a músicos, ya que es algo que me interesa y gusta mucho, pero que aún no realizo para exhibir. Desde este lugar voy viendo cuál es la mejor manera de llegar a un mayor número de espectadores con un producto de calidad? creo que es muy importante, en un contexto en donde el arte no tiene mucho apoyo económico ni de público, ir probando diferentes posibilidades para ampliar y potenciar la comunicación de las obras", cuenta.
Desde 2001, el teatro es su principal actividad, y él tiene explicaciones para ello. "Me permitió pensar en varias cosas al mismo tiempo, en lo humano, en lo propio de la persona puesto en la actuación, en cómo diferentes lenguajes tienen su propia comunicación", explica.
"La música, por ejemplo, tiene su canal y una relación directa y física con el espectador; la puesta en escena, mientras tanto, me permite generar un propio ecosistema o microclima visual y espacial", agrega Elías, que integra el grupo Gente No Convencida (GNC), que recientemente puso en escena "La verdadera historia de Antonio".
"A medida que el tiempo fue pasando me puse más obsesivo en los detalles y eso me llevó a detenerme a pensar y probar cómo comunicar por diferentes medios, a trabajar en capas (como le llamo): ir trabajando en la actuación, en la puesta y los vestuarios, en lo sonoro, en lo que quiero que pase... en cada ensayo o escena voy viendo cuál es la posibilidad que mejor funciona y cuál es el recurso conveniente", enumera.
Pero en su vida hay más que eso. "Me dedico al cine, al video, a la fotografía y al teatro, y ellos se dedican a mí en cierta forma. Creo en el ideal vanguardista de arte y vida y arte total, en la retroalimentación interdisciplinaria, en los amigos, en la historia del arte, en la vida en comunidad, en la ciencia (método científico) como modo de producción pero no como campo laboral, porque esta sí es comercial, y no así el arte que elijo. No creo ni en el campo, ni en el Gobierno, ni en la iglesia, ni en la industria", define, tajante.
Claro que su producción tiene particularidades. "En el área de fotografía trabajo principalmente sobre la idea, no en la imagen. Tengo en cuenta todas las cosas que debo hacer para llegar a la foto. Trabajo la serie y no la idea de obra única, esto me permite establecerme en procesos, tener un trabajo continuo, ir generando diferentes estrategias en donde mi tránsito físico y estadía es parte de la obra", explica.
Ultimamente viene haciendo un falso documental. "Me encanta la idea de que un mundo que yo elijo se lo pueda percibir como real; es un poco lo que hago con mi vida, que en gran parte es ficción. La ficción tiene que ver con la decisión, con el gusto, con lo que quiero que se modifique y nunca pasa? si el mundo no cambia, cambio yo. No hay que pescar dos veces con la misma red, dice Charly", recuerda.
Ahora, además, está haciendo producciones de eventos, artistas o espectáculos. "Por ahora produzco a músicos, ya que es algo que me interesa y gusta mucho, pero que aún no realizo para exhibir. Desde este lugar voy viendo cuál es la mejor manera de llegar a un mayor número de espectadores con un producto de calidad? creo que es muy importante, en un contexto en donde el arte no tiene mucho apoyo económico ni de público, ir probando diferentes posibilidades para ampliar y potenciar la comunicación de las obras", cuenta.
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