Nunca es tarde para intentar un cambio
El avaro anciano Ebenezer Scrooge recibe la visita de tres fantasmas en la víspera de Navidad. Por Juan Carlos Di Lullo - Redacción de LA GACETA.
28 Noviembre 2009 Seguir en 
El espíritu de Charles Dickens está presente en cada una de las escenas de esta nueva hazaña tecnológica de Robert Zemeckis; la secuencia de presentación del filme, con un "travelling" sobre el Londres de mediados del siglo XIX sólo realizable por medios digitales, viene inmediatamente después de la introducción del personaje de Scrooge, pintado en pocos minutos como un paradigma de mezquindad y avaricia. Ese paseo aéreo sobre la ciudad, en el que la cámara desafía todas las leyes de la física, ubica de manera estupenda al espectador en la época y el ambiente que Dickens describe con maestría a lo largo de su obra. Pero la magnífica herramienta tecnológica que le permite a Zemeckis una enorme libertad creativa le tiende una trampa en la que el realizador cae a menudo: los trucos de la animación digital, de gran valor a la hora de mostrar las reacciones en los rostros de los personajes e insuperables en la creación de ambientes y decorados, se convierten en protagonistas de la película; por momentos, parece que todo ha sido pensado exclusivamente para explotar estos recursos (y los que propone el sistema de proyección en tres dimensiones).
Por otra parte, el tono del relato es demasiado oscuro como para ser comprendido por los espectadores más pequeños; la restricción para menores de 13 años está orientada en este sentido, más que en el de evitarles a los chicos imágenes amedrentadoras.
Si bien en la representación de los tres fantasmas se ha buscado (y ciertamente se logró) el mayor efecto dramático, no son tanto las imágenes sino el registro lúgubre de las situaciones el que las hace poco aptas para los menores. Y siempre que se asiste a la proyección de un filme realizado con esta técnica de animación se abre el juego de descubrir a los actores que prestaron sus cuerpos para la construcción de los personajes digitales. Aquí, Jim Carrey se multiplica por ocho y Gary Oldman vuelve a entregar una magnífica composición.
Origen: Estados Unidos, 2009. direccion: Robert Zemeckis. CON: Jim Carrey, Gary Oldman, Colin Firth, Robin Wright Penn. violencia: con escenas. sexo: sin escenas. comprension: fácil. lo bueno: La adaptación reproduce fielmente el clima del relato original. lo malo: el exceso de truculencia en algunas escenas.
Por otra parte, el tono del relato es demasiado oscuro como para ser comprendido por los espectadores más pequeños; la restricción para menores de 13 años está orientada en este sentido, más que en el de evitarles a los chicos imágenes amedrentadoras.
Si bien en la representación de los tres fantasmas se ha buscado (y ciertamente se logró) el mayor efecto dramático, no son tanto las imágenes sino el registro lúgubre de las situaciones el que las hace poco aptas para los menores. Y siempre que se asiste a la proyección de un filme realizado con esta técnica de animación se abre el juego de descubrir a los actores que prestaron sus cuerpos para la construcción de los personajes digitales. Aquí, Jim Carrey se multiplica por ocho y Gary Oldman vuelve a entregar una magnífica composición.
Origen: Estados Unidos, 2009. direccion: Robert Zemeckis. CON: Jim Carrey, Gary Oldman, Colin Firth, Robin Wright Penn. violencia: con escenas. sexo: sin escenas. comprension: fácil. lo bueno: La adaptación reproduce fielmente el clima del relato original. lo malo: el exceso de truculencia en algunas escenas.
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