El Frente Amplio de Mujica descuenta su victoria electoral

El Partido Nacional de Lacalle mantiene su actitud crítica y lo apoyan los Colorados. Las últimas cuatro encuestas privadas le otorgan ventajas al ex guerrillero Tupamaro que lograría entre el 51 y el 49,6% de los votos, casi 6% más que el rival.

OPTIMISMO. Los seguidores de la fórmula Mujica-Astori se mostraron muy confiados en que el triunfo será para los integrantes del Frente Amplio. REUTER
OPTIMISMO. Los seguidores de la fórmula Mujica-Astori se mostraron muy confiados en que el triunfo será para los integrantes del Frente Amplio. REUTER
27 Noviembre 2009
MONTEVIDEO, (Especial para LA GACETA, por Irene Benito).- Como hace un mes, Montevideo bulle al compás de los actos de cierre de la campaña electoral. Las movilizaciones buscan captar los últimos sufragios indecisos, paradójicamente decisivos en los cálculos de la votación de este domingo. Estos comicios definirán la fórmula de presidente y vice que las elecciones del 25 de octubre dejaron pendientes. El ballottage enfrenta a los candidatos de los dos partidos más votados durante esa jornada: José Mujica-Danilo Astori por el oficialista Frente Amplio (FA) y Luis Lacalle-Jorge Larrañaga por el Partido Nacional ("Blanco"). Una colecta en beneficio de los uruguayos damnificados en la reciente inundación del Norte del país y un "banderazo" callejero consumían el remanente de energías proselitistas del FA. Más abstracto fue el cierre de la campaña blanca, que reunió a sus partidarios en un homenaje al prócer oriental José Gervasio Artigas. La incertudimbre respecto del resultado de la elección quedó reducida a la mínima expresión cuando las últimas cuatro encuestas privadas (Factum, Interconsult, Equipos Mori y Cifra) coincidieron en anticipar el triunfo frenteamplista. Según los sondeos, Mujica y Astori obtendrían entre el 51 y el 49,6% de los sufragios, casi el 6% más que Lacalle y Larrañaga. Las proyecciones impactaron en los discursos finales: mientras que el frenteamplismo dio por segura la victoria, el Partido Nacional, que tiene el apoyo explícito del Partido Colorado -es la tercera fuerza política de Uruguay-, permaneció aferrado a la prudencia y la actitud crítica.
La estrategia de Lacalle, que presidió el país entre 1990 y 1995, ha contrapuesto el pasado polémico de Mujica -ex guerrillero del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros- y su célebre incontinencia verbal a la pretensión del FA de capitalizar la alta popularidad del presidente Tabaré Vázquez, que concluye el mandato con el 70% de aprobación. Durante las semanas previas al ballottage, los blancos vincularon un arsenal clandestino descubierto en las afueras de Montevideo con el candidato del FA. Además, atacaron a Mujica por las declaraciones de su compañera sentimental, la diputada Lucía Topolansky. "En política nunca se puede decir nunca", respondió la dirigente cuando  le preguntaron si, en el presente, existe la posibilidad de defender ideas políticas con las armas.
"Ofrecemos compartir asuntos que podríamos manejar solos", afirmó Mujica tres días antes de la primera vuelta. Gane o pierda, el FA ya tiene tareas para el lunes 30 si de verdad pretende evitar la crispación y el ostracismo políticos.

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