26 Noviembre 2009 Seguir en 
Dos delincuentes que el fin de semana entraron a robar en la casa del intendente de Bella Vista, Luis Espeche, terminaron escapando sin llevarse prácticamente nada por miedo a la reacción de tres niñas. La increíble historia sucedió el domingo, en el barrio San José de esa localidad, donde vive el funcionario.
Espeche contó a LA GACETA que los ladrones irrumpieron, armados y encapuchados, mientras él y su esposa, Cristina Estela Romano, estaban durmiendo. En la entrada, encontraron a la hija del matrimonio, que se encontraba jugando con dos vecinitas. Los malvivientes increparon a la chica, de 12 años, y les pidieron que les entregara el celular que tenía. Cuando la jovencita les contestó que era de juguete, le ordenaron que se quedara callada o, de lo contrario, le dispararían.
Los delincuentes se dirigieron a la habitación de Espeche y, en ese momento, las tres jovencitas aprovecharon para huir de la casa. En el dormitorio, los hombres levantaron y encañonaron a la pareja, y los llevaron al comedor. Al advertir que las niñas ya no estaban, creyeron que habían salido a alertar a la Policía por lo que, nerviosos, tomaron de rehén a Espeche y a Romano, y los hicieron salir a la vereda.
Cuando certificaron que no había ningún uniformado a su alrededor, los ladrones soltaron al matrimonio y corrieron hasta llegar a un auto que los esperaba a media cuadra, en el que escaparon. El funcionario señaló que sólo llegaron a robarse una cámara de fotos. LA GACETA ©
Espeche contó a LA GACETA que los ladrones irrumpieron, armados y encapuchados, mientras él y su esposa, Cristina Estela Romano, estaban durmiendo. En la entrada, encontraron a la hija del matrimonio, que se encontraba jugando con dos vecinitas. Los malvivientes increparon a la chica, de 12 años, y les pidieron que les entregara el celular que tenía. Cuando la jovencita les contestó que era de juguete, le ordenaron que se quedara callada o, de lo contrario, le dispararían.
Los delincuentes se dirigieron a la habitación de Espeche y, en ese momento, las tres jovencitas aprovecharon para huir de la casa. En el dormitorio, los hombres levantaron y encañonaron a la pareja, y los llevaron al comedor. Al advertir que las niñas ya no estaban, creyeron que habían salido a alertar a la Policía por lo que, nerviosos, tomaron de rehén a Espeche y a Romano, y los hicieron salir a la vereda.
Cuando certificaron que no había ningún uniformado a su alrededor, los ladrones soltaron al matrimonio y corrieron hasta llegar a un auto que los esperaba a media cuadra, en el que escaparon. El funcionario señaló que sólo llegaron a robarse una cámara de fotos. LA GACETA ©







