25 Noviembre 2009 Seguir en 
"Los percusionistas tienen un perfil muy particular. Integran lo que se conoce como 'la favela' de una orquesta". Con humor, aunque sin dejar de lado su costado más serio, la percusionista Lea Prime asegura que una orquesta tiene una formación parecida a la de un curso en el colegio. "Los percusionistas siempre estamos en la fila de atrás", agrega. Y no lo dice con resentimiento. Al contrario, confiesa que la profesión que eligió es una de las más dinámicas y coloridas.
Claro que no siempre fue así. De hecho Prime relata que cuando comenzó sus estudios musicales lo hizo tocando el piano, pero siempre de una manera especial. "El piano es, en cierta forma, un instrumento de percusión. Y yo siempre lo tocaba como si tocara la batería. Y, aunque idolatraba a Bach, odiaba soberanamente a Chopin o Schumann. Una vez, en un concierto, escuché los timbales y quedé enamorada de ellos. Creo que ahí comenzó mi fascinación por la percusión", señala la artista en diálogo con LA GACETA.
Hoy, Prime es percusionista en el cargo de placas y accesorios en la Orquesta Sinfónica Nacional y se desempeña como profesora en las cátedras de Percusión, Conjunto Vocal e Instrumental y Metodología de la Enseñanza en el Conservatorio de Música Julián Aguirre de Banfield (Buenos Aires). Esta es la segunda vez que llega a Tucumán para dictar un taller con los jóvenes músicos tucumanos que integran el Ensamble Tornasol, en el marco de una beca del Fondo Nacional de las Artes. "La intención fue trabajar con diferentes obras de cámara que prepararon los mismos chicos y algunas cosas que propuse yo. La verdad que fue un trabajo muy interesante que quedó plasmado en el concierto que brindamos anoche (por el lunes) y que tuvo una respuesta maravillosa por parte del público", comenta entusiasmada.
En este sentido, la percusionista señala que el desafío principal fue trabajar los ritmos para que cada uno de los músicos pudieran tocar a tiempo, todos juntos. "Además, en el taller y también en el concierto, participaron todos los integrantes del Ensamble Tornasol, no sólo los percusionistas. Para lograr este objetivo, usamos el cuerpo y la voz como instrumentos", contó Prime.
Para los músicos tucumanos, la experiencia fue absolutamente positiva. "Nosotros elegimos a Prime para que ella trabaje con los percusionistas del Ensamble Tornasol, los prepare y les dé clases. Pero esta vez decidimos que nos prepare a todos (no sólo a percusionistas) en la parte rítmica, que siempre es un tema que poco se trabaja", señaló Mariana Röhmer-Litzmann. Y agregó: "fue muy divertido preparar estas obras un poco exóticas".
Por su parte, Juan Pablo Vázquez y Penélope Albornoz destacaron la buena repercusión que tuvo el concierto en el público. "Las obras más extrañas, por ejemplo, las que interpretamos con el cuerpo y con la voz, causaron asombro primero, pero luego la platea se fue aflojando y terminó entusiasmada", señalaron.
Un concierto desconcertante
"Con cierto desconcierto" se denominó la presentación que realizaron el lunes Lea Prime y el Ensamble Tornasol. Y, a decir verdad, el nombre del concierto tuvo que ver con el tipo de obras que se interpretaron. "Fueron obras contemporáneas, bastante extrañas y poco convencionales, como es el caso de 'Máquina para beber y ulular' o 'Mula sin cabeza' en las que se reprodujo sonidos con objetos que no suelen integrar una orquesta convencional, como botellas o sonidos como silbidos", señaló Prime.
Claro que no siempre fue así. De hecho Prime relata que cuando comenzó sus estudios musicales lo hizo tocando el piano, pero siempre de una manera especial. "El piano es, en cierta forma, un instrumento de percusión. Y yo siempre lo tocaba como si tocara la batería. Y, aunque idolatraba a Bach, odiaba soberanamente a Chopin o Schumann. Una vez, en un concierto, escuché los timbales y quedé enamorada de ellos. Creo que ahí comenzó mi fascinación por la percusión", señala la artista en diálogo con LA GACETA.
Hoy, Prime es percusionista en el cargo de placas y accesorios en la Orquesta Sinfónica Nacional y se desempeña como profesora en las cátedras de Percusión, Conjunto Vocal e Instrumental y Metodología de la Enseñanza en el Conservatorio de Música Julián Aguirre de Banfield (Buenos Aires). Esta es la segunda vez que llega a Tucumán para dictar un taller con los jóvenes músicos tucumanos que integran el Ensamble Tornasol, en el marco de una beca del Fondo Nacional de las Artes. "La intención fue trabajar con diferentes obras de cámara que prepararon los mismos chicos y algunas cosas que propuse yo. La verdad que fue un trabajo muy interesante que quedó plasmado en el concierto que brindamos anoche (por el lunes) y que tuvo una respuesta maravillosa por parte del público", comenta entusiasmada.
En este sentido, la percusionista señala que el desafío principal fue trabajar los ritmos para que cada uno de los músicos pudieran tocar a tiempo, todos juntos. "Además, en el taller y también en el concierto, participaron todos los integrantes del Ensamble Tornasol, no sólo los percusionistas. Para lograr este objetivo, usamos el cuerpo y la voz como instrumentos", contó Prime.
Para los músicos tucumanos, la experiencia fue absolutamente positiva. "Nosotros elegimos a Prime para que ella trabaje con los percusionistas del Ensamble Tornasol, los prepare y les dé clases. Pero esta vez decidimos que nos prepare a todos (no sólo a percusionistas) en la parte rítmica, que siempre es un tema que poco se trabaja", señaló Mariana Röhmer-Litzmann. Y agregó: "fue muy divertido preparar estas obras un poco exóticas".
Por su parte, Juan Pablo Vázquez y Penélope Albornoz destacaron la buena repercusión que tuvo el concierto en el público. "Las obras más extrañas, por ejemplo, las que interpretamos con el cuerpo y con la voz, causaron asombro primero, pero luego la platea se fue aflojando y terminó entusiasmada", señalaron.
Un concierto desconcertante
"Con cierto desconcierto" se denominó la presentación que realizaron el lunes Lea Prime y el Ensamble Tornasol. Y, a decir verdad, el nombre del concierto tuvo que ver con el tipo de obras que se interpretaron. "Fueron obras contemporáneas, bastante extrañas y poco convencionales, como es el caso de 'Máquina para beber y ulular' o 'Mula sin cabeza' en las que se reprodujo sonidos con objetos que no suelen integrar una orquesta convencional, como botellas o sonidos como silbidos", señaló Prime.
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