El reggae tuvo su noche

POSTALES DE LA NOCHE. Mientras el cantante Néstor Ramljak agita a la banda, una multitud celebró la fiesta y coreó los temas más famosos del grupo en el estadio de Floresta.
POSTALES DE LA NOCHE. Mientras el cantante Néstor Ramljak agita a la banda, una multitud celebró la fiesta y coreó los temas más famosos del grupo en el estadio de Floresta.
16 Noviembre 2009
"La flor", ese himno del reggae argentino que Nonpalidece elevó hace ya cinco años, pasó durante todo el show, y aún antes del inicio, en los coros de la multitud que copó el club Floresta para presenciar el primer show de la banda en Tucumán. El público y el grupo quedaron recíprocamente encantados, se lo dijeron una y otra vez, de una y otra forma.
La fiesta empezó temprano con Dj JoaoTh y su jugueteo con el reggae latino y el dancehall.
Tibiamente, tal vez inhibidos por las luces blancas que todo lo mostraban, muchos bailaron a su ritmo. Hasta que Bob Marley, desde los parlantes, le dio paso al silencio, mientras los plomos preparaban todo. Ahí empezó la fiesta de "La flor", con el tribunero canto "dale, dale Nonpa" al frente. La alegría se encendió y durante poco más de dos horas la llama se mantuvo.
Nueve músicos en escena arremetieron con una introducción instrumental que determinó la necesidad de empezar a mover los pies en sincronía con hombros y brazos. Los primeros acordes de "Revolución", otro de los clásicos de la banda de Tigre, Buenos Aires, puso en escena al cantante Néstor Ramljak, con sus dreadlocks contenidos en un enorme gorro. Lo secundaban dos coristas, y ya eran 12 los que saltaban arriba.
Pasaron 15 temas, entre los que sus hits de más de un verano como "Dame luz" y "Reggae del universo" se cruzaron con tres nuevos, del disco que saldrá en los próximos días.
Breves referencias del cantante, que mientras entonaba "Espejo" dejó caer sus "rastas" hasta las rodillas, hicieron saber que él y sus compañeros estaban sorprendidos y felices por la convocatoria y la respuesta de los tucumanos. Es que cantaron cada canción como si Nonpalidece fuera un asiduo visitante de estas tierras olvidadas.
"Trabajo educación y oportunidades. Así se arreglan las cosas, no con mandarnos a dormir a las 4 o a las 5. No nos tomen por tarados", dijo el longo y carismático cantante.
Aplausos, silbidos y cantitos subieron hasta que empezó a sonar "Buenos tiempos".
Chicas en grandes cantidades fatigaron hombros masculinos toda la noche, bamboleándose en su fascinación, mientras la cantina ardía. Sobre el escenario se repetían las reverencias y agradecimientos entre bailes y canciones.
Después de "Love song" la banda bajó del escenario. Dijeron un "chau" tan poco convincente, que no hizo falta encender las luces.
Y más porque Néstor ya había anunciado, para calmar a los ansiosos, que "La flor" cerraría la noche. Cinco temas más, con dos amagues a esa canción que todos querían gritar, hasta que el perfume del jardín, con la ayuda de la tan esperada lluvia, se elevó hasta lo alto del tinglado y la flor se abrió para no palidecer jamás.

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