16 Noviembre 2009 Seguir en 
MAR DEL PLATA.- La charla con Nicolás Entel (como la ex compañía de teléfonos, aclara) se interrumpe varias veces, porque su celular no deja de sonar; lo llaman desde distintos países para entrevistarlo, y esta circunstancia puede dar una idea de la magnitud de las repercusiones que ha despertado su documental "Pecados de mi padre". Si se tiene en cuenta que la película hace referencia a Pablo Escobar Gaviria, uno de los más famosos y temidos narcotraficantes de todos los tiempos, y que la óptica de la semblanza es la de Sebastián Marroquín (hijo de Escobar) y la de los hijos de Rodrigo Lara y de Luis Carlos Galán (dos de las víctimas más prominentes de Escobar), las razones del revuelo saltan a la vista.
"Sabíamos que Colombia es un país en el que la vida vale poco, y en cierta medida la película trata acerca de eso; pero al mismo tiempo sabíamos que el filme no estaba hecho con la intención de molestar a nadie", dice Entel al hablar de los riesgos que tomaron al encarar la tarea. "Tuvimos que intercambiar algunos mensajes en código con personajes no muy deseables", ejemplifica. E inmediatamente aclara que esto no fue lo más relevante dentro del proceso, porque siempre estuvo impulsado por la fuerza de la idea que lo inspiró. "Un productor de Colombia me sugirió hacer un documental sobre Escobar, pero la idea no terminaba de convencerme, hasta que se me ocurrió contarla desde el punto de vista del hijo, que vivía en Argentina y tenía mi edad", cuenta. Y agrega que le llevó seis meses convencer a Marroquín (esa es la nueva identidad del hijo de Escobar) porque ya había rechazado varios proyectos similares ya que estaba convencido de que se trataba de una explotación de la imagen de su padre y hasta una apología del crimen. "Lo que lo convenció fue la idea que le presenté de contar la historia desde el punto de vista de los hijos", dice. "Hay una intención de objetividad, por supuesto", contesta Entel ante la consulta acerca de la carga positiva o negativa que tiene el documentalista frente al objeto de su tarea. "Lo que pasó en el proceso de realización de este documental fue que, en paralelo, fue surgiendo la posibilidad de que se concretara el encuentro (entre el hijo de Escobar y los de sus víctimas) y este gesto tan ejemplar empezó a adquirir cada vez más importancia", puntualiza.
Entel es porteño y vive entre Nueva York y Buenos Aires. "Gracias a mi mujer recorrí la Argentina como nunca antes lo había hecho, para mostrársela, y me encantó el Norte; ojalá que a algún loco que tenga una sala se le ocurra estrenar allá mi documental".
Un pistolero acusa también al hijo
Uno de los principales pistoleros que tuvo el desaparecido cártel de Medellín, John Velásquez, alias "Popeye", acusó al hijo de quien fuera el máximo jefe de la banda, Pablo Escobar, de estar comprometido en varios crímenes cometidos en Colombia. Velásquez, que purga una condena de 20 años, hizo la acusación a propósito de varias entrevistas concedidas en los últimos días por Juan Pablo Escobar, el hijo del capo, quien vive en Argentina bajo el nombre de Sebastián Marroquín y acaba de presentar un filme en el Festival de Mar del Plata.
"Sabíamos que Colombia es un país en el que la vida vale poco, y en cierta medida la película trata acerca de eso; pero al mismo tiempo sabíamos que el filme no estaba hecho con la intención de molestar a nadie", dice Entel al hablar de los riesgos que tomaron al encarar la tarea. "Tuvimos que intercambiar algunos mensajes en código con personajes no muy deseables", ejemplifica. E inmediatamente aclara que esto no fue lo más relevante dentro del proceso, porque siempre estuvo impulsado por la fuerza de la idea que lo inspiró. "Un productor de Colombia me sugirió hacer un documental sobre Escobar, pero la idea no terminaba de convencerme, hasta que se me ocurrió contarla desde el punto de vista del hijo, que vivía en Argentina y tenía mi edad", cuenta. Y agrega que le llevó seis meses convencer a Marroquín (esa es la nueva identidad del hijo de Escobar) porque ya había rechazado varios proyectos similares ya que estaba convencido de que se trataba de una explotación de la imagen de su padre y hasta una apología del crimen. "Lo que lo convenció fue la idea que le presenté de contar la historia desde el punto de vista de los hijos", dice. "Hay una intención de objetividad, por supuesto", contesta Entel ante la consulta acerca de la carga positiva o negativa que tiene el documentalista frente al objeto de su tarea. "Lo que pasó en el proceso de realización de este documental fue que, en paralelo, fue surgiendo la posibilidad de que se concretara el encuentro (entre el hijo de Escobar y los de sus víctimas) y este gesto tan ejemplar empezó a adquirir cada vez más importancia", puntualiza.
Entel es porteño y vive entre Nueva York y Buenos Aires. "Gracias a mi mujer recorrí la Argentina como nunca antes lo había hecho, para mostrársela, y me encantó el Norte; ojalá que a algún loco que tenga una sala se le ocurra estrenar allá mi documental".
Un pistolero acusa también al hijo
Uno de los principales pistoleros que tuvo el desaparecido cártel de Medellín, John Velásquez, alias "Popeye", acusó al hijo de quien fuera el máximo jefe de la banda, Pablo Escobar, de estar comprometido en varios crímenes cometidos en Colombia. Velásquez, que purga una condena de 20 años, hizo la acusación a propósito de varias entrevistas concedidas en los últimos días por Juan Pablo Escobar, el hijo del capo, quien vive en Argentina bajo el nombre de Sebastián Marroquín y acaba de presentar un filme en el Festival de Mar del Plata.
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