Al Festival no le preocupa la ausencia de los famosos

La ceremonia de la entrega de premios resultó demasiado larga, y el final, un alivio para todos. Ovación para la UBA y la educación pública.

JOSE VILLAFAÑE. El tucumano director de Elvira en el río Loro en el momento de recibir la distinción de la crítica internacional. la gaceta / enviado especial antonio ferroni
JOSE VILLAFAÑE. El tucumano director de "Elvira en el río Loro" en el momento de recibir la distinción de la crítica internacional. la gaceta / enviado especial antonio ferroni
16 Noviembre 2009
MAR DEL PLATA (De nuestro enviado especial, Juan Carlos Di Lullo).- La postal final de la 24ª edición del Festival Internacional de Cine confirma lo que desde el primer día sostuvo el presidente de la muestra, José Martínez Suárez, cuando adelantó que no había que esperar la presencia de estrellas en Mar del Plata. El escenario colmado por casi un centenar de integrantes del equipo que organizó y concretó el encuentro, citados allí para recibir el reconocimiento del público, le dio un adecuado final a ocho días de un maratón cinematográfico placenteramente agotador. En la sala estaban (y participaron del ritual de entregar los premios) actores y actrices muy conocidos, pero resultaba obvio que no eran los protagonistas del acto. Desfilaron (casi en segundo plano) Dora Baret, Diego Peretti, Ana María Picchio, Victoria Oneto, Lito Cruz y Norman Brisky, entre otros. Y desde la pantalla, saludaron desde Buenos Aires Norma Aleandro, Guillermo Francella, Darío Grandinetti, Alfredo Alcón y muchos otros. Pero en realidad, en el festival hace mucho tiempo que nadie se preocupa por la ausencia de los famosos.
Lalo Mir hizo su aparición en el escenario para asumir la conducción del acto (anunciado para las 20.30, comenzó a las 21.50) después de una atractiva introducción visual (a cargo del grupo "La arena"), que escapó a la tradicional actuación de un grupo musical o de baile folclórico. La ceremonia fue grabada por la televisión para ser emitida en diferido, pero esa circunstancia no les ahorró a los presentes las irritantes pausas para los cortes comerciales.
Durante la entrega de los premios no oficiales (entre los cuales se contó el otorgado por Fipresci al tucumano José Villafañe por el corto "Elvira en el río Loro") llamó la atención la cantidad de veces que los premiados agradecieron a la Universidad de Buenos Aires y a la educación pública por haberles dado la formación que los llevó a ser galardonados; y, toda vez que se produjo esa mención, la ovación de los presentes se hizo sentir.
Uno de los aplausos más cerrados se escuchó cuando se anunció el destino del premio que se otorga por el voto del público. Este es, además uno de los pocos galardones cuyo destinatario no se conoce de antemano, de manera que fue para la mayor parte de los presentes una agradable sorpresa oír que la película cubana "El cuerno de la abundancia" había ganado.
Casi una hora y media de demora para el comienzo y dos horas exactas de duración resulta demasiado; el público se cansa y el final resulta un alivio para todos. No es la mejor manera de terminar un festival que, por lo demás, cumple con la difusión del cine.

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