En La Ciudadela se acabó la paciencia

Una fuerte silbatina acompañó al equipo cuando dejó el campo de juego al finalizar el cotejo.

CON EL ANIMO POR EL SUELO. Gustavo Ibáñez, Jorge Serrano y Nicolás Herrera encabezan el grupo antes de ingresar al vestuario. LA GACETA / HECTOR PERALTA CON EL ANIMO POR EL SUELO. Gustavo Ibáñez, Jorge Serrano y Nicolás Herrera encabezan el grupo antes de ingresar al vestuario. LA GACETA / HECTOR PERALTA
Gustavo Rodríguez
Por Gustavo Rodríguez 15 Noviembre 2009
La silbatina generalizada con la que el público despidió al equipo fue una prueba contundente de que en La Ciudadela se acabó la paciencia. San Martín volvió a defraudar. No puede cortar la racha negativa (ya lleva cinco partidos sin conseguir un triunfo, tres de ellos jugados en casa) y llegó el momento para analizar el por qué de este pésimo momento.
La mala campaña (sumó tres de los últimos 15 puntos que disputó) tiene sus razones. El equipo de Francisco Ferraro, a lo largo de las 15 fechas del certamen, no encontró el rumbo futbolístico y, para colmo, en las últimas jornadas su rendimiento generó más dudas que certezas.
Anoche, al "santo" lo acompañó la suerte en el primer tiempo. Rafaela desperdició de un par de chances claras, pero Lihué Prichoda y Aldo Visconti, anotaron las únicas situaciones que generaron. Demasiado poco para un equipo que pretende pelear por el ascenso y, encima, no hace prevalecer la condición de local.
Pero eso no es todo. Una vez más San Martín no supo cuidar la ventaja que consiguió en el tanteador. Como ocurrió contra Quilmes, los volantes y los defensores se durmieron de lo lindo y permitieron que los visitantes, que estaban para darles un golpe de nocaut, despertaran y se llevaran a Santa Fe un empate. Y se quedaron con un punto porque el equipo dueño de casa no tuvo ideas para cambiar el final de la película. Por ejemplo, a los 22 minutos del complemento disparó al arco rival por primera vez al arco en esa etapa.
En la tribuna se siente perfume de bronca. Se nota porque, como no sucedía desde hace muchísimo tiempo, las tribunas de La Ciudadela mostraron demasiados blancos. La mala campaña y el valor de las entradas pusieron en jaque la pasión de los simpatizantes "santos". Ya no importan las decisiones, ni los cambios. Todo se responde con insultos y silbidos, muchas veces injustificados e innecesarios.
La comisión directiva, encabezadas por el presidente Rubén Ale, se presentaron en el vestuario para brindarle apoyo al cuerpo técnico. Ferraro se retiró sin hacer declaraciones poniendo un manto de dudas sobre su futuro.



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