15 Noviembre 2009 Seguir en 
"Somos los albañiles que mandó don Ortega". Con este ardid, una banda de asaltantes logró entrar el viernes a la tarde a una casa de Barrio Norte y, luego de reducir a un niño y a la mucama que lo cuidaba, escapó llevándose unos $40.000 en efectivo, dos relojes valuados en U$S 5.000 cada uno, joyas y electrodomésticos, según consta en la denuncia. En el informe policial se advierte la víctima del violento atraco es el ingeniero agrónomo Roberto Sánchez Loria, presidente de la Asociación Tucumana de Citrus.
A las 16, el empresario salió de su casa, ubicada en calle Monteagudo al 700, para hacer ejercicios, indica el parte. Su esposa, Mónica de Sánchez Loria, se encontraba en esos momentos trabajando en un consultorio particular, situado al lado de su vivienda. Al parecer, los sospechosos estudiaron todos estos movimientos, y sabían que dentro de la propiedad solamente estaban el hijo del matrimonio, de 11 años, y la empleada doméstica, María Cecilia Rodríguez, de 22, quien trabaja allí desde 2006.
Con ropa de grafa
Según la denuncia, durante la mañana había estado trabajando en la casa un albañil de apellido Ortega, pero ya se había retirado.
Cerca de las 18 un hombre de entre 35 y 40 años tocó el portero eléctrico y dijo que el otro obrero lo había enviado. Cuando abrieron la puerta, Rodríguez y el menor vieron que se trataba de dos individuos, que estaban vestidos con ropa de grafa marrón y tenían una caja de herramientas. Ambos estaban a cara descubierta.
En determinado momento, uno de ellos fue hacia el sector donde Ortega había estado trabajando (siempre según el parte policial). Allí fue cuando el otro preguntó: "¿tienen el perro encerrado?". No bien escuchó "sí" de boca de Rodríguez, esgrimió un arma de fuego, tomó a la mucama del cuello y la encañonó en el estómago. Rápidamente, su cómplice fue en busca del chico, que estaba en otra habitación. "¡¿Dónde está la plata?!", gritaban los delincuentes. Ni la joven ni el menor sabían qué responder.
Ante esta situación, los asaltantes fueron hacia la oficina de Sánchez Loria, de adonde sustrajeron un monitor, una cámara digital, una notebook y una colección de cuchillos. Luego, del dormitorio del jovencito se llevaron un teléfono celular, un reproductor de MP3 y una PlayStation. Finalmente, fueron al cuarto matrimonial. Allí, tomaron el dinero y las joyas. Metieron todo en dos bolsos grandes y encerraron a las dos víctimas en un armario. "Si salen de acá los matamos", les dijeron, antes de marcharse.
Tras casi media hora, el menor salió del ropero y fue hacia el consultorio de su madre. Cuando escuchó lo sucedido, la mujer llamó a la Policía.
Ilesos
Al lugar acudieron dos agentes de Patrulla Motorizada y una comisión de la seccional 1ª. Policías a cargo del comisario Pastor Vallejo le tomaron la denuncia al matrimonio, y constataron que ninguna de las víctimas había sufrido lesiones, según el parte.
También trabajó en la escena del robo personal de Criminalística y de la Dirección General de Investigaciones, a cargo de los comisarios Raúl Ferreira y Humberto Ruezga.
Los policías cuentan con varias pistas, ya que, por ejemplo, pudieron recolectar huellas digitales y hay testigos que vieron los rostros de los ladrones. Sin embargo, aún no lograron arrestarlos. El caso está en manos del fiscal de Instrucción Guillermo Herrera, quien pedirá órdenes de allanamiento si surgen pistas firmes.
A las 16, el empresario salió de su casa, ubicada en calle Monteagudo al 700, para hacer ejercicios, indica el parte. Su esposa, Mónica de Sánchez Loria, se encontraba en esos momentos trabajando en un consultorio particular, situado al lado de su vivienda. Al parecer, los sospechosos estudiaron todos estos movimientos, y sabían que dentro de la propiedad solamente estaban el hijo del matrimonio, de 11 años, y la empleada doméstica, María Cecilia Rodríguez, de 22, quien trabaja allí desde 2006.
Con ropa de grafa
Según la denuncia, durante la mañana había estado trabajando en la casa un albañil de apellido Ortega, pero ya se había retirado.
Cerca de las 18 un hombre de entre 35 y 40 años tocó el portero eléctrico y dijo que el otro obrero lo había enviado. Cuando abrieron la puerta, Rodríguez y el menor vieron que se trataba de dos individuos, que estaban vestidos con ropa de grafa marrón y tenían una caja de herramientas. Ambos estaban a cara descubierta.
En determinado momento, uno de ellos fue hacia el sector donde Ortega había estado trabajando (siempre según el parte policial). Allí fue cuando el otro preguntó: "¿tienen el perro encerrado?". No bien escuchó "sí" de boca de Rodríguez, esgrimió un arma de fuego, tomó a la mucama del cuello y la encañonó en el estómago. Rápidamente, su cómplice fue en busca del chico, que estaba en otra habitación. "¡¿Dónde está la plata?!", gritaban los delincuentes. Ni la joven ni el menor sabían qué responder.
Ante esta situación, los asaltantes fueron hacia la oficina de Sánchez Loria, de adonde sustrajeron un monitor, una cámara digital, una notebook y una colección de cuchillos. Luego, del dormitorio del jovencito se llevaron un teléfono celular, un reproductor de MP3 y una PlayStation. Finalmente, fueron al cuarto matrimonial. Allí, tomaron el dinero y las joyas. Metieron todo en dos bolsos grandes y encerraron a las dos víctimas en un armario. "Si salen de acá los matamos", les dijeron, antes de marcharse.
Tras casi media hora, el menor salió del ropero y fue hacia el consultorio de su madre. Cuando escuchó lo sucedido, la mujer llamó a la Policía.
Ilesos
Al lugar acudieron dos agentes de Patrulla Motorizada y una comisión de la seccional 1ª. Policías a cargo del comisario Pastor Vallejo le tomaron la denuncia al matrimonio, y constataron que ninguna de las víctimas había sufrido lesiones, según el parte.
También trabajó en la escena del robo personal de Criminalística y de la Dirección General de Investigaciones, a cargo de los comisarios Raúl Ferreira y Humberto Ruezga.
Los policías cuentan con varias pistas, ya que, por ejemplo, pudieron recolectar huellas digitales y hay testigos que vieron los rostros de los ladrones. Sin embargo, aún no lograron arrestarlos. El caso está en manos del fiscal de Instrucción Guillermo Herrera, quien pedirá órdenes de allanamiento si surgen pistas firmes.







