14 Noviembre 2009 Seguir en 
Pasaron de sus "atentados artísticos" en los subtes porteños, a realizar una gira de más de un año por toda América Latina con puestas de teatro callejero y de sala. Mañana, el grupo Tres Gatos Locos cierra su tour en Tucumán, con la presentación de la obra "Un cuento negro", esta noche, a las 21 en el Virla (25 de Mayo 265).
Todo empezó en la convulsionada Buenos Aires de 2002, cuando Galileo Bodoc y Juan Gabarra estaban en la Escuela Nacional de Arte Dramático y empezaron a hacer intervenciones en los subtes. "Eran pequeñas obras de siete minutos muy críticas, pero desde la parodia, sobre la inseguridad, los miedos y otras cosas, a modo de catarsis con los pasajeros", contó Juan.
De a poco, la idea fue creciendo, y también sus producciones. En 2006 salieron de viaje juntos y llegaron hasta Venezuela, donde se presentaron en el Foro Social Mundial que se realizó ese año en Caracas. "Y nos dimos cuenta de que se podía viajar haciendo teatro", dijo Galileo.
Al grupo se sumaron primero Matías Sem y Fernando Cerra, y en 2008 Carolina Ghio y la tucumana María Marta "Pichi" Matías. Ahí decidieron armar cuatro obras y salir de viaje, sin destino fijo ni tiempos que los apremiaran. Pasaron por Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y México, y emprendieron el regreso con las mismas premisas pero con mucha más experiencia.
"Viajar nos permitió conocer gente y terminar de definirnos como grupo itinerante. Parábamos en cada pueblo o ciudad, íbamos a otros más lejanos, hicimos nuestras obras, dictamos talleres y aprendimos mucho de la gente", señaló Galileo.
Se presentaron en importantes encuentros y festivales, como el de Manizales y el Iberoamericano de Bogotá (ambos en Colombia), y en México les fue tan bien, que compraron una combi VW. "No sabíamos si íbamos a llegar hasta la Argentina, pero por lo menos ya no estábamos condicionados por horarios y recorridos fijos", aseguró Juan. Además, el vehículo, con el que finalmente llegaron a Tucumán, les permitió mejorar su equipamiento de sonido, sus escenografías y vestuarios, que antes se reducían por la imposibilidad de cargar tantas cosas en los ómnibus.
Sus obras siguen teniendo el carácter social y político de sus inicios, igual que el recurso del humor y la ironía como herramientas. "Creemos que el arte debe decir, reclamar y denunciar, porque no es un adorno; debe generar movimiento o pierde su esencia, y nosotros eso lo hacemos desde el humor, porque el cambio está en la risa", afirmó Galileo.
La obra "Un cuento negro" está basada en un cuento de la escritora Liliana Bodoc, madre de Galileo, quien viajó para presenciar la puesta en Tucumán.
Todo empezó en la convulsionada Buenos Aires de 2002, cuando Galileo Bodoc y Juan Gabarra estaban en la Escuela Nacional de Arte Dramático y empezaron a hacer intervenciones en los subtes. "Eran pequeñas obras de siete minutos muy críticas, pero desde la parodia, sobre la inseguridad, los miedos y otras cosas, a modo de catarsis con los pasajeros", contó Juan.
De a poco, la idea fue creciendo, y también sus producciones. En 2006 salieron de viaje juntos y llegaron hasta Venezuela, donde se presentaron en el Foro Social Mundial que se realizó ese año en Caracas. "Y nos dimos cuenta de que se podía viajar haciendo teatro", dijo Galileo.
Al grupo se sumaron primero Matías Sem y Fernando Cerra, y en 2008 Carolina Ghio y la tucumana María Marta "Pichi" Matías. Ahí decidieron armar cuatro obras y salir de viaje, sin destino fijo ni tiempos que los apremiaran. Pasaron por Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y México, y emprendieron el regreso con las mismas premisas pero con mucha más experiencia.
"Viajar nos permitió conocer gente y terminar de definirnos como grupo itinerante. Parábamos en cada pueblo o ciudad, íbamos a otros más lejanos, hicimos nuestras obras, dictamos talleres y aprendimos mucho de la gente", señaló Galileo.
Se presentaron en importantes encuentros y festivales, como el de Manizales y el Iberoamericano de Bogotá (ambos en Colombia), y en México les fue tan bien, que compraron una combi VW. "No sabíamos si íbamos a llegar hasta la Argentina, pero por lo menos ya no estábamos condicionados por horarios y recorridos fijos", aseguró Juan. Además, el vehículo, con el que finalmente llegaron a Tucumán, les permitió mejorar su equipamiento de sonido, sus escenografías y vestuarios, que antes se reducían por la imposibilidad de cargar tantas cosas en los ómnibus.
Sus obras siguen teniendo el carácter social y político de sus inicios, igual que el recurso del humor y la ironía como herramientas. "Creemos que el arte debe decir, reclamar y denunciar, porque no es un adorno; debe generar movimiento o pierde su esencia, y nosotros eso lo hacemos desde el humor, porque el cambio está en la risa", afirmó Galileo.
La obra "Un cuento negro" está basada en un cuento de la escritora Liliana Bodoc, madre de Galileo, quien viajó para presenciar la puesta en Tucumán.
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