24 Marzo 2003 Seguir en 
A pesar de los picos de consumo estacionales que provocó el calor, en Tucumán se consume un 40% menos de gaseosas desde la devaluación, según distintos comerciantes y distribuidores consultados por este diario.
Mientras el público elige con más frecuencia segundas o terceras marcas y consume más jugos concentrados, las dos gaseosas líderes ponen en juego estrategias para mantener su predominio en el 60% del mercado. Por ejemplo, lanzaron envases plásticos más grandes y reflotaron los de vidrio.
"Hubo una retracción muy grande en el consumo de gaseosas por la caída en el poder adquisitivo. La devaluación afectó los costos del PET, principal insumo de las gaseosas. Pero esto trajo aparejado algo muy positivo para el medio ambiente: que se volviese al envase de vidrio", comentó Ricardo Fernández, titular de la rama Comercio de la Federación Económica.
Menores gastos
El ejecutivo señaló que se está produciendo una feroz competencia entre las principales marcas para poder bajar el precio. "Y hay muchas terceras marcas que tienen un costo fijo muy bajo y ningún gasto de publicidad -evaluó-. En cambio, para la Coca Cola la publicidad representa un 20% de sus costos".
El supermercadista Guillermo Saccomani (h) destacó que el público comenzó a consumir terceras marcas como nunca antes, porque están al alcance de los bolsillos más escuálidos. "Hay gaseosas de dos litros y un cuarto a $ 1 -indicó-. También se consumen más los jugos concentrados. Hay productos de 5 litros que rinden 10 litros y cuestan $ 3 al público. Han salido muchas nuevas marcas, de distintas calidades".
Saccomani advirtió que uno de los interrogantes es qué va a pasar con la incidencia de la guerra en el costo del plástico, que es un derivado del petróleo.
El distribuidor José Zárate (Libra) explicó que las gaseosas son un componente de la alimentación, cuyo consumo sufre altibajos estacionales. "Ahora, con el comienzo de clases bajó el nivel de dinero circulante, de modo que se acentuó la caída en el consumo de gaseosas -dijo-. También se nota que la gente busca con más frecuencia las segundas marcas".El reemplazo de bebidas tradicionales -como el vino y los aperitivos- por gaseosas y jugos se vincula con las modificaciones en los hábitos, entre ellos el laboral. Es decir, la extensión de las jornadas de trabajo y la pérdida de los descansos después de las comidas. En este sentido, una bioquímica tucumana encargada de controlar la calidad de los productos alimenticios coincidió en que las gaseosas han tenido un fuerte descenso en el consumo.
"Las empresas líderes han tenido que sacar segundas marcas para poder aprovechar su infraestructura y no desemplear personal. Ofrecen al consumidor alternativas a precios más accesibles", manifestó Nora de Kristal, de Bromatología del Siprosa.
Por otra parte, las dos marcas principales de gaseosas apuntan a colocar en el mercado botellas de vidrio (ver segunda nota) con el objetivo de ofrecer precios más atractivos. De esa manera también podrían eliminar a las terceras marcas que envasan embotelladoras chicas de gaseosas . Estas nacieron con la tecnología del PET y no podrían disponer rápidamente de un sistema de distribución de botellas de vidrio.
Las embotelladoras chicas no cuentan con el respaldo financiero para poner en circulación entre 7 y 9 envases de vidrio por cada botella que se vende.
Si bien el retorno a los envases de vidrio entusiasma a los ecologistas, a los fabricantes de botellas y también al público que busca la "pureza de sabor" en las gaseosas, la tendencia sirve como un curioso termómetro de la economía. "Cuando el país anda mejor, los envases de plástico son más chicos. En Chile, por ejemplo, una marca líder presenta envases de 250 cc (un cuarto de litro). Eso acá sería imposible por el costo que tiene actualmente el PET (polietileno teresftalato). Aquí, por el contrario, aparece la gaseosa de tres litros. La hacen con la misma cantidad de PET con el que fabricaban un envase más chico; por eso es más delgada", explicó el secretario de comercio de la FET.
La vuelta de los envases de vidrio es parcial
El resurgimiento de los envases retornables, como producto del encarecimiento de los insumos plásticos, impulsó una reconversión en el mercado de las bebidas gaseosas. Pero el regreso al vidrio no fue pleno -como se preveía- sino muy parcial. En el caso de la Coca Cola, por ejemplo, apenas un 25% de las botellas circulantes son retornables y no hay planes para aumentar su número, según reveló el gerente de la planta Tucumán, Carlos Alberto Espeche.
"El envase de vidrio es una opción más para el consumidor, porque cuesta unas monedas menos; pero no vamos a reemplazar los envases de PET -advirtió Espeche-. El plástico se encareció, pero el vidrio también tiene un costo considerable porque exige un proceso de lavado y cuesta más transportarlo. Representa una carga no solamente para los distribuidores sino también para el público, que tiene que molestarse en cargar con la botella".
"Cuando mejore un poquito la economía y en la medida en que no pase nada imprevisto en este país, calculo que vamos a volver totalmente al plástico", anticipó el ejecutivo.
La Pepsi Cola, por su parte, lanzó hace dos semanas una promoción especial con envases de vidrio de 1.250 cc para cuatro de sus productos. "Esperamos reemplazar todo el plástico que podamos, pero tendremos que esperar unas semanas antes de conocer los resultados", dijo un vocero de esa empresa.
Con la excepción de Pepsi y de Coca, "todas las demás marcas de gaseosas siguen trabajando con el envase descartable", dijo un representante de Distribuidora Libra.
Pero no solamente las gaseosas reflotaron el vidrio, sino también el vino de mesa. La caída en el consumo del tetrapack marcó una recuperación de la industria del vidrio que, a partir de la devaluación, fue el sector que más creció: un 51%.
De todos modos, la transición de las bebidas hacia el vidrio no es tan intensa como para que se reanude la manufactura de envases de ese material en Tucumán. Instalar una fábrica como la que funcionó hasta 1992 requeriría una inversión de un millón y medio de dólares.
Lavado automático
Toda embotelladora que utiliza envases de vidrio debe tener un sistema de lavado automático que asegure su confiabilidad, según advirtió la directora de Bromatología del Siprosa, Nora Iurkovich de Kristal. "El vidrio es resistente a las altas temperaturas y a los productos químicos fuertes. Por eso se lo puede limpiar con soda cáustica o líquidos apropiados, que permitan una higiene profunda -detalló la especialista-. Las fábricas de gaseosas, después del lavado, realizan un control ocular para verificar que el producto no contenga impurezas.
Las botellas retornables se recuperan y no contaminan el ambiente, como los plásticos".Una fábrica que cerró
La fábrica de botellas de vidrio que dirigía Enrique Castellote había sido instalada en 1948 y llegó a abastecer a más de 35 plantas fraccionadoras de vino común que funcionaban en el NOA; en Tucumán había 17. "La fábrica comenzó su declinación con la ley que obligó a envasar el vino en origen. Nos quedamos sin nuestro mercado más importante -recordó Castellote-. Ahora el NOA sigue siendo una plaza poco atractiva, porque el número de consumidores es reducido. Para que sea rentable, una planta tiene que fundir no menos de 50 toneladas por día".
Mientras el público elige con más frecuencia segundas o terceras marcas y consume más jugos concentrados, las dos gaseosas líderes ponen en juego estrategias para mantener su predominio en el 60% del mercado. Por ejemplo, lanzaron envases plásticos más grandes y reflotaron los de vidrio.
"Hubo una retracción muy grande en el consumo de gaseosas por la caída en el poder adquisitivo. La devaluación afectó los costos del PET, principal insumo de las gaseosas. Pero esto trajo aparejado algo muy positivo para el medio ambiente: que se volviese al envase de vidrio", comentó Ricardo Fernández, titular de la rama Comercio de la Federación Económica.
Menores gastos
El ejecutivo señaló que se está produciendo una feroz competencia entre las principales marcas para poder bajar el precio. "Y hay muchas terceras marcas que tienen un costo fijo muy bajo y ningún gasto de publicidad -evaluó-. En cambio, para la Coca Cola la publicidad representa un 20% de sus costos".
El supermercadista Guillermo Saccomani (h) destacó que el público comenzó a consumir terceras marcas como nunca antes, porque están al alcance de los bolsillos más escuálidos. "Hay gaseosas de dos litros y un cuarto a $ 1 -indicó-. También se consumen más los jugos concentrados. Hay productos de 5 litros que rinden 10 litros y cuestan $ 3 al público. Han salido muchas nuevas marcas, de distintas calidades".
Saccomani advirtió que uno de los interrogantes es qué va a pasar con la incidencia de la guerra en el costo del plástico, que es un derivado del petróleo.
El distribuidor José Zárate (Libra) explicó que las gaseosas son un componente de la alimentación, cuyo consumo sufre altibajos estacionales. "Ahora, con el comienzo de clases bajó el nivel de dinero circulante, de modo que se acentuó la caída en el consumo de gaseosas -dijo-. También se nota que la gente busca con más frecuencia las segundas marcas".El reemplazo de bebidas tradicionales -como el vino y los aperitivos- por gaseosas y jugos se vincula con las modificaciones en los hábitos, entre ellos el laboral. Es decir, la extensión de las jornadas de trabajo y la pérdida de los descansos después de las comidas. En este sentido, una bioquímica tucumana encargada de controlar la calidad de los productos alimenticios coincidió en que las gaseosas han tenido un fuerte descenso en el consumo.
"Las empresas líderes han tenido que sacar segundas marcas para poder aprovechar su infraestructura y no desemplear personal. Ofrecen al consumidor alternativas a precios más accesibles", manifestó Nora de Kristal, de Bromatología del Siprosa.
Por otra parte, las dos marcas principales de gaseosas apuntan a colocar en el mercado botellas de vidrio (ver segunda nota) con el objetivo de ofrecer precios más atractivos. De esa manera también podrían eliminar a las terceras marcas que envasan embotelladoras chicas de gaseosas . Estas nacieron con la tecnología del PET y no podrían disponer rápidamente de un sistema de distribución de botellas de vidrio.
Las embotelladoras chicas no cuentan con el respaldo financiero para poner en circulación entre 7 y 9 envases de vidrio por cada botella que se vende.
Si bien el retorno a los envases de vidrio entusiasma a los ecologistas, a los fabricantes de botellas y también al público que busca la "pureza de sabor" en las gaseosas, la tendencia sirve como un curioso termómetro de la economía. "Cuando el país anda mejor, los envases de plástico son más chicos. En Chile, por ejemplo, una marca líder presenta envases de 250 cc (un cuarto de litro). Eso acá sería imposible por el costo que tiene actualmente el PET (polietileno teresftalato). Aquí, por el contrario, aparece la gaseosa de tres litros. La hacen con la misma cantidad de PET con el que fabricaban un envase más chico; por eso es más delgada", explicó el secretario de comercio de la FET.
El resurgimiento de los envases retornables, como producto del encarecimiento de los insumos plásticos, impulsó una reconversión en el mercado de las bebidas gaseosas. Pero el regreso al vidrio no fue pleno -como se preveía- sino muy parcial. En el caso de la Coca Cola, por ejemplo, apenas un 25% de las botellas circulantes son retornables y no hay planes para aumentar su número, según reveló el gerente de la planta Tucumán, Carlos Alberto Espeche.
"El envase de vidrio es una opción más para el consumidor, porque cuesta unas monedas menos; pero no vamos a reemplazar los envases de PET -advirtió Espeche-. El plástico se encareció, pero el vidrio también tiene un costo considerable porque exige un proceso de lavado y cuesta más transportarlo. Representa una carga no solamente para los distribuidores sino también para el público, que tiene que molestarse en cargar con la botella".
"Cuando mejore un poquito la economía y en la medida en que no pase nada imprevisto en este país, calculo que vamos a volver totalmente al plástico", anticipó el ejecutivo.
La Pepsi Cola, por su parte, lanzó hace dos semanas una promoción especial con envases de vidrio de 1.250 cc para cuatro de sus productos. "Esperamos reemplazar todo el plástico que podamos, pero tendremos que esperar unas semanas antes de conocer los resultados", dijo un vocero de esa empresa.
Con la excepción de Pepsi y de Coca, "todas las demás marcas de gaseosas siguen trabajando con el envase descartable", dijo un representante de Distribuidora Libra.
Pero no solamente las gaseosas reflotaron el vidrio, sino también el vino de mesa. La caída en el consumo del tetrapack marcó una recuperación de la industria del vidrio que, a partir de la devaluación, fue el sector que más creció: un 51%.
De todos modos, la transición de las bebidas hacia el vidrio no es tan intensa como para que se reanude la manufactura de envases de ese material en Tucumán. Instalar una fábrica como la que funcionó hasta 1992 requeriría una inversión de un millón y medio de dólares.
Lavado automático
Toda embotelladora que utiliza envases de vidrio debe tener un sistema de lavado automático que asegure su confiabilidad, según advirtió la directora de Bromatología del Siprosa, Nora Iurkovich de Kristal. "El vidrio es resistente a las altas temperaturas y a los productos químicos fuertes. Por eso se lo puede limpiar con soda cáustica o líquidos apropiados, que permitan una higiene profunda -detalló la especialista-. Las fábricas de gaseosas, después del lavado, realizan un control ocular para verificar que el producto no contenga impurezas.
Las botellas retornables se recuperan y no contaminan el ambiente, como los plásticos".
La fábrica de botellas de vidrio que dirigía Enrique Castellote había sido instalada en 1948 y llegó a abastecer a más de 35 plantas fraccionadoras de vino común que funcionaban en el NOA; en Tucumán había 17. "La fábrica comenzó su declinación con la ley que obligó a envasar el vino en origen. Nos quedamos sin nuestro mercado más importante -recordó Castellote-. Ahora el NOA sigue siendo una plaza poco atractiva, porque el número de consumidores es reducido. Para que sea rentable, una planta tiene que fundir no menos de 50 toneladas por día".







