No sabía que su hijo estaba baleado, y lo llevó tarde al hospital

La madre de la víctima del ataque perpetrado en 2001 lloró sin consuelo ante los jueces, ya que ella afirma que podría haberlo salvado.

13 Noviembre 2009
Estela del Tránsito López lloró al recordar a su hijo. "Me siento culpable, porque no sabía que lo habían baleado. Si no, lo llevaba al hospital sin dudarlo. Pero él me decía: 'no pasa nada, mamá. Un viejo me dio con un fierro; ya me va a pasar'. ¡Jamás supe que un fierro era un arma! Nunca voy a perdonarme esa ignorancia", relató la mujer ante el tribunal.
Hace casi ocho años, su hijo, Miguel Alberto Ruiz, fue asesinado de un balazo en la cabeza, luego de un confuso episodio producido en barrio 11 de Marzo. Seis hombres están acusados del homicidio; entre ellos, un policía y dos ex miembros de la fuerza. Todos aseguran que son inocentes. La madrugada del 4 de noviembre de 2001, un grupo de jóvenes estaba en la vereda de una casa. Cerca de las 4 -siempre según la investigación-, llegaron  Ariel Gustavo Ferreyra y sus amigos. "Les pedí a los dueños de la fiesta que nos dejen participar. Lo hice por las buenas, y me dijeron que no podía. De repente, un tipo me dio una trompada y otros empezaron a golpearme. Los muchachos que estaban conmigo se fueron corriendo; entonces, esta patota aprovechó para robarme la ropa. Me dejaron en slip", declaró ayer el muchacho, que entró a la Policía días después del crimen y hoy es albañil, según dijo.
Añadió que llegó malherido a su casa, ubicada a pocas cuadras de allí. Su padre, el ex suboficial Juan Carlos Ferreyra, le abrió la puerta. "Yo no quise hacer la denuncia porque tenía miedo de que me afecte el legajo. Pero con mi papá decidimos ir a hablar para pedir que me devolvieran lo que me habían quitado", dijo. En el camino, aseguró, se encontró con Matías Cortalezzi (quien entonces era menor), y este se unió al grupo. Los investigadores aseguran que junto con ellos estaban Cristian Fabián Ferreyra (actualmente cabo de Policía), Flavio Marcelo Bárquez e Iván Ibáñez (también menor). Ariel Ferreyra dijo que encontraron al muchacho que le había robado las zapatillas, identificado por la Policía como Sebastián Ruiz, quien no tiene relación de parentesco con la víctima y actualmente está internado en el Hospital Obarrio. "De golpe apareció una banda de muchachos que nos empezó a tirar piedras y tuvimos que salir corriendo", afirmó el imputado.
Cortalezzi, defendido por Luis Acosta, no declaró. Tampoco lo hicieron Bárquez -representado por Rodolfo Burgos- e Ibáñez -patrocinado por Exequiel Avila Gallo.
Cristian Ferreyra, en tanto, dijo: "yo no salí esa noche de mi casa. me quedé cuidando a mi mamá, porque estaba muy enferma",
Según los investigadores, los seis imputados rodearon a la víctima  y Juan Carlos Ferreyra extrajo un arma de fuego, la apoyó en la sien de Ruiz y disparó. Luego, los presuntos agresores huyeron.
López se enteró de que su hijo estaba malherido gracias a una vecina. "Lo fui a buscar. Tenía sangre en la cabeza, pero yo pensé le habían pegado, nada más. El no me quería contar nada. Empezó a vomitar, y creí que era por el alcohol que había tomado. Recién pude llevarlo el lunes a la tarde. Los médicos lo operaron, y me dijeron que no podían sacarle la bala. El 9 de noviembre murió", señaló conmovida la mujer, que es asesorada por Carolina Epelbaum.
Los defensores volvieron a plantearles una serie de nulidades a los jueces Alfredo Barrionuevo, Emilio Páez de la Torre y Carlos Ruiz Vargas. Según ellos, la pericia psiquiátrica realizada por Alberto Pacheco, no es válida. "Solamente les preguntó a los imputados si recordaban su nombre,  datos personales y si sabían por qué hecho se los juzgaba. Eso es inadmisible", afirmó Acosta. Sus colegas también solicitaron que el resultado del estudio sea anulado.

Tamaño texto
Comentarios