La emoción de picar y abrir pasos

Punto de vista. Por Carlos Würschmidt - Tucumano residente en Berlín.

09 Noviembre 2009
Sucedió en horas de la tarde-noche. Me acuerdo de las noticias en la televisión, pero fue al día siguiente cuando tomé conciencia de que el muro estaba cayendo. Que estaba viviendo un momento histórico. Por eso en la Universidad Técnica de Berlín el profesor propuso ir a la puerta de Brandenburgo en lugar de dar sus clases. Así nos sumamos a la multitud que estaba parada sobre el muro. Algo inimaginable sólo 24 horas antes.
Como si todo estuviera organizado comenzaron a picar el muro para llevarse un "souvenir". Me acuerdo que en un momento llegó Willy Brandt, ex canciller de la República Federal, y la gente lo rodeó inmediatamente. Esperaban sus palabras. El no podía hablar en medio de aquella peregrinación.
Yo era estudiante extranjero en Berlín Occidental y no podía pasar al lado Oriental. Primero tuve que conseguir una credencial de residente y eso me permitió pasar solo o con amigos para conocer lo que estaba tan cerca y a la vez lejos. Hoy, pensando en la caída del muro, vuelven los recuerdos de esa época, cuando en esas visitas al lado Oriental nos asombraban los contrastes. A veces muy marcados.
Como miles de personas fui testigo de cómo se abrían nuevos pasos en el muro. El que más se me grabó fue el estaba cerca de "Potsdamer Platz".  Allí, con un martillo, como los demás, también "piqué" el muro para llevarme unos pedacitos. Así el muro fue desapareciendo de a poco hasta que quedó libre el paisaje urbano de Berlín Oriental. Fue emocionante.
Hoy quedan algunos rastros visibles de donde estaba el muro, como la línea de adoquines que va desde la Puerta de Brandemburgo, pasando por Postdamer Platz hasta el Check Point Charly. Desde mi perspectiva personal, ver cómo caía ese símbolo de la guerra fría fue lo más trascendente que me pasó en la vida: ser testigo y protagonista de este hecho histórico.

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