La secuestraron, la golpearon y la tiraron en una calle

El principal objetivo de unos policías encubiertos era la bloguera disidente Yoani Sánchez, reconocida a nivel mundial. La periodista de 34 años y un amigo bloguero se dirigían a participar de una manifestación por la no violencia. Su dramático relato fue leído por miles de internautas.

DISIDENTE. Yoani Sánchez es graduada en Filología en La Habana. LA GACETA/ARCHIVO
DISIDENTE. Yoani Sánchez es graduada en Filología en La Habana. LA GACETA/ARCHIVO
08 Noviembre 2009
LA HABANA.- "Uno puso su rodilla sobre mi pecho y el otro, desde el asiento delantero, me daba en la zona de los riñones y me golpeaba la cabeza (...). En un momento, sentí que no saldría nunca de aquel auto". El relato de Yoani Sánchez en su blog "Generación Y", bajo el título "Secuestro al estilo camorra", fue leído ayer por miles de internautas indignados por la violenta represión perpetrada el viernes en La Habana contra la multipremiada bloguera y su amigo Orlando Pardo, también bloguero. Paradójicamente, ambos se dirigían a participar de una marcha juvenil contra la violencia.
"Me golpearon y me metieron de cabeza en un auto. En ningún momento me dieron una explicación, pero está claro que el objetivo era evitar que participáramos en la marcha", dijo Sánchez, Premio Ortega y Gasset 2008 otorgado por el diario español El País, y también galardonada este año con el Premio María Moors Cabot, el más antiguo reconocimiento internacional en el campo del periodismo.

Contrarrevolucionarios
Tres agentes vestidos de civil, que se movilizaban en un automóvil de fabricación china, color negro, los habían interceptado en el céntrico barrio del Vedado. "Fue muy violento: me insultaron, y a las personas que intercedían por nosotros les decían que éramos contrarrevolucionarios (anticastristas)", contó. Las autoridades cubanas consideran a Sánchez y al resto de la disidencia en la isla mercenarios de Estados Unidos y de otros países occidentales. "Hasta aquí llegaste Yoani", dijo el que iba sentado al lado del chofer y que me halaba el cabello. En el asiento de atrás un raro espectáculo transcurría: mis piernas hacia arriba, mi rostro enrojecido por la presión y el cuerpo adolorido, y Orlando reducido por un profesional de la golpiza", escribió en su blog.
"Nos dejaron tirados y adoloridos en una calle de la Timba. Una mujer se acercó: ¿qué les ha pasado? Un secuestro, atiné a decir. Lloramos abrazados en medio de la acera. Pensaba en Teo, por Dios cómo explicarle todos estos morados. Cómo voy a decirle que vive en un país donde ocurre esto, cómo voy a mirarlo y contarle que a su madre, por escribir un blog y poner sus opiniones la han violentado en plena calle. Cómo describirle la cara despótica de quienes nos montaron a la fuerza en aquel auto, el disfrute que se les notaba al pegarnos, al levantar mi saya y arrastrarme semidesnuda hasta el auto. Logré ver, no obstante, el grado de sobresalto de nuestros atacantes, el miedo a lo nuevo, a lo que no pueden destruir porque no comprenden, el terror bravucón del que sabe que tiene sus días contados", finalizó. (DPA)

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