07 Noviembre 2009 Seguir en 
TEGUCIGALPA.- El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, declaró fracasado el acuerdo Tegucigalpa-San José y dijo que no reconocerá las elecciones generales del 29, postura que compartieron los países miembro del Grupo Río y de la Unasur, que exigieron la restitución inmediata en el cargo del mandatario derrocado. En cambio, Estados Unidos reconocerá al parecer esos comicios aún sin la restitución de Zelaya, según el senador republicano Jim DeMint. No obstante, un vocero de la Casa Blanca reclamó ayer a ambos bandos que retomen las negociaciones en forma urgente.
"Este acuerdo es letra muerta", dijo Zelaya desde la embajada de Brasil, donde se encuentra desde que regresó en secreto al país el 21 de septiembre. "No se puede seguir engañando al pueblo con este tipo de acuerdo que lo único que expresa es la falta de voluntad de los golpistas de resolver el problema", declaró.
Según lo pactado el 30 de octubre entre representantes del gobierno constitucional y del régimen considerado de facto por la comunidad internacional, el 5 de noviembre debía quedar instalado un gabinete de reconciliación nacional. El designado gobernante interino, Roberto Micheletti, anunció ayer que presidirá un gobierno de "unidad y reconciliación" donde, sin embargo, no está representado ni un sólo miembro nombrado por el mandatario derrocado el 28 de junio. "Hemos decidido no continuar con este teatro", denunció Zelaya, y advirtió que Micheletti no puede presidir un gobierno que no es reconocido por la comunidad internacional.
Promesa de Obama
Por otra parte, el Senado de Estados Unidos aprobó el nombramiento del chileno Arturo Valenzuela como nuevo secretario adjunto para América Latina, en reemplazo de Thomas Shannon, después de que el senador republicano DeMint levantó su veto que mantenía bloqueada la designación del ex asesor del presidente Bill Clinton. DeMint había bloqueado la confirmación de Valenzuela en protesta por el apoyo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a la restitución en Honduras de Zelaya. El senador explicó su cambio de actitud en un comunicado, en el que declara que Obama le aseguró que reconocerá el resultado de las elecciones hondureñas del 29, incluso si Zelaya no es reinstalado en el poder. "Me complace reportar que la administración Obama revirtió su mal conducida política hacia Honduras y que reconocerá completamente las elecciones presidenciales", escribió DeMint.
La otra cara
Una postura diametralmente opuesta plantearon los cancilleres de 24 países latinoamericanos y caribeños del Grupo Río reunidos en Jamaica, que emitieron una declaración en la que condicionan el reconocimiento de esos comicios a la restitución inmediata e incondicional de Zelaya en el cargo de jefe del Ejecutivo. La aprobación del documento se debió a la resistencia del régimen de facto en cumplir los compromisos asumidos en el acuerdo suscrito con los representantes de Zelaya, relatada ante los ministros de Exteriores del Grupo Río por la canciller del presidente derrocado, Patricia Rodas.
Contraofensiva de Brasil
Tras escuchar el relato de Rodas y del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, de rechazo a la decisión de Micheletti de crear un gobierno de unidad y reconciliación sin la participación de Zelaya, el canciller brasileño Celso Amorim defendió la aprobación de una nueva resolución sobre el tema. "Lo que está en juego es la democracia en el continente y la credibilidad del sistema interamericano", expresó el ministro brasileño, quien agregó: "es indispensable el regreso de Zelaya antes de las elecciones". (Télam)
"Este acuerdo es letra muerta", dijo Zelaya desde la embajada de Brasil, donde se encuentra desde que regresó en secreto al país el 21 de septiembre. "No se puede seguir engañando al pueblo con este tipo de acuerdo que lo único que expresa es la falta de voluntad de los golpistas de resolver el problema", declaró.
Según lo pactado el 30 de octubre entre representantes del gobierno constitucional y del régimen considerado de facto por la comunidad internacional, el 5 de noviembre debía quedar instalado un gabinete de reconciliación nacional. El designado gobernante interino, Roberto Micheletti, anunció ayer que presidirá un gobierno de "unidad y reconciliación" donde, sin embargo, no está representado ni un sólo miembro nombrado por el mandatario derrocado el 28 de junio. "Hemos decidido no continuar con este teatro", denunció Zelaya, y advirtió que Micheletti no puede presidir un gobierno que no es reconocido por la comunidad internacional.
Promesa de Obama
Por otra parte, el Senado de Estados Unidos aprobó el nombramiento del chileno Arturo Valenzuela como nuevo secretario adjunto para América Latina, en reemplazo de Thomas Shannon, después de que el senador republicano DeMint levantó su veto que mantenía bloqueada la designación del ex asesor del presidente Bill Clinton. DeMint había bloqueado la confirmación de Valenzuela en protesta por el apoyo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a la restitución en Honduras de Zelaya. El senador explicó su cambio de actitud en un comunicado, en el que declara que Obama le aseguró que reconocerá el resultado de las elecciones hondureñas del 29, incluso si Zelaya no es reinstalado en el poder. "Me complace reportar que la administración Obama revirtió su mal conducida política hacia Honduras y que reconocerá completamente las elecciones presidenciales", escribió DeMint.
La otra cara
Una postura diametralmente opuesta plantearon los cancilleres de 24 países latinoamericanos y caribeños del Grupo Río reunidos en Jamaica, que emitieron una declaración en la que condicionan el reconocimiento de esos comicios a la restitución inmediata e incondicional de Zelaya en el cargo de jefe del Ejecutivo. La aprobación del documento se debió a la resistencia del régimen de facto en cumplir los compromisos asumidos en el acuerdo suscrito con los representantes de Zelaya, relatada ante los ministros de Exteriores del Grupo Río por la canciller del presidente derrocado, Patricia Rodas.
Contraofensiva de Brasil
Tras escuchar el relato de Rodas y del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, de rechazo a la decisión de Micheletti de crear un gobierno de unidad y reconciliación sin la participación de Zelaya, el canciller brasileño Celso Amorim defendió la aprobación de una nueva resolución sobre el tema. "Lo que está en juego es la democracia en el continente y la credibilidad del sistema interamericano", expresó el ministro brasileño, quien agregó: "es indispensable el regreso de Zelaya antes de las elecciones". (Télam)







