Hace poco más de una década, la entonces fiscal general de Suiza, Carla del Ponte, fue protagonista indirecta del proceso de juicio político encarado contra el entonces gobernador Antonio Bussi.
El trámite se impulsó por la aparición de cuentas secretas en el Credit Suisse Bank, descubiertas por Del Ponte y no declaradas por el ex mandatario. Si bien la mayoría de la Legislatura votó por la destitución de Bussi, no se alcanzó la mayoría requerida para su separación definitiva del cargo.
"Recuerdo que el caso fue llevado con una excelente colaboración con las autoridades judiciales de la Argentina, y es importante que los fiscales de todos los países trabajen en conjunto. Incluso el Congreso de esta Nación me invitó a la Capital Federal, pero no pude venir. Fue un hermoso momento", señaló ayer a LA GACETA la actual embajadora suiza en el país.
La ex fiscal también se especializó en la persecución del tráfico de armas, causa en la cual terminó siendo involucrado el ex presidente Carlos Menem. "Fue muy difícil obtener la prueba de que el dinero depositado estaba conectado con esta maniobra ilegal. Todo derivó en un cambio de la legislación suiza, para hacerla más estricta en el origen de los fondos, pero en los años 80 era mucho más flexible y fácil ingresar efectivo en los bancos, llevados en una valija. Las modificaciones fueron un avance muy importante contra el lavado de dinero, porque el secreto bancario no protege la actividad criminal", resaltó.
El trámite se impulsó por la aparición de cuentas secretas en el Credit Suisse Bank, descubiertas por Del Ponte y no declaradas por el ex mandatario. Si bien la mayoría de la Legislatura votó por la destitución de Bussi, no se alcanzó la mayoría requerida para su separación definitiva del cargo.
"Recuerdo que el caso fue llevado con una excelente colaboración con las autoridades judiciales de la Argentina, y es importante que los fiscales de todos los países trabajen en conjunto. Incluso el Congreso de esta Nación me invitó a la Capital Federal, pero no pude venir. Fue un hermoso momento", señaló ayer a LA GACETA la actual embajadora suiza en el país.
La ex fiscal también se especializó en la persecución del tráfico de armas, causa en la cual terminó siendo involucrado el ex presidente Carlos Menem. "Fue muy difícil obtener la prueba de que el dinero depositado estaba conectado con esta maniobra ilegal. Todo derivó en un cambio de la legislación suiza, para hacerla más estricta en el origen de los fondos, pero en los años 80 era mucho más flexible y fácil ingresar efectivo en los bancos, llevados en una valija. Las modificaciones fueron un avance muy importante contra el lavado de dinero, porque el secreto bancario no protege la actividad criminal", resaltó.
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