"Disparé porque tuve miedo", declaró un acusado de homicidio

Sorpresivamente, Jaime rompió el silencio.

ARGUMENTO. Jaime dijo que sólo intentó defenderse de un ataque. LA GACETA / FRANCO VERA
ARGUMENTO. Jaime dijo que sólo intentó defenderse de un ataque. LA GACETA / FRANCO VERA
04 Noviembre 2009
Cuando nadie lo esperaba, Ramón Jaime rompió el silencio. El único acusado por el crimen de Luis Alfredo López declaró ayer espontáneamente durante el juicio en su contra y dio su versión sobre el violento episodio producido hace un año y medio en Villa Mariano Moreno. "Disparé porque tuve miedo. Eran como 15 personas que venían de todos lados para atacarme", afirmó el imputado ante los jueces de la sala VI de la Cámara Penal. Además, negó que el arma secuestrada por la Policía sea suya. "Mi pistola no era negra, sino cromada", aseguró.
Los familiares de la víctima, por su parte, afirman que Jaime asesinó premeditadamente al muchacho de 29 años.
El 18 de mayo de 2008, Ledesma festejó su último cumpleaños en su casa, ubicada en calles 15 y 22 del barrio Santa Rita. Compartió un locro al mediodía con amigos y parientes, y cuando comenzó a oscurecer los invitados empezaron a marcharse. Cerca de las 19, los padres de la víctima, Juan Carlos López y Tomasa Gallardo, estaban parados en la vereda junto a otras personas, esperando que llegue un taxi. Según su testimonio, de repente pasó un Fiat Palio gris plomo a toda velocidad y casi arrolla a dos vecinos que cruzaban la calle. "Entonces, uno de ellos gritó: ’¡despacio, que hay criaturas!’", relató López. Luego, aseguró que el conductor del auto se detuvo, bajó la ventanilla y contestó: "ya voy a volver; no sabés con quién te metiste". Minutos después, declaró López, el individuo regresó. "Nos empezó a insultar. Yo le dije que no habíamos sido nosotros con quienes había discutido y le pedí que se vaya. El me contestó: ’sí, ya me voy’. Pero fue a su auto, buscó un arma y me dio un tiro en el pie", dijo el padre de la víctima hace una semana, cuando testificó ante los jueces Carlos Francisco Ruiz Vargas, Emilio Páez de la Torre y Marta Cavallotti.
Familiares de la víctima que declararon durante el debate afirmaron que, en ese momento, Luis López salió de su casa, intentó detener a Jaime y este le disparó al pecho. El muchacho cayó al suelo gravemente herido; lo llevaron en una camioneta al hospital, pero llegó sin vida.
Mientras tanto, un grupo de vecinos, al ver lo que había sucedido, incendió el Fiat Palio. Jaime también fue agredido, y tuvo que ser hospitalizado debido a la golpiza que sufrió.

No había hablado nunca

Desde el momento del hecho, el imputado había optado por abstenerse de declarar. No lo había hecho durante la etapa de Instrucción, llevada a cabo por el fiscal Carlos Sale, ni durante la apertura del juicio. Ayer, sorpresivamente, decidió hablar, asesorado por los letrados Cergio Morfil y Cristina Pastor.
Según su versión, iba conduciendo su Fiat frente a la casa de los López cuando sintió que gritaban: "¡ahí va el choro!". "Después le dieron una pedrada al auto y yo me detuve. Entonces, vi que se me venían muchas personas, busqué mi arma e hice tres tiros: uno al aire y dos al suelo. Después sentí una trompada y caí", afirmó. En la escena del crimen, la Policía secuestró una pistola 9 milímetros negra, que tenía limados los números de serie. Jaime negó que esa haya sido su arma. "La mía era cromada. Se la había comprado a un tipo conocido como ’El Porteño’", relató.
La hipótesis abierta por el imputado generó preguntas del fiscal, Edmundo Boto, y de la abogada de la querella, Julieta Jorrat. Ninguno quedó conforme con las respuestas que dio el imputado. "Se contradijo mucho", sostuvo la letrada. El debate seguirá mañana a las 9, en la sede penal de Tribunales.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios