En un año, Obama aprendió que cambiar es difícil

04 Noviembre 2009
WASHINGTON.- El 4 de noviembre de 2008 los estadounidenses concurrieron a las urnas para renovar presidente y, con un 53% de las voluntades, optaron por el cambio que representaba el entonces senador demócrata Barack Obama. Un año después de aquel suceso electoral que despertó la llamada "obamanía"; la euforia de la victoria cedió lugar al ejercicio del poder y al cambio de discurso. "Cambiar es difícil", dice ahora Obama, cuando antes proclamaba "el cambio es posible", luego de convertirse en el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos.  
Desde el comienzo de su presidencia se dedicó a romper con la era Bush, prohibiendo las  torturas y anunciando el cierre de la cárcel de Guantánamo y el retiro de las tropas de Irak. Pero emprender esos cambios se le ha revelado como un asunto complicado, sobre todo cuando se debe combatir la peor recesión en EEUU desde 1930 y al mismo tiempo se pretende emprender uno de los programas de reforma de salud más ambiciosos  que se haya realizado en muchos años. Nada cambió en Guantánamo, y extender la cobertura de salud está provocando una encarnizada batalla política. La popularidad de Obama se erosiona muy lentamente. El partido Demócrata se pondrá a prueba en 2010 en los comicios legislativos de mitad de mandato. (AFP)

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