23 Marzo 2003 Seguir en 
El funcionamiento de los mercados de capitales está plagado de fallas e imperfecciones que se evidencian a nivel de las economía nacionales, pero sobre todo, en la escala mundial de los intercambios. Países de distinto tamaño e importancia económica, como Japón y la Argentina, conocen del juego especulativo propio de los mercados donde las burbujas dejan, al desvanecerse, profundas consecuencias que terminan frenando el crecimiento económico.
Los EE.UU. sufrieron también las consecuencias negativas de la exuberancia ficticia de los valores de muchos papeles que se cotizaban en los mercados a un precio que superaba con creces lo que podía deducirse de la información económica más objetiva.
Es la información lo que falla en el funcionamiento de estos mercados financieros, donde lo que circula no es un bien o servicio sino papeles cuyo valor depende básicamente de acontecimientos que se materializarán en el futuro.
Cuando se logra engañar a los inversores que creen ingenuamente en la infalibilidad de los mercados, a través de la "creatividad" puesta al servicio de una contabilidad poco veraz o cualquier otro manejo falaz de la información, lo que se crea son ganancias exuberantes asentadas sobre bases sin solidez, que tarde o temprano terminan cediendo y provocando el desmoronamiento de todo lo que se construyó sobre ellas.
En la economía globalizada, las fallas de los mercados financieros se convirtió en un fenómeno que desafía a la enseñanza económica acerca de los mercados "eficientes". Es por eso que los economistas serios que analizan el estado de la globalización financiera, están de acuerdo en afirmar la necesidad de crear instituciones globales capaces de hacer respetar reglas de juego internacionales compartidas libremente por el conjunto de naciones participantes de la economía mundial.
Los EE.UU. sufrieron también las consecuencias negativas de la exuberancia ficticia de los valores de muchos papeles que se cotizaban en los mercados a un precio que superaba con creces lo que podía deducirse de la información económica más objetiva.
Es la información lo que falla en el funcionamiento de estos mercados financieros, donde lo que circula no es un bien o servicio sino papeles cuyo valor depende básicamente de acontecimientos que se materializarán en el futuro.
Cuando se logra engañar a los inversores que creen ingenuamente en la infalibilidad de los mercados, a través de la "creatividad" puesta al servicio de una contabilidad poco veraz o cualquier otro manejo falaz de la información, lo que se crea son ganancias exuberantes asentadas sobre bases sin solidez, que tarde o temprano terminan cediendo y provocando el desmoronamiento de todo lo que se construyó sobre ellas.
En la economía globalizada, las fallas de los mercados financieros se convirtió en un fenómeno que desafía a la enseñanza económica acerca de los mercados "eficientes". Es por eso que los economistas serios que analizan el estado de la globalización financiera, están de acuerdo en afirmar la necesidad de crear instituciones globales capaces de hacer respetar reglas de juego internacionales compartidas libremente por el conjunto de naciones participantes de la economía mundial.







