La guerra no es lo indicado para construir un nuevo orden

Irak posee los 2/3 de las reservas mundiales de petróleo y EE.UU. importa el 60% del crudo que consume.

23 Marzo 2003
La derivación económica de esta guerra no se decidirá en la línea de combate, sino en la percepción que los agentes económicos harán de esta dolorosa realidad, sea un conflicto breve o prolongado.
La histórica región atesora dos tercios de las reservas de petróleo del mundo, mientras el atacante, los Estados Unidos, importa actualmente el 60 % del petróleo crudo que consume. Este país con la nueva doctrina del ataque preventivo, considera que el camino hacia la paz y la seguridad, es la acción, y que la historia juzgará a los que viendo venir el peligro, no actuaron.
La mayoría de los demás países no coincie con esto, e inclusive la recuerdan a la locomotora del mundo, que la guerra del Golfo en 1990 no fue buena para la economía.
Por su incidencia sobre la confianza, aumentó la recesión que había en los Estados Unidos. La economía se contrajo más, por el freno en los gastos del consumidor, y la cautela de los inversores.
El mundo digería todavía en los mercados la secuela de la burbuja irracional, cuando en la semana, una poderosa minoría de dirigentes guerreros aumentó la incertidumbre. A los que procuraron lucrar por cualquier medio -inclusive los fraudes en la empresas- los siguen ahora estos apasionados de la disciplina bélica, como única alternativa para vencer -en su opinión- el autoritarismo y el terrorismo.
En poco tiempo se sabrá si era las respuesta apropiada para la construcción de un nuevo orden. Hace tres años comenzaron a desinflarse los mercados, las empresas más valiosas perdieron en los Estados Unidos más del 50 % de su valor, caída similar en el período a las Bolsas de Europa.
El lunes, el índice Dow Jones trepó 3,58% -la mayor suba desde octubre 2002-, hubo alza en las Bolsas europeas y aquí las acciones líderes mejoraron 0,62%. El martes la Reserva Federal no modificó las tasas de interés y los mercados defendieron la suba.
Se difundió que el costo de la guerra puede alcanzar los U$S 100.000 millones y que para reconstruir, han previsto U$S 900 millones en escuelas, infraestructura y salud.
El historiador Arnold J. Toynbee, en su valioso capítulo sobre el fracaso del redentor por la espada, sostuvo que "el instrumento que una vez sirvió para destruir vidas, no puede ser usado, a conveniencia de quien lo emplea, para salvar vidas".

Los mercados
Durante el miércoles y jueves los mercados siguieron en alza, y el barril de petróleo en baja -por ahora- y la insensibilidad que marca el conflicto impide anticipar las consecuencias para la economía.

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