02 Noviembre 2009 Seguir en 
NUEVA YORK.- Las elecciones de mañana en una pequeña circunscripción del Estado de Nueva York o para elegir a gobernadores en Virginia y en Nueva Jersey constituyen un barómetro político para demócratas y republicanos al cumplirse un año de la elección del presidente Barack Obama.
Los republicanos tienen la mirada puesta en una elección local en el distrito 23 del norte del Estado de Nueva York, donde se definirá un cargo vacante en la Cámara de Representantes en el Congreso.
Mientras tanto, los demócratas observarán con atención el desempeño de sus candidatos Jon Corzine y Creigh Deeds, en Nueva Jersey y en Virginia, respectivamente, como anticipo a las legislativas de 2010.
En Nueva York, lo que está en juego va mucho más allá del escaño en el Congreso. Es la definición del alma del partido Republicano, devastado por el triunfo de Obama y la actual hegemonía demócrata en el Congreso. Según una encuesta del canal CNN, sólo un 36% de los estadounidenses tienen hoy una imagen favorable de los republicanos. Sin embargo, la desgracia de unos no hace la felicidad de otros: la popularidad de Obama, según una encuesta Gallup de la semana pasada, cayó de un 62% a un 51% entre su segundo y tercer trimestre en la Casa Blanca.
Al demócrata favorito Bill Owens se oponían en Nueva York la candidata oficial republicana, la moderada Dede Scozzafava y un outsider (extraño) del Partido Conservador, Douglas Hoffman, impulsado por el ala derecha de los republicanos.
Pero Scozzafava anunció el sábado que retiraba su candidatura al constatar que las encuestas le eran desfavorables
Detrás de la opción conservadora se colocan la ex gobernadora de Alaska Sarah Palin y el gobernador de Minnesota Tim Pawlenty -ambos considerados posibles aspirantes a la Casa Blanca en 2012- y el ex congresista Dick Armey.
Según el ex estratega del ex presidente George W. Bush, Karl Rove, "as elecciones aportarán la prueba más tangible de qué tan fuerte es la contraofensiva republicana y qué tan temerosos tienen que estar los demócratas para 2010. (AFP)
Los republicanos tienen la mirada puesta en una elección local en el distrito 23 del norte del Estado de Nueva York, donde se definirá un cargo vacante en la Cámara de Representantes en el Congreso.
Mientras tanto, los demócratas observarán con atención el desempeño de sus candidatos Jon Corzine y Creigh Deeds, en Nueva Jersey y en Virginia, respectivamente, como anticipo a las legislativas de 2010.
En Nueva York, lo que está en juego va mucho más allá del escaño en el Congreso. Es la definición del alma del partido Republicano, devastado por el triunfo de Obama y la actual hegemonía demócrata en el Congreso. Según una encuesta del canal CNN, sólo un 36% de los estadounidenses tienen hoy una imagen favorable de los republicanos. Sin embargo, la desgracia de unos no hace la felicidad de otros: la popularidad de Obama, según una encuesta Gallup de la semana pasada, cayó de un 62% a un 51% entre su segundo y tercer trimestre en la Casa Blanca.
Al demócrata favorito Bill Owens se oponían en Nueva York la candidata oficial republicana, la moderada Dede Scozzafava y un outsider (extraño) del Partido Conservador, Douglas Hoffman, impulsado por el ala derecha de los republicanos.
Pero Scozzafava anunció el sábado que retiraba su candidatura al constatar que las encuestas le eran desfavorables
Detrás de la opción conservadora se colocan la ex gobernadora de Alaska Sarah Palin y el gobernador de Minnesota Tim Pawlenty -ambos considerados posibles aspirantes a la Casa Blanca en 2012- y el ex congresista Dick Armey.
Según el ex estratega del ex presidente George W. Bush, Karl Rove, "as elecciones aportarán la prueba más tangible de qué tan fuerte es la contraofensiva republicana y qué tan temerosos tienen que estar los demócratas para 2010. (AFP)







