01 Noviembre 2009 Seguir en 
NUEVA DELHI, India.- El ex presidente George W. Bush dijo que es necesario ganar la guerra contra los talibanes en Afganistán para evitar el regreso de la "brutal tiranía" a ese país. Sus declaraciones durante una conferencia de prensa en Nueva Delhi fueron interpretadas por un modo de presión sobre su sucesor, Barack Obama, justo cuando este encara una nueva estrategia para el país asiático.
"Vencer a los talibanes es necesario para la estabilidad y la paz, tanto en la región como en el mundo", declaró Bush. "Si los talibanes, Al Qaeda y sus aliados extremistas volvieran al poder en Afganistán, dispondrían de un refugio seguro, y el pueblo afgano, en particular las mujeres, sufriría el regreso de la brutal tiranía", dijo.
Herencia no querida
Las palabras de Bush sonaron como un reto. Obama ha heredado este conflicto, que como el de Irak, donde también tuvo que ver Bush, se presenta cada vez más complicado. En 2001, dos meses después del 11-S, el ex presidente lanzó la campaña militar en Afganistán que llevó a la caída del régimen talibán. El motivo era que los talibanes amparaban a Osama bin Laden, supuesto mentor de los atentados al World Trade Center. Pero desde entonces, la resistencia islámica fue creciendo, al punto que los altos mandos han reclamado refuerzos para no perder la guerra. En el plano político la situación es igualmente frustrante, luego de unos comicios presidenciales fraudulentos que obligaron a una segunda vuelta prevista para el 7. El presidente Hamid Karzai, protegido por la administración Bush, había ganado en la primera ronda a su único rival, Abdullah Abdullah, pero este amenaza con boicotear el proceso debido a que las sospechas de posible fraude no se han disipado, pese a la promesa de garantía de la ONU.
Apagando incendios
Paralelamente, Obama ha lanzado una fuerte iniciativa diplomático en Pakistán, para recuperar la confianza de los dirigentes y abordar en forma conjunta la guerra contra el talibán pakistaní y Al Qaeda. Esta semana, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, visitó este país, donde el Ejército se ha enfrascado en dura batalla contra los radicales islámicos, aunque con pocos resultados todavía.
La jefa diplomática estadounidense, de gira por Asia y Cercano Oriente, se encuentra desde ayer manteniendo encuentros con israelíes y palestinos. Washington trata de relanzar el proceso de paz en la región. Sin embargo, el presidente palestino, Mahmud Abbas, le dijo ayer que no dialogará con el gobierno israelí mientras mantenga la política de expandir los asentamientos judíos en los territorios ocupados. (AFP-NA-DPA-Especial)
"Vencer a los talibanes es necesario para la estabilidad y la paz, tanto en la región como en el mundo", declaró Bush. "Si los talibanes, Al Qaeda y sus aliados extremistas volvieran al poder en Afganistán, dispondrían de un refugio seguro, y el pueblo afgano, en particular las mujeres, sufriría el regreso de la brutal tiranía", dijo.
Herencia no querida
Las palabras de Bush sonaron como un reto. Obama ha heredado este conflicto, que como el de Irak, donde también tuvo que ver Bush, se presenta cada vez más complicado. En 2001, dos meses después del 11-S, el ex presidente lanzó la campaña militar en Afganistán que llevó a la caída del régimen talibán. El motivo era que los talibanes amparaban a Osama bin Laden, supuesto mentor de los atentados al World Trade Center. Pero desde entonces, la resistencia islámica fue creciendo, al punto que los altos mandos han reclamado refuerzos para no perder la guerra. En el plano político la situación es igualmente frustrante, luego de unos comicios presidenciales fraudulentos que obligaron a una segunda vuelta prevista para el 7. El presidente Hamid Karzai, protegido por la administración Bush, había ganado en la primera ronda a su único rival, Abdullah Abdullah, pero este amenaza con boicotear el proceso debido a que las sospechas de posible fraude no se han disipado, pese a la promesa de garantía de la ONU.
Apagando incendios
Paralelamente, Obama ha lanzado una fuerte iniciativa diplomático en Pakistán, para recuperar la confianza de los dirigentes y abordar en forma conjunta la guerra contra el talibán pakistaní y Al Qaeda. Esta semana, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, visitó este país, donde el Ejército se ha enfrascado en dura batalla contra los radicales islámicos, aunque con pocos resultados todavía.
La jefa diplomática estadounidense, de gira por Asia y Cercano Oriente, se encuentra desde ayer manteniendo encuentros con israelíes y palestinos. Washington trata de relanzar el proceso de paz en la región. Sin embargo, el presidente palestino, Mahmud Abbas, le dijo ayer que no dialogará con el gobierno israelí mientras mantenga la política de expandir los asentamientos judíos en los territorios ocupados. (AFP-NA-DPA-Especial)







