31 Octubre 2009 Seguir en 
"Lo único que tengo para decir es que soy inocente", dijo M., sin titubear, sentado ante los jueces. Desde hace casi dos décadas, al hombre se lo acusaba de haber participado en la violación de una joven de 15 años. En aquel entonces, el hombre tenía 17; hoy, a los 36, fue juzgado como menor.
Pese al tiempo que transcurrió y a la versión del imputado, los jueces consideraron que el hombre era penalmente responsable del delito por el cual estaba acusado. Si el fallo queda firme, la jueza de Menores Nora Wexler será encargada de dictar sentencia.
El 22 de octubre de 1990, la víctima -su nombre se mantiene en reserva- volvía a su casa, ubicada en barrio Aguas Corrientes. Eran las 19 y acababa de salir de la escuela. Cuando caminaba por Alejandro Heredia al 2.800, dos muchachos de 17 años se interpusieron en su camino. Según el expediente, A. tenía en sus manos un arma de fuego. Le apuntó, la tomó del brazo y la obligó a entrar en una pequeña casilla que estaba junto a unas vías. M., mientras tanto, hacía de "campana".
El jueves, la víctima relató el infierno que vivió a los jueces Carlos Francisco Ruiz Vargas, Emilio Páez de la Torre y Marta Cavallotti.
Muchas de las cientos de hojas que tiene el expediente están amarillas por el paso del tiempo. Algunos párrafos son ilegibles. Incluso, A. falleció hace algunos años; jamás fue juzgado por este hecho.
Finalmente, hace ocho días comenzó el juicio contra M., que estaba acusado de participación necesaria en violación agravada por el uso de arma de fuego.
El proceso se dilató porque el imputado tuvo varias causas pendientes a lo largo de estos años. En la actualidad, purga una pena de 17 años por homicidio y robo.
Ayer, el fiscal de Cámara, Manuel López Rougés, y la defensora oficial, Norma Susana Bulacios, expusieron los alegatos. El representante del Ministerio Público no dudó en señalar a M. como culpable; la defensora solicitó que no se declare su responsabilidad.
M. dijo sus palabras finales sereno. Y repitió la versión que dio cuando se inició el debate: "Yo estaba parado en ese lugar porque mi casa estaba a 10 metros". Sin embargo, los jueces no creyeron en esta versión. En el fallo unánime, los magistrados desecharon un pedido de nulidad y prescripción realizado por Bulacios, y resolvieron que M. es penalmente responsable del delito que se le imputa.
Pese al tiempo que transcurrió y a la versión del imputado, los jueces consideraron que el hombre era penalmente responsable del delito por el cual estaba acusado. Si el fallo queda firme, la jueza de Menores Nora Wexler será encargada de dictar sentencia.
El 22 de octubre de 1990, la víctima -su nombre se mantiene en reserva- volvía a su casa, ubicada en barrio Aguas Corrientes. Eran las 19 y acababa de salir de la escuela. Cuando caminaba por Alejandro Heredia al 2.800, dos muchachos de 17 años se interpusieron en su camino. Según el expediente, A. tenía en sus manos un arma de fuego. Le apuntó, la tomó del brazo y la obligó a entrar en una pequeña casilla que estaba junto a unas vías. M., mientras tanto, hacía de "campana".
El jueves, la víctima relató el infierno que vivió a los jueces Carlos Francisco Ruiz Vargas, Emilio Páez de la Torre y Marta Cavallotti.
Muchas de las cientos de hojas que tiene el expediente están amarillas por el paso del tiempo. Algunos párrafos son ilegibles. Incluso, A. falleció hace algunos años; jamás fue juzgado por este hecho.
Finalmente, hace ocho días comenzó el juicio contra M., que estaba acusado de participación necesaria en violación agravada por el uso de arma de fuego.
El proceso se dilató porque el imputado tuvo varias causas pendientes a lo largo de estos años. En la actualidad, purga una pena de 17 años por homicidio y robo.
Ayer, el fiscal de Cámara, Manuel López Rougés, y la defensora oficial, Norma Susana Bulacios, expusieron los alegatos. El representante del Ministerio Público no dudó en señalar a M. como culpable; la defensora solicitó que no se declare su responsabilidad.
M. dijo sus palabras finales sereno. Y repitió la versión que dio cuando se inició el debate: "Yo estaba parado en ese lugar porque mi casa estaba a 10 metros". Sin embargo, los jueces no creyeron en esta versión. En el fallo unánime, los magistrados desecharon un pedido de nulidad y prescripción realizado por Bulacios, y resolvieron que M. es penalmente responsable del delito que se le imputa.







