21 Marzo 2003 Seguir en 
BAGDAD.- Las ruinas de un palacio ocupado por el hijo menor del presidente iraquí, Saddam Hussein, y su presunto heredero, Qusay, humeaban al amanecer del viernes en el distrito central de Bagdad, 24 horas después del primer ataque aéreo estadounidense.
En el centro del palacio, construido con forma de hoja de palma y cerca del puente Jumhuriya sobre el río Tigris, altas columnas de humo negro se elevaban del destruido edificio, de moderna arquitectura.
Varios edificios altos aledaños al palacio -algunos hasta de 10 pisos- parecían haber recibido múltiples impactos de misiles y bombas, con sus puertas y ventanas destruidas y las vigas de metal que sostenían las estructuras de concreto al descubierto y retorcidas, dejando ver el interior de los pisos.
Un funcionario iraquí dijo que el palacio fue utilizado por Qusay y era uno de los lugares donde se reunía con los jefes de la Guardia Republicana de la que es su comandante.
Sin embargo, el funcionario aclaró que el hijo de Saddam Hussein no vivía permanentemente en el palacio y dijo desconocer si se hallaba en el edificio cuando fue bombardeado.
En Washington, el diario The Washington Post citó a fuentes militares estadounidenses cuyo nombre no publicó que dijeron que Hussein y posiblemente uno o sus dos hijos estaban dentro del edificio de Bagdad que fue bombardeado el jueves en la madrugada, en el primer ataque.
Sin embargo, el periódico señaló que los analistas de inteligencia no estaban seguros de si el presidente de Iraq había muerto, había sido herido o si había logrado escapar del ataque, que se desató poco después de que venciera el plazo de Estados Unidos para que Hussein abandonara el país junto con sus hijos.
Guardias armados no permitían a los transeúntes acercarse al palacio, donde estaba también la sede del Ministerio de Planificación. Muchos altos funcionarios del gobierno iraquí tienen allí sus oficinas.
Decenas de misiles crucero cayeron la noche del jueves sobre la capital iraquí, provocando enormes explosiones en varias áreas de la ciudad durante la segunda ronda de bombardeos dirigidos a derrocar el gobierno de Hussein.
Uno de los nuevos blancos de los misiles estadounidenses fue un enorme y lujoso palacio de Hussein situado junto a la ribera del río Tigris. (Reuter)
En el centro del palacio, construido con forma de hoja de palma y cerca del puente Jumhuriya sobre el río Tigris, altas columnas de humo negro se elevaban del destruido edificio, de moderna arquitectura.
Varios edificios altos aledaños al palacio -algunos hasta de 10 pisos- parecían haber recibido múltiples impactos de misiles y bombas, con sus puertas y ventanas destruidas y las vigas de metal que sostenían las estructuras de concreto al descubierto y retorcidas, dejando ver el interior de los pisos.
Un funcionario iraquí dijo que el palacio fue utilizado por Qusay y era uno de los lugares donde se reunía con los jefes de la Guardia Republicana de la que es su comandante.
Sin embargo, el funcionario aclaró que el hijo de Saddam Hussein no vivía permanentemente en el palacio y dijo desconocer si se hallaba en el edificio cuando fue bombardeado.
En Washington, el diario The Washington Post citó a fuentes militares estadounidenses cuyo nombre no publicó que dijeron que Hussein y posiblemente uno o sus dos hijos estaban dentro del edificio de Bagdad que fue bombardeado el jueves en la madrugada, en el primer ataque.
Sin embargo, el periódico señaló que los analistas de inteligencia no estaban seguros de si el presidente de Iraq había muerto, había sido herido o si había logrado escapar del ataque, que se desató poco después de que venciera el plazo de Estados Unidos para que Hussein abandonara el país junto con sus hijos.
Guardias armados no permitían a los transeúntes acercarse al palacio, donde estaba también la sede del Ministerio de Planificación. Muchos altos funcionarios del gobierno iraquí tienen allí sus oficinas.
Decenas de misiles crucero cayeron la noche del jueves sobre la capital iraquí, provocando enormes explosiones en varias áreas de la ciudad durante la segunda ronda de bombardeos dirigidos a derrocar el gobierno de Hussein.
Uno de los nuevos blancos de los misiles estadounidenses fue un enorme y lujoso palacio de Hussein situado junto a la ribera del río Tigris. (Reuter)







