Un hombre murió calcinado en su casa, donde se desató un incendio

Aparentemente, la víctima se había quedado dormida con un cigarrillo encendido. El hecho ocurrió durante la madrugada de ayer. Tres dotaciones de bomberos trabajaron para sofocar las llamas.

ENTRE ESCOMBROS. Bomberos y policías trabajan en el lugar del siniestro. Las llamas alcanzaron siete metros. ENRIQUE GALINDEZ
ENTRE ESCOMBROS. Bomberos y policías trabajan en el lugar del siniestro. Las llamas alcanzaron siete metros. ENRIQUE GALINDEZ
30 Octubre 2009
De la pequeña casa de Carlos Roldán emanaba una densa columna de humo. A unos 50 metros de allí, sus familiares miraban la escena: bomberos y policías, alumbrando el lugar con linternas, trataban de averiguar si el hombre estaba allí o no. Removieron escombros durante dos horas, hasta que confirmaron la triste noticia que echó por tierra las esperanzas de los parientes del hombre. Ayer a la madrugada, Roldán, de 61 años, falleció calcinado en su vivienda, ubicada en Yerba Buena. Aparentemente, un cigarrillo encendido causó el trágico siniestro. "El era de fumar; quizás haya sido eso", dijo, conmocionada, Elizabeth Roldán, hija de la víctima. Cerca de las 2, vecinos que la casa situada en pasaje Chile primera cuadra (altura avenida Aconquija al 100) se estaba prendiendo fuego. "Dicen que las llamas llegaban a siete metros de alto. Fue terrible", dijo Mabel, una vecina.
Según los familiares de Roldán, el hombre se dedicaba a recolectar cartones, plásticos y otros elementos de la vía pública con un carro. Luego, los vendía y así se ganaba la vida.
Los investigadores sospechan que el miércoles a la noche el hombre se durmió y dejó un cigarrillo encendido. La vivienda rápidamente se incendió, debido a que Roldán guardaba allí todo lo que recogía en la calle.
Tres dotaciones de Bomberos de Yerba Buena y de la Policía, a cargo del comisario Raúl Daniel Lobo, y de la comisaría de Marti Coll, acudieron de inmediato.
Con la ayuda de vecinos aplacaron las llamas. Pero no lograban determinar en un principio si Roldán estaba dentro de la vivienda o no. "Acá lo conoce todo el barrio. Le gusta andar vestido de gaucho y se lo ve haciendo algunos trabajos en el vecindario", agregó Mabel. Elizabeth y su hermano, Gustavo Roldán, acompañados por sus familiares, aguardaron durante largos minutos, mientras presenciaban el trabajo de los bomberos.
Finalmente, uno de los médicos de Policía salió del predio y caminó hacia ellos. "¿Ustedes son los hijos del dueño de casa? Miren, lo hallamos sin vida", les dijo. Ellos bajaron la mirada; sus parientes los abrazaron y permanecieron en silencio durante varios minutos. Personal de Bomberos deberá realizar informes que permitan determinar con certeza qué produjo el accidente. Ese trabajo será analizado por la fiscala Adriana Giannoni.

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