30 Octubre 2009 Seguir en 
Un hombre había descuartizado a su esposa con una bayoneta. Luego del crimen, esparció los restos por distintas zonas de una provincia argentina. Ocurrió en 1993 y, más allá de lo macabro del crimen, es un hecho digno de recordar: fue la primera vez que se identificó a una víctima por medio de un estudio de ADN.
"Nosotros demostramos que cada uno de esos fragmentos correspondía a la misma persona. Además, la identificamos, porque la pareja tenía una hija y con ella constatamos la identidad. La cabeza y las manos de la víctima nunca aparecieron, sin embargo lo logramos. Fue el primer caso a nivel mundial por el cual se identificaron restos humanos por el ADN y, en su momento, fue un ejemplo de la potencialidad de la prueba". Quien recuerda esto es Gustavo Penacino, director de la Unidad de Análisis de ADN del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos y presidente de la Sociedad Latinoamericana de Genética.
El bioquímico y doctor en Genética y Biología Molecular, relató la anécdota durante una entrevista con LA GACETA. Vino a Tucumán a disertar en la jornada "Ciencias Biomédicas Forenses para la búsqueda de la verdad real", que organizó la Sidetec.
El bioquímico destacó que, en los últimos 15 años, la genética forense tuvo un enorme auge y que, actualmente, no se concibe una investigación judicial o policial que no conlleve un estudio de ADN. El cree que uno de los grandes impulsores de este auge es la televisión: las películas, los documentales y, especialmente, la serie televisiva estadounidense CSI. "Trabajan de una manera bastante científica dentro de la fantasía que implican las situaciones que ellos describen. Tienen un asesoramiento y una estructura muy similar a la realidad. Todo eso hace que la gente se sienta impulsada a trabajar con esto", remarcó.
De todos modos, dijo que, en la realidad, se suele exagerar un poco. "No hay que cifrar una esperanza excesiva en las pruebas genéticas y dejar librado al azar todo el resto de la investigación. Todo proceso debe hacerse con corrección y adecuación a los procedimientos. El estudio de ADN es sólo una prueba", afirmó.
En este sentido, resaltó que estos sistemas no son infalibles; puede haber errores. "Los jueces muchas veces tienen la idea de que el derecho es falible, pero que lo científico es infalible. Eso no es así. Un estudio puede estar mal hecho, puede haber errores humanos. Por eso, es muy importante que el juez no tenga reparos en cuestionar una prueba de ADN ¿Por qué no puede estar mal si hay errores en cualquier actividad humana?", se preguntó.
Falta un laboratorio
Con respecto a la situación de la genética forense en Tucumán, Penacino destacó sus procedimientos, pero dijo que lo ideal sería que en nuestro medio funcione un laboratorio. "Desde hace cinco años tenemos un convenio con el Poder Judicial de la provincia. Hubo capacitaciones muy amplias y hemos formado a muchas personas. Actualmente, lo que se hace en Tucumán es tomar la muestra. El análisis completo se realiza en Buenos Aires. De todos modos, calculo que, en los próximos tres años, vamos a abrir un laboratorio en la provincia", adelantó. El experto aseguró en Argentina se trabaja con la mejor tecnología y que no hay nada que envidiarle al FBI. "Ellos hacen las mismas pruebas que nosotros", concluyó.
"Nosotros demostramos que cada uno de esos fragmentos correspondía a la misma persona. Además, la identificamos, porque la pareja tenía una hija y con ella constatamos la identidad. La cabeza y las manos de la víctima nunca aparecieron, sin embargo lo logramos. Fue el primer caso a nivel mundial por el cual se identificaron restos humanos por el ADN y, en su momento, fue un ejemplo de la potencialidad de la prueba". Quien recuerda esto es Gustavo Penacino, director de la Unidad de Análisis de ADN del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos y presidente de la Sociedad Latinoamericana de Genética.
El bioquímico y doctor en Genética y Biología Molecular, relató la anécdota durante una entrevista con LA GACETA. Vino a Tucumán a disertar en la jornada "Ciencias Biomédicas Forenses para la búsqueda de la verdad real", que organizó la Sidetec.
El bioquímico destacó que, en los últimos 15 años, la genética forense tuvo un enorme auge y que, actualmente, no se concibe una investigación judicial o policial que no conlleve un estudio de ADN. El cree que uno de los grandes impulsores de este auge es la televisión: las películas, los documentales y, especialmente, la serie televisiva estadounidense CSI. "Trabajan de una manera bastante científica dentro de la fantasía que implican las situaciones que ellos describen. Tienen un asesoramiento y una estructura muy similar a la realidad. Todo eso hace que la gente se sienta impulsada a trabajar con esto", remarcó.
De todos modos, dijo que, en la realidad, se suele exagerar un poco. "No hay que cifrar una esperanza excesiva en las pruebas genéticas y dejar librado al azar todo el resto de la investigación. Todo proceso debe hacerse con corrección y adecuación a los procedimientos. El estudio de ADN es sólo una prueba", afirmó.
En este sentido, resaltó que estos sistemas no son infalibles; puede haber errores. "Los jueces muchas veces tienen la idea de que el derecho es falible, pero que lo científico es infalible. Eso no es así. Un estudio puede estar mal hecho, puede haber errores humanos. Por eso, es muy importante que el juez no tenga reparos en cuestionar una prueba de ADN ¿Por qué no puede estar mal si hay errores en cualquier actividad humana?", se preguntó.
Falta un laboratorio
Con respecto a la situación de la genética forense en Tucumán, Penacino destacó sus procedimientos, pero dijo que lo ideal sería que en nuestro medio funcione un laboratorio. "Desde hace cinco años tenemos un convenio con el Poder Judicial de la provincia. Hubo capacitaciones muy amplias y hemos formado a muchas personas. Actualmente, lo que se hace en Tucumán es tomar la muestra. El análisis completo se realiza en Buenos Aires. De todos modos, calculo que, en los próximos tres años, vamos a abrir un laboratorio en la provincia", adelantó. El experto aseguró en Argentina se trabaja con la mejor tecnología y que no hay nada que envidiarle al FBI. "Ellos hacen las mismas pruebas que nosotros", concluyó.
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