21 Marzo 2003 Seguir en 
Los militares estadounidenses prefieren la noche para camuflar sus aviones de combate y bombarderos, ya que en este terreno tienen una gran ventaja tecnológica respecto de Irak. Misiles de crucero Tomahawk fueron lanzados desde seis barcos de guerra y submarinos en los primeros ataques, dijo un portavoz de la Marina. El Pentágono entregó videos de Tomahawks disparados contra Irak desde el USS Donald Cook, situado en el Mar Rojo.
Más de 600 aviones de combate estadounidenses se encuentran dentro de un radio de ataque contra Irak, operando desde cinco portaaviones y bases terrestres en la región del Golfo, informó el Pentágono.
Más de 280.000 efectivos estadounidenses y británicos están participando de las operaciones planificadas para desarrollarse por tierra, con tanques, vehículos blindados y helicópteros de asalto.
Los bombarderos B-2 pueden atacar más de 16 objetivos en una sola operación con bombas inteligentes de aproximadamente una tonelada.
Los bombarderos B-1 pueden alcanzar 24 objetivos y los B-52 pueden lanzar misiles crucero o descargar una docena de bombas con guía satelital, o bombas de racimo.
Por primera vez en combate, las fuerzas estadounidenses esperan utilizar un arma que puede dispersar pequeñas bombas en el campo de batalla para atacar tanques enemigos durante la ofensiva por tierra.
"No creo que nuestro enemigo tenga la más pálida idea de lo que le espera", dijo el coronel de la Fuerza Aérea Gary Crowder, estratega en jefe del comando de combate aéreo. Los bombardeos tendrán una intensidad "como nunca jamás sucedió en la historia militar contemporánea, con pocos daños colaterales", afirmó el oficial. El militar, un ex combatiente de la Guerra del Golfo Pérsico de 1991, dijo que "daños colaterales" es una fórmula que se usa para hablar de la muerte de civiles y de los daños a instalaciones no militares.
Miles de bombas de precisión y misiles serán utilizados durante los primeros días de bombardeos sobre Irak, lo que representa una cantidad diez veces mayor a la que fue lanzada en 1991 en la Guerra del Golfo.
Más de 600 aviones de combate estadounidenses se encuentran dentro de un radio de ataque contra Irak, operando desde cinco portaaviones y bases terrestres en la región del Golfo, informó el Pentágono.
Más de 280.000 efectivos estadounidenses y británicos están participando de las operaciones planificadas para desarrollarse por tierra, con tanques, vehículos blindados y helicópteros de asalto.
Los bombarderos B-2 pueden atacar más de 16 objetivos en una sola operación con bombas inteligentes de aproximadamente una tonelada.
Los bombarderos B-1 pueden alcanzar 24 objetivos y los B-52 pueden lanzar misiles crucero o descargar una docena de bombas con guía satelital, o bombas de racimo.
Por primera vez en combate, las fuerzas estadounidenses esperan utilizar un arma que puede dispersar pequeñas bombas en el campo de batalla para atacar tanques enemigos durante la ofensiva por tierra.
"No creo que nuestro enemigo tenga la más pálida idea de lo que le espera", dijo el coronel de la Fuerza Aérea Gary Crowder, estratega en jefe del comando de combate aéreo. Los bombardeos tendrán una intensidad "como nunca jamás sucedió en la historia militar contemporánea, con pocos daños colaterales", afirmó el oficial. El militar, un ex combatiente de la Guerra del Golfo Pérsico de 1991, dijo que "daños colaterales" es una fórmula que se usa para hablar de la muerte de civiles y de los daños a instalaciones no militares.
Miles de bombas de precisión y misiles serán utilizados durante los primeros días de bombardeos sobre Irak, lo que representa una cantidad diez veces mayor a la que fue lanzada en 1991 en la Guerra del Golfo.







