29 Octubre 2009 Seguir en 
Tomasa Gallardo aseguraba que jamás podría olvidar la cara del hombre que asesinó a su hijo, Luis Alfredo López. Hace un año y medio, vio cómo el acusado, dijo, le daba un disparo en el pecho en la vereda de su casa, en Villa Mariano Moreno. Ayer, sentada ante un tribunal, puso a prueba su memoria. Apuntó su índice hacia donde estaba Ramón Jaime, el único acusado; lo miró y dijo: "este hombre me quitó a mi hijo; todavía no entiendo por qué, si él no le había hecho ningún daño". Luego, rompió en llanto.
La madre del muchacho asesinado fue una de las cinco personas que declararon ayer ante los vocales de la sala VI de la Cámara Penal, durante la primera jornada del juicio por el crimen de López.
El 18 de mayo de 2008, el muchacho celebraba sus 29 años. Fue el último día de su vida.
Esa tarde, se había reunido con familiares y amigos en su casa, ubicada entre calles 15 y 22.
Cerca de las 21, casi todos los invitados se habían marchado.
Según la investigación, llevada a cabo por el fiscal de Instrucción Carlos Sale, en la vereda estaban Gallardo, su esposo, Juan Carlos López, y el hermano de este, Mario Raúl López. Los tres son testigos clave para la causa, y fueron los primeros en declarar ayer ante los vocales Carlos Francisco Ruiz Vargas, Emilio Páez de la Torre y Marta Cavallotti.
"Esperábamos que pase algún remise que me lleve a mi casa. Yo estaba con muletas, porque semanas atrás me había accidentado con la moto, y no podía volver caminando. Estábamos ahí cuando vimos que un auto gris casi choca a dos vecinos que estaban cruzando la calle. Se insultaron, el tipo que manejaba se bajó y dijo: ’ya voy a volver; vos no sabés con quién te metés’. Después, se subió de nuevo al auto y se fue", relató Mario López, tío de la víctima.
El padre del joven asesinado dijo que el automovilista regresó minutos después y estacionó a pocos metros de ellos. Los peatones ya se habían ido. Del Fiat Palio con vidrios polarizados se bajó Jaime, relató Juan López. "Nos empezó a insultar. Yo le dije que no éramos nosotros con quienes había discutido, que no teníamos nada que ver, y le pedí que se vaya. El me contestó: ’sí, ya me voy’; buscó el arma en el auto, volvió y me dio un tiro en el pie. Después, me apuntó al pecho y me dijo: ’a vos, viejo, te voy a hacer aca (sic)’. Justo mi mujer llegó a bajarle el brazo y me baleó otra vez el pie", aseguró el hombre.
Al escuchar los disparos, los hijos de López salieron rápidamente de su casa. Luis Alfredo, el dueño del cumpleaños, corrió hacia donde estaba el agresor. "El (por Jaime) se había caído al piso. Desde ahí le disparó a mi hijo y le pegó en el pecho", aseguró, consternado, el padre de la víctima.
Según los testigos que declararon ayer, varios vecinos salieron tras el ataque y descargaron su furia contra Jaime. "Mi sobrino era muy querido en el barrio. Por eso le pegaron y le incendiaron el auto a este tipo", dijo Mario López durante su declaración.
Cuando personal de la comisaría de El Colmenar llegó, el acusado estaba tirado en el suelo. Del lugar del hecho, los policías secuestraron una pistola calibre 9 milímetros negra con los números de serie limados, según consta en la causa que se leyó ayer durante la audiencia.
Los agentes trasladaron a los heridos, padre e hijo, al Centro de Salud. El muchacho llegó sin vida. Jaime, en tanto, fue asistido en el Hospital Padilla, debido a la golpiza que había recibido. Desde ese día, el hombre está preso.
Cuando el fiscal Sale lo indagó, días después del crimen, el acusado prefirió no declarar. Ayer volvió por ejercer el derecho de guardar silencio. Por eso, sólo se conoce la versión de los familiares y vecinos de López. "Esta persona no puede vivir en sociedad. El mató a mi hijo sin motivo alguno. No le había hecho absolutamente nada", aseguró el padre del joven asesinado. Aún deben declarar 15 testigos. La defensa está a cargo de Cergio Morfil y Cristina Pastor. La querella es representada por la letrada Julieta Jorrat y el fiscal de Cámara es Edmundo Boto.
La madre del muchacho asesinado fue una de las cinco personas que declararon ayer ante los vocales de la sala VI de la Cámara Penal, durante la primera jornada del juicio por el crimen de López.
El 18 de mayo de 2008, el muchacho celebraba sus 29 años. Fue el último día de su vida.
Esa tarde, se había reunido con familiares y amigos en su casa, ubicada entre calles 15 y 22.
Cerca de las 21, casi todos los invitados se habían marchado.
Según la investigación, llevada a cabo por el fiscal de Instrucción Carlos Sale, en la vereda estaban Gallardo, su esposo, Juan Carlos López, y el hermano de este, Mario Raúl López. Los tres son testigos clave para la causa, y fueron los primeros en declarar ayer ante los vocales Carlos Francisco Ruiz Vargas, Emilio Páez de la Torre y Marta Cavallotti.
"Esperábamos que pase algún remise que me lleve a mi casa. Yo estaba con muletas, porque semanas atrás me había accidentado con la moto, y no podía volver caminando. Estábamos ahí cuando vimos que un auto gris casi choca a dos vecinos que estaban cruzando la calle. Se insultaron, el tipo que manejaba se bajó y dijo: ’ya voy a volver; vos no sabés con quién te metés’. Después, se subió de nuevo al auto y se fue", relató Mario López, tío de la víctima.
El padre del joven asesinado dijo que el automovilista regresó minutos después y estacionó a pocos metros de ellos. Los peatones ya se habían ido. Del Fiat Palio con vidrios polarizados se bajó Jaime, relató Juan López. "Nos empezó a insultar. Yo le dije que no éramos nosotros con quienes había discutido, que no teníamos nada que ver, y le pedí que se vaya. El me contestó: ’sí, ya me voy’; buscó el arma en el auto, volvió y me dio un tiro en el pie. Después, me apuntó al pecho y me dijo: ’a vos, viejo, te voy a hacer aca (sic)’. Justo mi mujer llegó a bajarle el brazo y me baleó otra vez el pie", aseguró el hombre.
Al escuchar los disparos, los hijos de López salieron rápidamente de su casa. Luis Alfredo, el dueño del cumpleaños, corrió hacia donde estaba el agresor. "El (por Jaime) se había caído al piso. Desde ahí le disparó a mi hijo y le pegó en el pecho", aseguró, consternado, el padre de la víctima.
Según los testigos que declararon ayer, varios vecinos salieron tras el ataque y descargaron su furia contra Jaime. "Mi sobrino era muy querido en el barrio. Por eso le pegaron y le incendiaron el auto a este tipo", dijo Mario López durante su declaración.
Cuando personal de la comisaría de El Colmenar llegó, el acusado estaba tirado en el suelo. Del lugar del hecho, los policías secuestraron una pistola calibre 9 milímetros negra con los números de serie limados, según consta en la causa que se leyó ayer durante la audiencia.
Los agentes trasladaron a los heridos, padre e hijo, al Centro de Salud. El muchacho llegó sin vida. Jaime, en tanto, fue asistido en el Hospital Padilla, debido a la golpiza que había recibido. Desde ese día, el hombre está preso.
Cuando el fiscal Sale lo indagó, días después del crimen, el acusado prefirió no declarar. Ayer volvió por ejercer el derecho de guardar silencio. Por eso, sólo se conoce la versión de los familiares y vecinos de López. "Esta persona no puede vivir en sociedad. El mató a mi hijo sin motivo alguno. No le había hecho absolutamente nada", aseguró el padre del joven asesinado. Aún deben declarar 15 testigos. La defensa está a cargo de Cergio Morfil y Cristina Pastor. La querella es representada por la letrada Julieta Jorrat y el fiscal de Cámara es Edmundo Boto.







