Cinco presos resultaron heridos durante duras peleas en Villa Urquiza

27 Octubre 2009
Ya se transformó en una bola de nieve que amenaza con convertirse en un alud. La cárcel está siendo objeto de una pormenorizada investigación tanto de la Justicia Federal como de la local por los incidentes que se registran a diario. Durante este fin de semana cinco internos resultaron heridos, de dos ellos de gravedad, tras brutales peleas iniciadas, según fuentes del servicio penitenciario, por el control de uno de los mayores negocios internos: la compraventa de droga. A raíz de esto, la fiscala Adriana Giannoni, por un lado, y el juez federal Mario Racedo, por otro, solicitaron informes y llamaron a declarar a varias personas para tratar de encontrar culpables y de ponerle coto a la escalada de violencia.
El primer hecho, del que se tuvo conocimiento oficial el domingo, ocurrió el viernes. Dos internos, uno procesado y el otro penado, se encontraron en el pasillo de uno de los pabellones. Según la información que recibió la fiscala, en ese momento no había guardiacárceles a la vista, por lo que toda la pelea fue seguida únicamente por el resto de los internos. Oficialmente se identificó sólo por el nombre a los involucrados: Diego y Néstor. Hasta que los agentes llegaron, ambos habían sufrido lesiones delicadas que motivaron su traslado hasta el Hospital Avellaneda, donde fueron atendidos por los médicos.
Las fuentes penitenciarias consultadas por LA GACETA indicaron que los dos hombres ya se habían enfrentado con anterioridad y que serían líderes de distintas facciones que pelean por el control interno de uno de los pabellones. Giannoni solicitó un informe detallado de lo sucedido al director de Institutos Penales, Roberto Guyot.
El sábado a la noche se produjo otro incidente, que terminó con un interno apuñalado en el tórax. Ninguna autoridad presenció lo sucedido. La víctima, identificada únicamente como Manuel, llegó caminando hasta la enfermería, acompañado por un compañero de celda, mientras se tomaba el pecho y tenía la camisa manchada con sangre.
Cuando le preguntaron qué había pasado, dijo que lo habían atacado rápidamente y que le habían dado un puntazo. Pero respetó a rajatabla el código de silencio carcelario y se negó a revelar la identidad del agresor. Su compañero tampoco aportó datos y únicamente dijo que cuando él lo encontró ya estaba herido. Manuel también fue trasladado al Avellaneda, donde se constató que el puñal había pasado a centímetros del corazón. Este incidente también fue comunicado a la fiscala Giannoni.
Finalmente, el domingo, justamente en el día de visitas, otros dos reclusos protagonizaron otro violento incidente, a la vista de decenas de personas, en uno de los patios. Los hombres debieron ser separados por sus familiares, ante la mirada de los guardiacárceles. Sin embargo ambos debieron ser atendidos en la enfermería, ya que presentaban heridas cortantes, uno en el párpado derecho, y el otro en la boca.
Pero también el domingo, los guardiacárceles controlaron el ingreso de droga al penal, tema por el cual estén en el centro de la polémica, tras un informe refrendado por los jueces penales Emilio Herrera Molina y Alberto Piedrabuena.
Y si bien no detectaron a ninguna visita ingresando estupefacientes, encontraron dos bochitas de marihuana y una de cocaína, aunque no saben a quién pertenecía.
En lo que va de octubre los dos jueces federales (Racedo y Daniel Bejas) ya interrogaron a 13 presos que a lo largo de estas semanas fueron procesados por tenencia de estupefacientes. Pero ninguno de ellos quiso aportar pistas como para desentrañar la red de tráfico dentro del penal. "Si abrimos la boca nos matan", dijo más de uno.  Sin embargo los jueces tienen esperanzas en encontrar la punta de ovillo de esta desordenada madeja.



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