27 Octubre 2009 Seguir en 
BAGDAD.- Irak renovó su demanda para que Naciones Unidas investigue el apoyo dado por países extranjeros a insurgentes luego de los ataques suicidas contra edificios gubernamentales en Bagdad, en los que murieron más de 150 personas.
El ministro de Relaciones Exteriores Hoshiyar Zebari dijo que el violento episodio del domingo reforzó la necesidad de que la comunidad internacional ayude a Irak a defenderse contra los ataques mientras emerge de años de un conflicto sectario, desatado tras la invasión estadounidense del 2003.
"Las sangrientas explosiones del domingo dan fuerza a la demanda de Irak de que la ONU y el Consejo de Seguridad nominen a un enviado internacional de alto rango que venga a Irak y evalúe el grado de interferencia contra la estabilidad", dijo Zebari.
En general, la violencia en Irak ha caído fuertemente en los últimos 18 meses gracias a que las luchas entre los musulmanes sunitas -en el pasado dominantes- y los mayoritarios musulmanes chiítas han disminuido. Pero una dura insurgencia islamista sunita sigue ejecutando ataques con bomba a menudo. Irak culpó a Al Qaeda y a los seguidores del proscrito partido Baath de Saddam Hussein por los asaltos contra el Ministerio de Justicia y un edificio de la gobernación provincial de Bagdad, y por los ataques del 19 de agosto que devastaron los ministerios de Relaciones Exteriores y Finanzas.
El Gobierno ha acusado a la vecina Siria de brindar un refugio seguro a los miembros del Baath que organizaron los ataques. Siria ha denunciado la acusación como inmoral y las relaciones bilaterales se han tensionado a pesar de los intentos de mediación de Turquía.
Funcionarios iraquíes también denunciaron que en Arabia Saudita hay personas que financian a los insurgentes iraquíes. En tanto, la potencia regional Irán es acusada de armar milicias chiítas desde hace años. La demanda iraquí es similar a la que hizo el Líbano al Consejo de Seguridad luego del asesinato del ex primer ministro Rafik al-Hariri en 2005. (DPA)
El ministro de Relaciones Exteriores Hoshiyar Zebari dijo que el violento episodio del domingo reforzó la necesidad de que la comunidad internacional ayude a Irak a defenderse contra los ataques mientras emerge de años de un conflicto sectario, desatado tras la invasión estadounidense del 2003.
"Las sangrientas explosiones del domingo dan fuerza a la demanda de Irak de que la ONU y el Consejo de Seguridad nominen a un enviado internacional de alto rango que venga a Irak y evalúe el grado de interferencia contra la estabilidad", dijo Zebari.
En general, la violencia en Irak ha caído fuertemente en los últimos 18 meses gracias a que las luchas entre los musulmanes sunitas -en el pasado dominantes- y los mayoritarios musulmanes chiítas han disminuido. Pero una dura insurgencia islamista sunita sigue ejecutando ataques con bomba a menudo. Irak culpó a Al Qaeda y a los seguidores del proscrito partido Baath de Saddam Hussein por los asaltos contra el Ministerio de Justicia y un edificio de la gobernación provincial de Bagdad, y por los ataques del 19 de agosto que devastaron los ministerios de Relaciones Exteriores y Finanzas.
El Gobierno ha acusado a la vecina Siria de brindar un refugio seguro a los miembros del Baath que organizaron los ataques. Siria ha denunciado la acusación como inmoral y las relaciones bilaterales se han tensionado a pesar de los intentos de mediación de Turquía.
Funcionarios iraquíes también denunciaron que en Arabia Saudita hay personas que financian a los insurgentes iraquíes. En tanto, la potencia regional Irán es acusada de armar milicias chiítas desde hace años. La demanda iraquí es similar a la que hizo el Líbano al Consejo de Seguridad luego del asesinato del ex primer ministro Rafik al-Hariri en 2005. (DPA)







