26 Octubre 2009 Seguir en 
TEGUCIGALPA.- El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, manifestó su confianza en que será restituido en el cargo, pese a reconocer que el diálogo que auspició la OEA quedó concluido, no suspendido. "Hay una crisis, ¿cómo salir de la crisis?, con un acuerdo; ese acuerdo va a llegar, hay que tener fe que va a llegar, no le puedo dar detalles cómo, pero el acuerdo va a llegar porque Honduras no puede vivir en una tribulación", dijo Zelaya a radio Globo.
Zelaya, su esposa Xiomara, y unas 40 personas que aún lo acompañan en la embajada de Brasil, donde se refugia desde el 21 de septiembre, participó en una misa oficiada por el sacerdote Andrés Tamayo. Al término del oficio religioso, el mandatario depuesto pidió a Tamayo que subieran a una terraza del edificio desde donde dieron la bendición a cientos de policías y militares que rodean el edifico sometiéndolo a hostigamientos. Por la crisis "hay que rechinar de dientes y yo entiendo que los que infringieron la ley, los que violaron la Constitución, los que llamaron a los militares para dar un golpe de Estado, hoy, en el fondo, aunque no lo reconozcan en los medios, están arrepentidos", aseveró. Indicó que a raíz del golpe de Estado del 28 de junio "hay una crisis muy fuerte, hay un deterioro de toda la administración pública, (las autoridades de facto) tienen serios problemas económicos, fuga de reservas, disminución de las exportaciones y están aislados del mundo, que no va a reconocer las elecciones del 29 de noviembre". "¿Cuál es el destino de Honduras? seguir aislada, seguir sin ningún embajador del mundo actuando, seguir sin cónsules, sin relaciones internacionales, eso es lo que quieren con Honduras?", subrayó. Pero Zelaya reconoció que "el diálogo quedó concluido, no suspendido, porque era un diálogo donde no había voluntad de una partes para resolver el problema".
"Nosotros fuimos claros: si desacatamos las soluciones que dieron la OEA, la ONU, el Plan Arias y lo que quiere el pueblo hondureño estaríamos desconociendo la única posibilidad que tiene Honduras de salir adelante", enfatizó. (AFP-NA)
Zelaya, su esposa Xiomara, y unas 40 personas que aún lo acompañan en la embajada de Brasil, donde se refugia desde el 21 de septiembre, participó en una misa oficiada por el sacerdote Andrés Tamayo. Al término del oficio religioso, el mandatario depuesto pidió a Tamayo que subieran a una terraza del edificio desde donde dieron la bendición a cientos de policías y militares que rodean el edifico sometiéndolo a hostigamientos. Por la crisis "hay que rechinar de dientes y yo entiendo que los que infringieron la ley, los que violaron la Constitución, los que llamaron a los militares para dar un golpe de Estado, hoy, en el fondo, aunque no lo reconozcan en los medios, están arrepentidos", aseveró. Indicó que a raíz del golpe de Estado del 28 de junio "hay una crisis muy fuerte, hay un deterioro de toda la administración pública, (las autoridades de facto) tienen serios problemas económicos, fuga de reservas, disminución de las exportaciones y están aislados del mundo, que no va a reconocer las elecciones del 29 de noviembre". "¿Cuál es el destino de Honduras? seguir aislada, seguir sin ningún embajador del mundo actuando, seguir sin cónsules, sin relaciones internacionales, eso es lo que quieren con Honduras?", subrayó. Pero Zelaya reconoció que "el diálogo quedó concluido, no suspendido, porque era un diálogo donde no había voluntad de una partes para resolver el problema".
"Nosotros fuimos claros: si desacatamos las soluciones que dieron la OEA, la ONU, el Plan Arias y lo que quiere el pueblo hondureño estaríamos desconociendo la única posibilidad que tiene Honduras de salir adelante", enfatizó. (AFP-NA)







